jueves, 28 mayo 2020

Jorge Robles

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Sábado de cuentos: El Profeta, de Yorch Robles

—Quiero volver a escribir… —lo digo entre suspiros, soy un pobre infeliz encerrado en un cuarto viejo, con un papel tapiz devorando sólo ciertas partes de la pared, con cucarachas como compañeras y ratas de audiencia. —Pero ya sabes qué pasa cada que escribes —me...

El sueño de Gutenberg

El carro de las tintas corre vertiginosamente de un lado a otro, recorre el usual tramo de dos metros de ancho de principio a fin y de regreso, cada pasada, cada recorrido, significa una nueva línea  impresa en el lienzo de plástico puesto en...

Fanera

Y ahí está el hombre en cuestión, preparado, encorvado; dirigiéndole una mirada retadora al objeto de su concentración, el sudor hace mella en su frente, perlas del líquido salado cristalino comienzan a bajar desde el cuero cabelludo para terminar en el mentón, cayendo hasta...

La noche de los mosquitos

Al principio, justo antes de la oscuridad que se mueve, llegó uno sólo de ellos. A nadie le importó, a nadie le pareció extraño, todos seguían su ritmo de vida normal; frenética, estresante, común. Al principio sólo era una ligera molestia, un calambre en la...

Canícula

Veo delante de mí, en el poniente, cómo el señor Sol está dando su última muestra de afecto por nosotros,  bañando las nubes de un color naranja rosado y regalando una espectacularidad en tonos azules y amarillos a las montañas al fondo del aquel...

La habitación

El zumbido es aterrador, se adhiere con fuerza al cráneo, como un pequeño taladro que se incrusta en la nuca y perfora por debajo de la oreja. Es doloroso sentirlo, escucharlo y por breves instantes saborearlo.  Ese zumbido como el que se escucha justo...

La Casona

La lluvia creaba una cortina grisácea en medio del camino. Un par de  luces del automóvil que viajaba errante rompieron aquella película de agua y vapor. El lodo del viejo camino se pegaba a los neumáticos como las almas malditas a la barca del...

Tengo prohibido decir mi nombre

Esperando al güey de Genaro me senté en el tercer banco frente a la barra, pinche lugar olía de lo peor, las sillas estaban viejas y oxidadas, la corrosión en las patas del banco me hicieron recapacitar sobre en qué estaba sentado. Al fondo una piruja dando su...

Bajo Scapa Flow

Perdimos el concepto total del día y de la noche, estábamos a la deriva en medio de la oscuridad del mar Atlántico. Habíamos combatido contra los Alemanes durante más de ocho horas consecutivas, nuestros cuerpos y sobre todo espíritus, estaban cansados, dolidos, agotados. Después...

El Profeta

—Quiero volver a escribir… —lo digo entre suspiros, soy un pobre infeliz encerrado en un cuarto viejo, con un papel tapiz devorando sólo ciertas partes de la pared, con cucarachas como compañeras y ratas de audiencia. —Pero ya sabes qué pasa cada que escribes —me...