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¿A poco no…? La maldita ceguera

¿A poco no…? | Juan Ceballos Azpe | @licjuanceballos

¿A poco no es cierto que no hay peor ciego que el que no quiere ver y que en país de ciegos el tuerto es rey? Lo que más preocupa –o debería preocupar y ocupar a todos los mexicanos- es que los ciegos de ambos bandos –radicales pro y antiamlo-, por sus posturas irreconciliables, no están dispuestos a pactar un acuerdo de unidad nacional y, lo peor de todo, que el que debía ser el tuerto en esta nación de ciegos está más ciego que los demás.

Enfrascados en una lucha sin tregua, en la que nadie gana y el país pierde, el divisionismo social lleva el rol protagónico, impidiendo atender los graves problemas que nos azotan sin piedad: desde los incendios forestales, los efectos de la sequía, la contaminación y los demás desastres ambientales repartidos a lo largo y ancho de la república, hasta los más de  200 mil muertos por la pandemia, cuyo escenario catastrófico oficial se cifraba en 60 mil víctimas, y la violencia e inseguridad cuyos índices de mortalidad en lo que va del gobierno actual ya rebasaron con creces las cifras de Peña Nieto y Calderón en sus primeros 28 meses.

La ceguera imperante impidió dimensionar la magnitud de la impunidad con que el dirigente petrolero, Carlos Romero Deschamps, priísta él, saqueó a Pemex y se retiró a disfrutar de sus Ferraris, sus yates y sus millones. A su vez, el morenista Félix Salgado Macedonio, con la bendición presidencial para la candidatura del gobierno de Guerrero, también goza de criminal impunidad por sus presuntos delitos de violación sexual, mientras que el gobernador panista de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca se desgarra las vestiduras victimizándose como un perseguido político, ante las acusaciones de nexos con el crimen organizado, al igual que sus antecesores a lo largo del último cuarto de siglo. Ningún color partidista se salva.

La ceguera colectiva tampoco permitió sopesar la gravedad de la emboscada en la que murieron 13 agentes del Edomex ni el hallazgo de 3 agentes de la FGR asesinados en Guanajuato ni el enfrentamiento entre soldados y un grupo del CJNG en Nayarit ni la advertencia del jefe del Comando Norte de Estados Unidos, general Glen D. Van Herck, que calculó el imperio de la delincuencia en México en 33% del territorio nacional bajo su dominio.

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Es preocupante la pérdida de la capacidad de asombro e indignación ante esos hechos y los que se van acumulando día con día, entre los que destaca la peligrosa terquedad de la 4T por imponer la contrarreforma a las leyes de la industria eléctrica y de los  hidrocarburos que devolverá el control hegemónico a CFE y Pemex, lo que provocará un inminente corto circuito, con energía más cara y contaminante, además de la salida del país de empresas extranjeras con la consecuente pérdida de fuentes de trabajo, un mayor debilitamiento del Estado de derecho y el retroceso a las políticas de la docena trágica de LEA y JoLoPo, alejando al país, aún más, del primer mundo.

Y en medio de la oscuridad que ensombrece la vida nacional y obnubila la conciencia que impide el imperio del sentido común para conciliar y acordar, los mexicanos somos víctimas –pero también victimarios- de la parálisis política, económica y social que nos agobia, alejando cada vez más la débil esperanza de una promisoria luz al final del túnel que nos permita salir de esta maldita ceguera. ¿A poco no…? ¡Ánimo!

(A la memoria de Moisés Picazo, activista cívico y luchador contra la ceguera social. Descanse en Paz)

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