Nos encontramos como las parejas se encuentran cuando se aman de adeveras, solos en el camino, yo te sorprendí a medio camino, era normal que tu pudor se resistiera al principio; pero pude vencerte con un golpe en tu nuca, lo demás fue rutina, llevarte a un lugar apartado para convivir a gusto.

Tenía años queriendo estar así contigo, desde la escuela te observaba, lejana y a veces cortante, yo sabía tu rutina, volteabas tu cabellos detrás de tu oreja antes de gritarme, adoraba eso, porque sabía que así eras mía.

Y ahora lo eres, como siempre lo quise, como sin aceptarlo lo queríamos.

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Ya descalza empiezo, con un alambre atado al cuello, te doy la puerta para irte cuando tú quieras, eres libre en lo que yo te amo, te amo en un rato eterno, aunque físicamente no puedo tenerte, siempre fui tímido para ti y las otras, que me ayudaron a llegar a ti, no sé si por respeto o miedo (la gente teme lo que ama, lo que desea), pero tirar de tu piel es hermoso.

Y después…el polvo, de pies a cabeza te limpio, no quiero que nadie descubra que estuviste conmigo, respetaré el amor que me tuviste en secreto, te llevaré a ti, a lo que queda de ti, conmigo, hasta donde nadie te reconozca, pero pueda darte la paz que yo no tengo, la paz que solo tú me dejaste tomar, tu y las demás, que amo y me amaran.

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