¿A poco no…? México: país huachicolero

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El huachicol es una bebida alcohólica adulterada, y la palabra también se usa para nombrar a la gasolina adulterada o robada, en tanto que las personas dedicadas a esta actividad ilícita se les denomina huachicoleros. Pero este término, en boga al estar en el candelero de la información, se ha extendido a otros ámbitos de la vida pública y privada regional y nacional.

 Así, hoy se habla ya del huachicoleo acuífero que es el robo del agua del subsuelo por productores agropecuarios que explotan más líquido que el que Conagua les tiene concesionado, así como del agua robada de las presas por la corrupción que impera en módulos de riego; también se da el huachicoleo lechero con la excesiva importación y comercialización de leche en polvo de mala calidad, en detrimento de los productores de La Laguna.

Y qué decir del huachicoleo sindical de los líderes campesinos, magisteriales mineros, petroleros, electricistas y demás que se enriquecen ilícitamente a costa de sus agremiados y de las prebendas que los gobiernos priístas y panistas les han otorgado por décadas a cambio del voto corporativo, aunque el régimen de la 4T o cuarta transformación, advirtió que eso se acabó. Habrá que ver si es cierto.

Se habla también del huachicoleo psicológico que se da con profesionistas de otras carreras que incursionan en esta disciplina, sin tener los conocimientos ni la preparación para realizar terapias o consultas. Lo mismo se puede decir de todos aquellos que ejercen una profesión sin tener el título que los acredite, con los riesgos que ello conlleva.

 Y ya encarrerados, incluyamos en la lista a los millones que se roban la energía eléctrica mediante ‘diablitos’, el agua puenteando tuberías, la señal de cable; música, películas, libros y otros contenidos bajados de la internet sin pagar los derechos correspondientes y un laaargo etcétera en el que se pueden incluir los taxistas pirata que carecen de concesión y placas, pero dan el servicio ilegalmente.

 El que se sienta libre de huachicoleo –en cualesquiera de sus formas- que arroje la primera piedra, por lo que bien haríamos los mexicanos de bien, en reflexionar al respecto y actuar en consecuencia, desterrando este tipo de transas que se dan en todos sus niveles y regresemos a la práctica de la honradez y la integridad para que México deje de ser país huachicolero. ¿A poco no…?

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