La difícil realidad de los barrios bajos de la Ciudad de México resguarda en la nueva película de Lucía Carreras, Tamara y la Catarina, la historia de dos mujeres que se enfrentan a la soledad, la invisibilidad y la necesidad de salir de sus problemas en un ambiente plagado por ellos.

La coproducción entre México y España, a través de la productora andaluza CADA FILMS, se centra en Tamara –interpretada por Ángeles Cruz–, una mujer de casi 40 años con discapacidad mental y con un hermano ausente, que un día recoge a una niña, a la que decide llamar Catarina, de un puesto de periódicos y no recuerda cuál ni dónde.

A partir de este incidente, Doña Meche –interpretada por Angelina Peláez–, una mujer de 60 años vendedora de quesadillas callejeras y con hijos que se desentendieron de ella al irse a los Estados Unidos, formará estrecha relación con Tamara, mientras que intentan descubrir el modo de llevar a Catarina con sus verdaderos padres.

La película pertenece al movimiento del naturalismo, por lo que la música es la gran ausente durante los aproximados 107 minutos que dura el largometraje a favor de los sonidos ambientales, y aunque no fue concebida como una obra de crítica social –a diferencia de, por ejemplo, la obra maestra Los Olvidados (1950), de Luis Buñuel– la misma se integra en la historia cuando el trío de mujeres se enfrentan a una policía corrupta, una burocracia ineficiente y los prejuicios sociales en su travesía por arreglar el error cometido.

            En entrevista con Red es Poder, Ángeles Cruz, originaria de la Villa de Guadalupe Victoria, una comunidad de 800 personas cerca de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Oaxaca, y de madre torreonense, habló sobre lo mayores dificultades de interpretar a su personaje, especialmente en la parte psicomotora y psicológica.

“Quería que no fuera algo impuesto, sino que surgiera desde adentro y las cuestiones emotivas. Lo quise hacer con mucho respeto, me preparé con mucho tiempo de anticipación y creo que lo más difícil era eso, que no me pasara y no tuviera miedo de ser Tamara”, declaró.

Comentó también sobre la situación de carencia que viven Tamara y Doña Meche: “Yo creo que son seres invisibles, seres que no volteamos a ver nunca, que transitan a nuestro lado y que nunca nos preguntamos cómo es su vida. Yo, cuando llegué, fue ver eso –la colonia de Tamara está en Naucalpan–, y fue rodearme de esa invisibilidad también. Llevé en la preparación del personaje a Tamara a espacios públicos y yo sentía el rechazo y esta opresión que sentía Tamara, y traté de llevarlo en ese sentido”.

Cruz hizo a su vez una reflexión sobre el cine mexicano de hoy en día, sus retos, posibilidades y obstáculos en un mercado acostumbrado a las producciones estadounidenses o las comedias románticas: “Yo creo que caben todas las historias, y que caben el cine como entretenimiento y el cine como reflexión. Yo prefiero este tipo de cine, prefiero totalmente un cine que me descoloque y que me enseñe lo que estamos pasando en este país devastado por muchas cosas”.

“Creo que habría que revisar qué pasa con el cine y qué pasa con quién elige el cine que se está haciendo en este país y qué estamos contando. Yo le apuesto totalmente a historias que te conmuevan, que te hagan reflexionar, que te enojen, pero que lleven algo, el cine es muy poderoso y las historias que contamos dicen mucho de lo que somos como país y como cultura”, puntualizó.

¿Algunas palabras para los aspirantes a actores, directores, cineastas en Coahuila?

Todo es posible, nadie te puede decir que no puedes. Eso para mí es determinante, de verdad; vengo de una comunidad que queda a nueve horas de carretera de la Ciudad de México y creo que si algo me enseñaron mis padres es eso, a respetar tus sueños y a luchar por ellos. Todo es posible. Si sueñas con ser director, con ser actor, con ser escritor, guionista, para eso están los sueños: para lograrlos. Todos tenemos la capacidad, y sólo el trabajo es el que nos construye.

La película se estrenó el 14 de septiembre en la Cineteca Nacional como parte del circuito Talento Emergente 2018. Tendrá funciones hasta el primero de octubre, y a partir de ahí recorrerá otras sedes.

Además de Cruz y Peláez, el film cuenta con las actuaciones de Harold Torres, Alberto Trujillo y Gustazo Sánchez Parra.

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