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Cine

Y el ganador es… ¡Trump!

Primero quiero recordarles que para mí, hasta el cielo es subjetivo.

Por fin llegó uno de los eventos que les pagan los yates a los ejecutivos de twitter, el super bowl de la gente rara, la 89. Entrega de los premios Oscar. Ceremonia que reúne a los tacos más dorados del mundo de Hollywood para celebrar sus elevados egos, o uno de las artes más nobles del mundo, todo depende del cristal con que se mire.

Desde semanas atrás fue tema de conversación si los Oscar debían o no tomar una postura política ante los eventos recientes del gobierno Estadounidense, pero esto es algo que a nadie debería de extrañarle, es algo que viene pasando desde tiempos de las grandes figuras del cine, como aquella vez que Marlon Brando llevó en su lugar a una nativo americana para  recibir su premio. Los Oscar siempre han sido una plataforma para que la gente famosa dé sus opiniones, por lo general liberales, de su país y del mundo.

Entonces cuando llega Trump, un presidente que representa el lado más conservador del mundo yankee, es de esperarse que Hollywood ataque con sus garras más filosas y chistes más negros ante tal monstruo tuiteador.

Entonces, la ceremonia comenzó y para sorpresa de todos, ¡estaba siendo realmente amena! Los números musicales eran entretenidos, los chistes divertidos, los premios otorgados daban lugar a que se lucieran todas las películas y no sólo la gran favorita, La la land, incluso los ataques a Trump estaban siendo sutiles y graciosos, vamos, que no le estaban dejando oportunidad al presidente de defenderse al siguiente día con algún tweet en letras mayúsculas. La ceremonia iba perfecta, entonces pasó… Después de anunciar a La la land como la gran ganadora y evocando al bochornoso evento reciente en Miss Universo, se rectifica a Moonlight, el drama dirigido por Barry Jenkins, como la verdadera mejor película del año.

No es necesario ser fanático del cine hollywoodense para notar ciertos patrones en cuanto a las nominaciones y ganadores de año con año. Ya tienen algunas entregas siguiendo el mismo patrón, dando todos los premios a la favorita, pero negándole la mejor película, sobre todo cuando en la película, el guión no es la baza principal. Recordemos que justo el año pasado, la gran favorita “El renacido”, perdió contra  “Spotlight”.

Por eso no es sorpresa que Moonlight se coronara como mejor película, aquí lo sorprendente es el autogol que se metió Hollywood al jugar ajedrez contra Trump, convirtiendo a Jimmy Kimmel en el gran perdedor de la noche, quien estaba a escasos minutos de volverse el mejor presentador en una entrega de Oscar desde hace mucho tiempo, logrando con sus chistes  tan milimétricamente cuidados, orillar a Trump a que simplemente se dejara abofetear, ahora eclipsado por la polémica de los sobres cambiados. ¿Cómo una institución tan grande y de tantos años como lo es el cine americano, se puede dar el lujo de cometer un error tan garrafal? Lamentablemente, Trump no tiene por qué contestar nada, ayer en la noche sin mover un dedo, terminó ganando el round contra Hollywood.

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