Por Juan Ceballos Azpe

¿A poco no te acuerdas de la frase “Apaga la tele y enciende un libro”? Si ya peinas canas o, de plano, no te peinas por falta de cabello, es que ya vivías en la década de los 70 y tal vez te venga a la memoria la campaña para exhortar a la gente a dejar de enajenarse con la entonces llamada “caja idiota”, como se le conocía a la televisión, y se le invitaba a regresar al mágico mundo de la lectura. Y en estos coronavirulentos tiempos de “Quédate en casa”, qué mejor que disfrutar de un buen libro… O dos o tres o los que alcancemos a leer.

Según el INEGI, en México 7 de cada 10 personas de 18 años y más suelen leer libros, revistas, periódicos, historietas, hoy mejor conocidas como cómic, o páginas de internet. De ellos, sólo 4 de cada 10 diez declararon haber leído al menos un libro en los últimos 12 meses. Los principales motivos para no leer fueron: falta de tiempo y falta de interés, motivación o gusto por la lectura, lo que explica de alguna forma el por qué somos un país de analfabetas funcionales, es decir, que sí sabe leer pero no lee lo que debería.

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La mayoría prefiere comprar ropa que un libro, tal vez porque, como decía Susanita, aquella amiga de Mafalda, personaje del genial Quino: ‘No te llevan presa por salir a la calle sin cultura, pero prueba salir sin vestido’. Lo cierto es que el nivel cultural promedio del mexicano es muy bajo, debido a la falta de interés por la lectura, que debemos inculcar desde la infancia. La palabra mueve pero el ejemplo arrastra, por lo que la mejor manera de hacer que los pequeñuelos lean, es viéndonos leer y leyendo con ellos.

Es positivo premiarlos por cada libro leído, pero nunca se les debe castigar por algo que hicieron obligándolos a leer. De ahí que, si queremos revertir el estigma de ser un país de analfabetos funcionales, cambiemos el desértico panorama de la mente y el espíritu carente del hábito de la lectura, por el fértil y fructífero horizonte del mágico y fascinante mundo de la palabra escrita, de tal forma que, en estos tiempos de “Quédate en casa” y de inundación de contenidos tontos e intrascendentes en redes sociales, se nos prenda el foco del ingenio y hagamos nuestra la frase: “Apaga el cel y enciende un libro”. ¿A poco no…?

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