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Quizás, Umberto Eco no sabía que éste sería el último libro antes de su muerte. Su vida, su obra, sus letras, sus pensamientos y su incansable curiosidad se agruparon para lograr lo que es Número Cero, última novela del escritor italiano que dejó atónitos e impactados a gran parte de sus lectores.

Número Cero es una especie de piloto en el que se muestra el ejemplo de lo que será la primera entrega de una publicación. En este caso, la historia presenta la preparación de Domani, un diario que busca generar información por medio de la especulación y de la inmediatez, que trata de innovar y ser punta de lanza en el periodismo para desbancar a los tradicionalistas.

Es por esto que Umberto Eco abrumó y abofeteó con suma violencia a los metodólogos del periodismo y de la comunicación en nuestro tiempo. Él, mediante una historia sencilla pero atestada de críticas hondas y fecundas, muestra con impecable maestría una especie de guía que conduce al lector hacia lo que es el periodismo y la comunicación en la actualidad.

El mismo Roberto Saviano, afamado y aplaudido periodista de investigación italiano, afirma en la contraportada del libro que “Umberto Eco ha escrito una novela que es el manual de comunicación de nuestro tiempo”.

Intriga, falsedades, amor, sapiencia, señalamientos, historia y la laberíntica prosa de Eco que con toda su sencillez te envuelve en ramas de pensamiento que azotan las ideas, son algunos de los elementos de esta pequeña novela que cerró con ilustres caravanas la obra del ya legendario pensador italiano.

¿Qué es lo que debería suceder cuando en una redacción se descubre algo que tiene el poder de tambalear alguna estructura, mito, mentira, figura o imagen influyente de nuestro tiempo? Lo ideal sería investigar y publicar; buscar la verdad a toda costa y afianzarse a ella como una garrapata a la piel de un hambriento sabueso.

En Número Cero se descubren verdades, se contratan periodistas reconocidos y otros con deseos de revancha por tener al fracaso como su eterno compañero para que investiguen y liberen sus plumas que por muchos años permanecieron atadas a los intereses personales de quienes firmaban sus cheques.

Sin anticipar lo que sucede en la novela, es necesario mencionar que los periodistas que se sumergen en archivos que nadie consulta, que preguntan sin miedo a ser juzgados y que se meten con personas que parecen intocables y bendecidas por seres ajenos a este mundo son quienes estarán más cerca de descubrir secretos que nadie imagina y, al toparse con ellos, lo lógico sería emocionarse, alertarse y trabajarlos para darlos a luz pero, en Número Cero, viejos vicios de las redacciones y ruines alertas serán el gran obstáculo para dar a conocer algo que, en un mundo ideal, debería ser impulsado con toda la energía que nos rodea.

Hoy el periodismo en el país y en nuestra región está muriendo porque muchos personajes que se jactan de ser leales informadores e investigadores se han burlado de él. Número Cero es un libro que llama a la reflexión y que invita a pensar que la comunicación en nuestro tiempo ha evolucionado en algo que tiene el poder de redimir a una generación hundida en el engaño o, quizás, en terminar por destruir lo que solía ser uno de los oficios más respetados del mundo.

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