Cuando uno cree que no puede asombrarse más ante la estulticia humana, surge algo nuevo que te deja anonadado. No sólo eso, hay rabia y tristeza total ante lo que está sucediendo alrededor de lo que era un paro de labores, un día sin el ser femenino en las calles. Era una propuesta simple, sencilla, pero que en un país como el nuestro se ha ensuciado a más no poder. 

“El nueve ninguna se mueve”, iniciativa que invita a las mujeres a “desaparecer” el 9 de marzo, con la finalidad de generar consciencia acerca de las situaciones de violencia y acoso que enfrenta la población femenina, organizada desde los colectivos feministas, se ha transformado en algo que ha perdido completamente su valor. Hasta la autoría del mismo se perdió en un mar de dimes y diretes.

Los partidos políticos se colgaron de un movimiento que no les interesa más que para ganar votos, los centros de trabajo de privilegio se colgaron para que todos veamos lo buenos y pro-mujeres que son. Hay un “permiso” para tomarse el día por parte de empresarios, universidades, escuelas, burocracias, que nos remite al permiso que teníamos que solicitarle a papá para hacer cualquier cosa.

Incluso existe una propuesta para que las que no pueden faltar al trabajo por represalias, se vayan vestidas de algún color alusivo. ¿De qué se trata? No es un día de fiesta como muchos lo están viendo ya, ni un día de spa, o un nuevo puente. Por favor, aquí es donde la desesperación gana y el enojo crece. La propuesta pretende crear consciencia, y como todo movimiento debe ser libre, impulsivo y con consecuencias.  Debemos ser libres de no salir de casa, de desaparecer, y que nadie nos de permiso. 

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Las buenas personas que se cuelgan de algo que no les corresponde, deben ser capaces de exigir lo que se espera con este día sin mujeres, que no es más que lo mismo que se ha estado pidiendo con marchas pacíficas o llenas de monumentos rayados: tener libertad de salir a la calle sin que nos maten, sin que nos violenten, sin que nos desaparezcan. 

Hoy recordaba el escándalo, películas, series, novelas y reportajes que se hicieron en torno a las mujeres muertas en Juárez, de las que ya nadie habla a pesar de que siguen desapareciendo. Este día sin mujeres es precisamente para recordar eso y exigir a nuestros políticos, quienes son los encargados de crear el aparato necesario, seguridad, leyes de protección y castigos severos a los feminicidas.

La sociedad hueca que forma parte de la mayoría en este país con el apoyo de las redes sociales, han hecho de algo que hubiera podido tener un valioso impacto capaz de generar un cambio real, una chunga, una burla que impacta en todas las víctimas, los familiares de las víctimas y la pequeña parte de la sociedad que todavía creemos que la unión hace la fuerza.

Gracias a los dueños del poder, llámense políticos o privilegiados sociales, por destruir y burlarse de los esfuerzos por crear una sociedad más justa para todas, incluyendo a las mujeres que no alcanzan por su pobreza, por su falta de estudios, por su condición eterna de objetos, la mínima legalidad por parte de ustedes.

Gracias a todos los hombres y mujeres que con sus comentarios que no vienen al caso tales como “a ver que hacen sin nosotras”, “ni que no pudiéramos sin ustedes”, empañan la lucha social, que se ha convertido en un mal remedo en manos de las mujeres privilegiadas, que no perderán su trabajo por faltar, pero que tampoco harán ningún peso, ninguna incomodidad, ningún cambio. Cuentan con el permiso.

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