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Era la década de los 70. Acapulco vivía todo su esplendor. El alcohol, la noche, la música, la fiesta, el mar y el Baby´O, un emblemático antro que fue consumido por las llamas.

Todo lo que ardió dentro de esas paredes durante décadas se esfumó en apenas unas horas. Un par de sujetos ingresaron al lugar que llevaba cerrado más de año y medio. Rociaron con gasolina la mayor parte de sus rincones y le prendieron fuego.

Haciendo el paralelismo, Acapulco fue, por mucho tiempo, el destino predilecto para los turistas de todas clases sociales. El jet set mexicano, artistas de todas partes del mundo y turismo nacional e internacional atiborraban las playas del puerto que hoy vive ahogado en violencia, descontrol y que va en plena decadencia.

Personalidades como Luis Miguel, Pierce Brosnan, presidentes de la república, cantantes, deportistas. El Baby´O era la sede del descontrol, de la fiebre y de la frivolidad. En su interior se organizaban fiestas en pijama. Por sus pasillos y pistas se podían ver a mujeres en ligueros, en ropa interior y a varones semidesnudos. En los privados todo sucedía. Sustancias de cualquier tipo circulaban por las gargantas y pulmones de los asistentes. No cualquier persona podía entrar. El filtro discriminatorio era brutal.

Acapulco sigue siendo una de las ciudades más violentas del mundo. El crimen organizado está incrustado en todo el estado de Guerrero; financia escuelas, centros comerciales, minería, bares. Lo que antes era un diamante en el pacífico mexicano hoy es una piedra opaca, que cada día brilla menos.

El 60% del Baby´O fue consumido por el fuego. Se habla de la participación del crimen organizado, pero tampoco se descarta que los propios dueños provocaran el incendio para cobrar el seguro. Será responsabilidad de las autoridades esclarecer la historia, detener a los culpables y trabajar por la no repetición.

El propio presidente López Obrador dijo esta mañana que no se puede culpar al crimen organizado si no existen las pruebas. Hasta el momento, lo único visible es el video del hecho. Gasolina fluyendo por el piso del mítico antro y el fuego ardiendo sobre las paredes.

El dueño de la discoteca, Eduardo Césarman, dijo que en los 46 años de operación del Baby´O, jamás fueron objeto de amenazas, cobros de piso y extorsiones.

“Nunca nada de nada. La realidad es que llevábamos cerrados año y medio, y en la vida habíamos recibido alguna amenaza, ninguna solicitud de derecho de piso, nada de nada. Esto realmente cayó como una sorpresa porque era un lugar que estaba cerrado”, dijo.

El incendio, irónicamente, se dio justo durante el cambio de administración municipal de Acapulco. Hasta el momento, de acuerdo con Césarman, ninguna autoridad se ha acercado.

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