Hasta los dientes

Documental – México, 2018

Dirigido por Alberto Arnaut Estrada

Hasta los dientes es una obra documental áspera y complicada de digerir. Nos muestra cómo México sigue lleno de cicatrices y heridas que parecen no cerrar. Un juego “macabro” entre las autoridades y los militares para tratar de borrar toda evidencia del brutal y sanguinario actuar de las fuerzas armadas.

Ocurrió en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, un 19 de marzo de 2010, cuando miembros del Ejército Nacional Mexicano, dispararon de manera injustificada contra Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, dos jóvenes estudiantes del Tecnológico de Monterrey.

Así inicia este filme; la deliberada acción militar quedaría registrada en las cámaras de seguridad del campus. A Javier y Jorge los mataron, para después hacerlos pasar por “presuntos sicarios” muertos que el ejército trató de encubrir.

Las autoridades del “Tec”, optaron por mentir y omitir información al respecto, tal y como otras tragedias históricas en donde se vieron involucrados estudiantes, los responsables del plantel hicieron como si no hubiese sucedido nada una noche antes.

Los jóvenes estudiantes fueron acusados de estar armados “hasta los dientes”, sin pruebas suficientes y sin darles una oportunidad, los militares, quienes en teoría estaban para proteger a los civiles, dispararon contra ellos para no dejar evidencia de su nula capacidad para manejar situaciones de riesgo donde ciudadanos pudieran estar expuestos. Sin embargo, sus familiares, quienes a través del documental relatan la cotidianeidad de la vida de dos alumnos dedicados y comprometidos con sus estudios, les fueron arrebatados por una “guerra” que tenía, ya para el año 2010, consecuencias catastróficas.

El trabajo dirigido por Alberto Arnaut Estrada es una declaración abierta y visible ante los miles de casos que en el país han quedado impunes. Es una voz que permite darle tono y una forma evidente a los mensajes de las familias que aún esperan respuestas y justicia.

El director no sólo busca demostrar el dolor de dos familias, sino la nulidad y la nimiedad ante el caso que sacudió al estudiantado del Tecnológico de Monterrey, y que después sería sonado a nivel nacional, para luego darle “carpetazo” por parte de directivos de la universidad y el  gobierno de Nuevo León.

La brutalidad y crudeza de este documental retrata, precisamente, una de las decisiones más cuestionables del gobierno de Felipe Calderón: sacar a los militares a las calles para combatir el crimen organizado. Disposición que tuvo consecuencias devastadoras en materia de seguridad pública y que trajo a la luz pública los cientos de casos de violación de derechos humanos.

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Según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), entre los meses de enero y diciembre de 2019 se registraron 34,582 víctimas de homicidios dolosos en la nación mexicana, una cifra que supera por 913 los casos registradas durante 2018. Convirtiéndose el 2019 en el periodo de mayores cifras de violencia en los últimos veinte años.

Los medios apenas han podido reflejar un parte de las enormes consecuencias de la denominada “guerra contra el narco”. Parte de la realidad en materia de violencia que el país no ha podido disminuir, a pesar de distintos y nuevos mandatos. Esta espiral de crimen no ha dejado de crecer y tal parece que seguirá en aumento.

Hasta los dientes es una obra cruda que evidenció la crisis del Estado mexicano y sus políticas para enfrentar al crimen organizado. No obstante, Arnaut Estrada confesó que lo que él realmente buscaba con su ópera prima, era visibilizar la nula efectividad para remediar un problema que parece no tener fin.

Además, nos permite asomarnos a esa ola gigantesca de corrupción que impera en todos los niveles en el tema de justicia y la resolución a favor de los ciudadanos. Sobre todo aquellos que han sido víctimas de la violencia que se vive, y aún a pesar del clima poco favorable, luchan porque los nombres de las víctimas no se conviertan en meros números.

Con un apartado técnico cuidado, un montaje disruptivo, un diseño de audio incómodo y difícil de digerir, una música que hace sentir la aspereza del dolor que significa no encontrar respuestas por parte de las autoridades. Precisamente fue aquel gobierno quien calló y decidió solamente dar “palmadas en la espalda” a los afectados al verse rebasado.

Esta obra es sin duda un grito que parece ahogarse, pero sale a flote por la manera tan prolija y bien cuidada que busca clamar justicia.

Sin duda, Hasta los dientes remarca de manera cruda y desapacible el constante sufrir de una sociedad civil que no encuentra respuestas. También hace hincapié en los gobiernos irresponsables; incapaces de accionar y actuar, al no hacerse cargo de su compromiso.

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Mientras no olvidemos y sigamos evidenciando estos actos que quedan impunes, los nombres de las víctimas no se transformarán en simples cifras. Esto claramente por ningún motivo debe omitirse.

A pesar que un militar es entrevistado y culmina su declaración diciendo “los muertos no hablan”, Hasta los dientes habla por sí solo. Le da voz a quienes les arrebataron esa posibilidad y también forja un camino de revelaciones y fuerzas a todos los que sufrieron tal atrocidad. También nos permite recordar que el cine es una herramienta potente que nos da la posibilidad de no olvidar y darles palabras a los que fueron víctimas de esta espiral de violencia.

Hasta los dientes nos hace recordar con todas sus imágenes y confesiones que la indiferencia no es una opción.

“No fue error, y no olvido”.

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