19 de septiembre: catástrofe, muerte y corrupción

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Este 19 de septiembre, en conmemoración de los sismos de 1985 y 2017, el Presidente Andrés Manuel López Obrador izó la bandera a media asta en la plancha de la Plaza de la Constitución del Zócalo capitalino.

Fue justo el 19 de septiembre de 1985, a las 07:17:45 horas de la mañana, cuando un sismo magnitud 8.1 arreció con cientos de vidas, edificios y casas en la Ciudad de México.

El número preciso de muertos nunca fue revelado, pero la cifra oficial que el gobierno manejó en ese tiempo fue de 3,192 fallecidos. Sin embargo, organizaciones de la sociedad civil estimaron que en realidad alrededor de 20 mil personas perdieron la vida.

“Yo personalmente vi cómo se usó el terreno del parque de béisbol del seguro social para almacenar cadáveres. Aunque nunca se supo con exactitud el número de muertos, sin duda alguna fueron más de los que reconoció el gobierno”, relató.

“El Gobierno Federal, en ese entonces encabezado por Miguel De la Madrid, se quedó pasmado. La sociedad civil se tuvo que organizar para formar cuerpos de rescate y ayudar a las personas que quedaron atrapadas. Pasó más de una semana después del temblor y las autoridades seguían mudas.”

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“No se cayeron los edificios coloniales con más de 500 años de haber sido construidos. Se cayeron los edificios nuevos, los que acababan de inaugurar las autoridades. El temblor de 1985 vino a desnudar toda la corrupción que reinaba en ese tiempo”, comentó Jorge Luis Espejel Medellín, quien vivió el famoso terremoto.

Se ha calculado que las pérdidas económicas tras el sismo de 1985 fueron cercanas a los 8 mil millones de dólares. Además, 250 mil personas se quedaron sin casa y aproximadamente 90 mil se vieron obligadas a abandonar sus hogares.

“El Gobierno no hizo nada. La misma sociedad se organizó para ayudar a las personas que estaban atrapadas bajo los escombros. Incluso, después del temblor del 1985, comenzamos a desarrollar un sentido más cívico y responsable en caso de que se repitiera un sismo como el de ese día. El terremoto también fue un parteaguas para la sociedad mexicana porque nos ayudó a educarnos, a saber qué hacer en caso de que se avecine una tragedia”, relató Espejel.

El 19 de septiembre del 2017, justo  32 años después de la tragedia que dejó marcada a la capital mexicana. Un nuevo sismo, en este caso de magnitud 7.1, pero con epicentro en el estado de Morelos, es decir, mucho más cercano que el de 1985, azotó las calles de la Ciudad de México.

Si bien no se registraron las pérdidas humanas y materiales que 32 años antes, éste también vino a desnudar un grave problema de corrupción porque se cayeron edificios relativamente nuevos, uno de ellos fue el Colegio Rébsamen, en donde murieron 19 niños.

En total, el sismo del 2017, que también impactó de sobremanera en Oaxaca, Morelos y Puebla, le costó la vida a 369 personas.

Por todo lo anterior, cada 19 de septiembre, en todas las entidades del país, se llevan a cabo simulacros para recordar y honrar a las víctimas de los sismos. Sin embargo, a 34 años del terremoto que detonó la tragedia, no se encarceló a ningún responsable. La impunidad, casi 34 años después, continúa reinando y volando entre el escombro y el tufo de muerte.

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