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Voracidad y ambición empresarial mataron a los 7 mineros en Múzquiz

Editorial | @RedesPoder

La muerte de 7 mineros que se quedaron atrapados tras una inundación en Múzquiz, Coahuila, no es obra de la casualidad o de la mala suerte. La minería es una de las actividades económicas más agresivas, ambiciosas y dañinas para la sociedad.

En Coahuila se produce el 98% del carbón que, a su vez, compra la CFE para generar electricidad. Sin embargo, esta materia prima también es utilizada por la industria metalmecánica para sus procesos de transformación.

Recientemente el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, responsabilizó de manera directa a la Comisión Federal del accidente en la mina de rancherías. Básicamente dio a entender que, debido a los recortes, las empresas mineras no tienen los recursos para garantizar mínimas de condiciones de seguridad para los trabajadores.

La declaración del gobernador no puede ser más falaz y soberbia. En Coahuila hay 1,967 concesiones mineras vigentes, estas representan el 11% del territorio. La mayoría de las minas producen carbón, utilizan millones de metros cúbicos de agua en zonas que presentan estrés hídrico y han muerto más de 100 trabajadores en los últimos años.

El modelo económico que actualmente nos rige, pondera la producción y la generación de riqueza, antes que el bienestar y el desarrollo humano. No importa si se agota el ecosistema, si se desplazan pueblos, si mueren trabajadores, lo único importante es producir a toda costa y concentrar, todo ese dinero, en muy pocas manos.

No hay, posiblemente, una actividad económica más nociva y agresiva que la minería en México. Los siete trabajadores que murieron ahogados la semana pasada en Múzquiz, Coahuila, confabulan una historia más de impunidad e indiferencia de los empresarios hacia sus empleados.

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¿Qué debe pasar para que se prohíba la minería en México y en Coahuila? ¿Cuántas personas más tienen que morir? ¿Cuántos pueblos más tienen que ser desplazados? ¿Cuántos ecosistemas vamos a destruir antes de detener esta actividad?

Definitivamente el futuro luce oscuro. El modelo económico continuará ponderando la sobreexplotación de los recursos naturales, la acumulación y el desplazamiento del pueblo. Las comunidades, de alguna u otra manera, seguirán resistiendo y, las autoridades, seguirán politizando las desgracias y desmarcándose de la responsabilidad que les toca.

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