Image default
Portada » En el camino: Jack Kerouac
Literatura

En el camino: Jack Kerouac

No encuentro un mejor libro que En el camino para despertar en mis entrañas unas ganas terribles y casi anárquicas por querer dejar todo; tomar una mochila, guardar allí un par de harapos, una botella de alcohol barato, libros y un montón de sueños impredecibles que sólo se puedan concretar parado en la carretera, queriendo conocer el mundo sin preocuparse por nada ni por nadie.

Sal Paradise, alter ego de Jack Kerouac, es un escritor idealista, curioso y dependiente de su madre y del alcohol y de las drogas y, ocasionalmente del sexo, que decide dejar su zona cómoda para cruzar los Estados Unidos en carretera. Neal Cassady (Dean Moriarty), su extrovertido y osado amigo, se convierte, al principio, en su compañía perfecta para emprender esa aventura.

“Dean es el tipo perfecto para la carretera porque de hecho había nacido en la carretera, cuando sus padres pasaban por Salt Lake City, en un viejo trasto, camino de Los Ángeles…”

¿Cómo sería vivir en un mundo donde para viajar se pueda robar un auto y para coger sólo se use la fuerza para abrirle las piernas a una mujer u hombre o animal y para drogarse sólo se estire la mano en cualquier taberna en donde se escuche un poco de jazz y en donde lluevan hormonas y toxinas y sudor y sexualidad y cultura y rebeldía y rechazo hacia una sociedad acartonada y hundida en la incertidumbre de la pretensión?

Resulta curioso entender que, por un lado, Estados Unidos es un país en donde la moral es un pretexto para destruir, prohibir y juzgar y, por el otro, al mismo tiempo y de manera irónica, cuente y presuma con novelas tan influyentes por su apertura, su descaro, su franqueza y su terrible cinismo.

En el camino es un libro que se escribió en libretas recicladas y con lápices al borde de la inanición. Kerouac logró situarse, sin darse cuenta, como uno de los estandartes de la literatura norteamericana y anglosajona. Su obra, corta pero muy nutrida, desnudó y develó los problemas que vivían y sentían personas como él que sólo buscaban libertad para escribir, para pensar, para expresarse, para vivir su sexualidad y sus adicciones y sus creencias y todo aquello meritorio de algún proceso de experimentación.

¿Cómo ser músico sin tocar algún instrumento y sin componer y sin cantar? Sólo Kerouac pudo hacerlo, logró conjugar y construir una historia, su historia al ritmo del bop, al tono y al tiempo de Charlie Parker. Logró armonizar los verbos con los sustantivos, consiguió lo que ningún otro escritor de su época, un sonido penetrante con la fuerza tórrida de una patada alevosa, un ritmo rápido y casi orgásmico controlador de todo sobresalto. En pocas palabras, Kerouac, con toda su habilidad, supo cómo trasladar  todo lo que sentía y percibía a un papel y eso, para un escritor, es la gloria.

¿Por qué leer En el camino? Porque es un libro que marca, que le grita a su lector que viva, que aprenda, que disfrute, que no se amarre, que no se intimide, que sufra, que llore, que gima, que se revuelque con todo lo que esté a su alrededor, que se meta todo lo que sea humanamente posible y, sobre todo, que, antes de morir, aunque sea en la plenitud de su existencia, como Kerouac, quien murió de 47 años a causa de un severo alcoholismo, no se arrepienta por no haber hecho algo porque, lo único que le faltó experimentar, fue la muerte que le arrebató la vida con arrojo y sin consideración. Así se fue y así se dejó de existir, con la misma contundencia de una botella de whisky al caer al suelo.

Artículos Relacionados

Muere por Covid Juan de Dios Castro Lozano

Editorial

Hijo de Marcelo Torres celebra abultada boda con Coahuila casi en rojo por COVID-19

Editorial

Cambiar de género

Jaime Muñoz Vargas
Cargando....