Los Underwood y la proyección de la patología del mundo real

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“No nos sometemos ante el terror, creamos el terror” esta es la frase con la cual finaliza la cuarta temporada de “House of cards”, una frase demoledora, apabullante y repleta de un contexto en donde una vez más nos demuestran que el peor enemigo del hombre es otro hombre necesitado de poder. Pero, ¿qué dice esta frase, esta serie y estos personajes de nosotros mismos? ¿Hacia dónde están dirigidas las proyecciones emergidas de la ficción? “House of cards” se convierte en una obra maestra, no únicamente por la historia sino por la profundidad de todos los personajes que hablan algo de nosotros mismos, de nuestros instintos más básicos, de la supervivencia, del conflicto recreado a partir del poder e incluso nos transporta hacia la representación real de la patología interna del ser human

En el artículo anterior, hablamos de las personalidades parcializadas e incluso de la génesis del narcisismo plasmado en los protagonistas de la historia. Esta semana toca hacer un recuento de los efectos de construcciones de personalidad escindidas, incapaces de sentir o mostrar afecto real por el otro, tendientes a la nocividad y vividas en su sí mismo como entes alejados y mesiánicos.

Para lo anterior, me gustaría comenzar con la recreación de Frank y Claire como pareja, un hombre y una mujer unidos en cooperación, diseñados para destruir y derrocar, para suplantar anárquicamente el puesto de la presidencia de Estados Unidos, al cual desfilan un diverso número de contrincantes que aspiran a obtenerlo en muy diversas formas y como es bien sabido, la sexualidad es el principal mecanismo utilizado por ambos para obtener lo que desean, desde los discursos manipulativos, las confrontaciones directas y el desestabilizar psíquicamente a las masas hasta el empleo de su cuerpo en calidad de dador o receptáculo.

Aquí mismo es donde la trama torna un valor proyectivo ante el televidente, porque más que mostrar una sexualidad genitalizada –tal como sucede en nuestras narcoseries mexicanas- ellos hacen de la sexualidad una obra de arte en su más clara patología. Esta experiencia es equiparable a estar visualizando a Van Gogh o incluso leer a Oscar Wilde por su complejidad y directriz. Se preguntarán por qué asevero lo anterior, la respuesta es porque para los Underwood si bien la sexualidad es poder, lo es más cuando la sexualidad va amalgamada del poderoso ingrediente de la sensualidad y el erotismo postrado con inteligencia entre los personajes, donde los mismos son combinados con los instintos más primitivos mostrando en sí las polaridades en los que cohabita el ser humano.

Para ejemplificar lo anterior me llaman la atención tres momentos de la serie: la aparente homosexualidad de Frank Underwood, el contrato establecido entre ellos y el poder femenino apabullante de Claire sobre Frank.

Muchos de nosotros nos quedamos atónitos ante la disyuntiva de un personaje que se estremece entre el poder y la corrupción, mostrando altos mecanismos de defensa (sobre todo de índole intelectual) y que parte de este “lado oscuro” sea su gusto primordialmente genitalizado hacia los hombres. En un mundo donde la masculinidad es un ejercicio forzoso ya que advienen a ella significados activos, dominantes y que no permitirían un acto que contradiga un concepto colectivo, la condición homosexual suele posicionarse desde la aberración, la no aceptación y en el caso específico de Frank, desde la relación establecida con sus padres. En esta posición sumisa, él necesita dominar su masculinidad desde una posición primordialmente femenina, por lo cual homosexualiza su sexo para entonces sí tener el dominio del otro y entonces derrocarlo como en algún momento no pudo hacer con su padre.

El fantasma del protagonista lo lleva hacia Claire, descrita en el artículo anterior como una mujer que se contrapone a todo lo que Frank aprendió de su madre, entonces ¿cuál es el sentido de buscar a una mujer polarmente opuesta a lo que él tuvo? La respuesta no es simple, en un principio puede sostenerse y visualizarse el deseo de dominar a una mujer como no lo pudo hacer con su propia madre, ya que la misma hizo uso de la sobreprotección; desde este punto puede ser explicable el hecho de encontrar en Claire una aparente diferencia con su madre, al mostrarse pasiva, ser dirigida y trabajar por el objetivo que él se planteó. Esta es la idea que se vende el hombre con un trastorno narcisista de la personalidad, sin embargo el pensar tanto en sí mismo trae consigo una trampa, ésta es que en lo real la que domina, calcula y somete es Claire.

¿Cómo es esto?, muchos de nosotros pensamos que esta historia de poder se centra en un hombre que lo controla todo, pero para que éste lo controle todo tiene que existir su fuente de motivación, la musa, el dios que le permita llevar acabo todo, incluso someter a reflexión sus propios juicios. Este papel es el obtenido por Claire, embonando perfectamente con un hombre necesitado de poder, llega la mujer dadora de poder, representante inexorable de una madre que se aliena con su hijo para vehiculizarse a los objetivos, metas y procedimientos del mismo. Enalteciendo sus logros, limitando, enjuiciando y llevándolo de la mano sin que él se dé cuenta a que éste obtenga su necesidad; se desdobla ante él, lo nutre psíquica, biológica y socialmente.

Entonces, ¿qué sucede cuando una mujer como Claire se da cuenta del inmenso poder que tiene sobre el simbólico papel de un hijo? ¿Qué sucede cuando visualiza que controlando al hijo, controla las masas? Tal como una madre egoísta, comienza a utilizar todo lo que está a su alcance para mover a su hijo en función de sus propias necesidades, tal como la madre de Frank lo hizo al sobreprotegerlo. La modificación con Claire es que al hacer uso de su seducción e inteligencia lo sobreprotege para destruirlo, sodomizarlo, desmembrarlo y corromperlo.

Este es el juego real del poder, donde a dos personajes el propio miedo les seduce, el amor no figura como vehículo para la obtención del placer, es el miedo en sí mismo lo que causa el placer.

Imaginemos que esta historia es la representación fidedigna de muchos de los gobiernos actuales, donde líderes de la alta élite se conglomeran para crear y verter el miedo a las masas, para entonces y sólo entonces tener el control de todo. ¿Creen que sólo es una obra de ficción? Al menos yo no lo creo, lo único que puedo concluir de ello es que es la nueva patología del mundo real.

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