Somos muchos a los que nos apasiona la música y, de igual manera, disfrutamos de ver bandas en vivo, ya sea locales, nacionales o internacionales que llegan a nuestra ciudad a presentar diferentes propuestas musicales. Pero, ¿cuántos de nosotros sabemos quién o quiénes son los mediadores para que un show se pueda llevar a cabo?

Bueno, en esta ocasión me di a la tarea de realizarle unas cuantas preguntas a Salim Govea para que nos explicara un poco de la creación de su colectivo y algunos otros detalles del proceso de organizar shows.

Salim, oriundo de Monterrey, y que al preguntarle su edad optó por citar a Javier Blake diciendo: “Pues… no soy tan joven, menos tan viejo”, nos comenta que su gusto por la música inició desde niño, gracias a su mamá, quien solía poner vinilos de los Bee Gees, banda encargada de brindar el soundtrack de sus viajes familiares y trayectos rumbo a la escuela. A la edad de 11 años decidió aventurarse a descubrir nuevas bandas, influenciado por unas primas que escuchaban hardcore.

Recuerda que el primer show que organizó fue gracias a contactos que ya tenía. Conocía a muchas bandas que tocaban mathrock, posthardcore, emo o screamo pero jamás tocaban juntos. Lo único que hice fue armar un show con todas esas bandas juntas y empezar una comunidad”.

Monterrey Emo Club es un colectivo cien por ciento regiomontano que nace de la idea de traer a esas bandas que nadie les da oportunidad, o bandas que la gente no conoce, pero deberían de hacerlo y tenerlas a un precio accesible. El proyecto se inició con Gerardo Garza, Salim Govea y Jesús Uresti, quienes hicieron un flyer con bandas emo, hardcore, screamo y math de la escena local regia, los imprimieron y los pegaron por toda la ciudad, a la vieja escuela.

En ese primer show, tuvieron una asistencia de más de 400 personas.

Actualmente son tres personas las que integran el Monterrey Emo Club: Salim Govea en la parte de logística, booking, financiera y marketing; Gerardo Garza en la parte operativa; y Josele Garza en el área de diseño gráfico y, en algunas ocasiones, funge como tour manager.

Salim nos cuenta que la idea surgió por la frustración de que sus padres no lo dejaban viajar solo, y cuando por fin lo podía hacer, las tareas diarias como escuela, servicio social, voluntariado, el idioma o el trabajo, consumían su tiempo y agenda. Pasó el tiempo y cayó en el “godinizmo”, que le permitía cumplirse el gusto de viajar a conciertos en Austin, Texas. Hace énfasis en el cariño que le tiene a dicha ciudad en la que tiene familia y amigos. Ahí fue cuando, en una noche de noviembre, ya en el calor de unos cuantos tragos, se cuestionó el por qué en México no había shows como los que a él le daban el motivo de viajar, ¿por qué a su ciudad no llegaba eso? Estas dudas lo llevaron a tomar la mejor decisión, misma que todos deberíamos tomar cuando nos quejamos de algo. DEJAR DE QUEJARSE Y HACER ALGO AL RESPECTO.

“Dejé de quejarme de que no pasaba nada aquí y empecé hacerlo yo mismo.  Primero en Monterrey luego en el resto del país. Tiene aún sus fallas por que no dejo de ser DIY (Do It Yourself), pero trato de hacerlo lo más profesionalmente posible”.

Lo que Monterrey Emo Club quiere lograr es que el proyecto crezca más y se haga más ecléctico.  “El Monterrey Emo Club siempre va a existir, pero probablemente va a ser una rama de algo que esperamos sea algo más grande. Y si algún día dejara de hacer el Monterrey Emo Club, quisiera que alguien más lo heredara y siguiera haciéndolo” Menciona Salim.

Dentro de las satisfacciones que les ha dejado este proyecto, Salim comenta que, el ver a la gente emocionada por bandas que siempre han querido ver, notar que los asistentes llegan como desconocidos y se van como amigos, lo llena de mucha satisfacción. El hacer amigos de un sinfín de bandas que admiran y ahora son cercanos. El tirar la frontera y que las bandas contemplen ir a Monterrey como si fueran a Houston, Dallas, Austin o cualquier otra ciudad texana.

Una pregunta que me intrigaba mucho la respuesta, era sobre la diferencia cultural que ha podido notar en los diferentes estados de la república que ha visitado. A esto comentó que, en su experiencia, sí ha visto una mezcolanza importante de cultura, pero todo lo resume diciendo que la gente de México es hermosa, todos han sido amables y agradecidos con ellos por traer diferentes bandas.

Al futuro de Monterrey Emo Club le esperan más proyectos de más países, empezando en marzo con bandas de Sudamérica y en abril una banda de Francia. Quieren darle al país lo que merece y que llegue a sus oídos música realmente emergente y de calidad.

“Que la gente siga confiando ciegamente en nuestra curaduría, esperando calidad y nosotros dándola.  Un festival está en proceso, y oficialmente cruzar a Estados Unidos y empezar hacer eventos allá. Mandando bandas de México para allá y demostrar de que estamos hechos los mexicanos”.

Todo esto nos contó Salim y logró dejarme en claro que Monterrey Emo Club ha picado piedra duro, lo que los ha llevado a crecer y posicionarse, trayendo proyectos cada vez más grandes.

Te invito a que cheques la página del colectivo y a ampliar tu repertorio musical. Existe una gamma inmensa de géneros y espero que, como yo, cada día sorprendas a tus oídos con algo nuevo.

Gracias por leerme y ojalá puedas compartir.

Facebook de Monterrey Emo Club: https://www.facebook.com/mtyemoclub/

 

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