La cuestionada vigencia de la Constitución

0
201

¿A poco no te invade una doble sensación paradójica de orgullo y pena nuestra Constitución, que México cumple hoy 102 años de vida? Orgullo porque es una de las cinco más antiguas del mundo y la más longeva de Latinoamérica, donde todas las naciones han renovado su Carta Magna. Y pena porque, para expertos juristas, su vigencia está agotada, no obstante que un centenar de artículos, de los 136 que la componen, han sido modificados y uno de ellos, el 73, ha sido alterado en más de 40 ocasiones para fortalecer las facultades del Congreso federal y aumentar los privilegios para los legisladores sin estar sujetos al escrutinio público, la transparencia ni la rendición de cuentas.

Comparado con el documento original promulgado el 5 de febrero de 1917, lo que hoy dice el texto constitucional es muy distante y distinto, cuyas contradicciones y vacíos se explican, dado el espíritu que movía al constituyente carrancista que se ha perdido en el tiempo porque la realidad que vive el país es otra, máxime que la Norma Suprema que nos rige, es una reforma profunda de la Constitución de 1857. Además, la actual Carta Magna ha sido incapaz de garantizar los derechos elementales ahí plasmados como seguridad, educación, salud, vivienda digna y trabajo, entre otros.

Esto ha traído como consecuencia la descomposición del tejido social que se manifiesta en formas muy variadas. Por desgracia, la clase gobernante desde el Legislativo no ha mostrado intención de cristalizar los ideales que le dieron origen a la Constitución, pues sólo se han dedicado a improvisar remiendos, cuyas reformas, si bien son indispensables para el país, han sido insuficientes, dado el deterioro en el que se encuentra la nación, sobre todo por la brecha cada vez mayor entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco… o nada.

Peor aún: los cambios en la legislación que puso en marcha el gobierno de EPN en materia fiscal, energética, laboral, educativa y de telecomunicaciones defraudaron las expectativas de analistas, organismos cívicos y empresariales y ciudadanos en general, mientras que en el nuevo gobierno ya le dieron reversa a la reforma educativa y hay otras que están pendientes de aprobar, pero que están siendo cuestionadas y rechazadas por importantes sectores sociales, como la de la Guardia Nacional.

Aún con la certeza de que el problema no es tanto de leyes sino de su falta de aplicación, es urgente para el México de hoy, un marco legal que responda a las necesidades actuales del país, teniendo como eje central el cumplimiento de los preceptos de los dos partidos más longevos del país: el bien común y la democracia y justicia social. De ahí que, después de más de 500 cambios a lo largo de sus 102 años, siga siendo tan cuestionada la vigencia de la Constitución. ¿A poco no…?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here