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La cercanía entre López Obrador y Alberto Fernández

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, se reunió con el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en una visita oficial que encuentra a líderes políticos con ideologías similares.

Argentina, por una parte, viene de una administración atestada de polémica y división encabezada por Mauricio Macri, quien llegó al poder gracias a su popularidad ganada luego de ser presidente del Club Atlético Boca Juniors. El empresario argentino, de derecha, perdió el control de la economía, la inflación se fue al cielo, crecieron el desempleo y la violencia y el país, en general, se fue a pique.

Es así que llegó el peronista Fernández. Esta mañana, en la conferencia de Palacio Nacional, se le vio tranquilo, tomó el estrado que normalmente ocupa López Obrador y contestó a todo lo que le preguntaron. En el salón no solamente estaban las y los reporteros de siempre, también había emisarios de la BBC y de medios de comunicación sudamericanos y españoles.

Alberto Fernández y López Obrador se hicieron guiños, halagos. Coinciden en que la política no es para hacer dinero, aunque ambos, en sus respectivas tierras, son criticados por la contundencia de sus decisiones. En el caso del mandatario argentino, imponiendo una severa y estricta cuarentena; canceló vuelos, cerró fronteras y promovió las sanciones administrativas en contra de las personas que no respetaran las medidas sanitarias.

En el caso de López Obrador, tomando decisiones para desmantelar, a su parecer, las redes de corrupción que colapsaron al Estado Mexicano, dejando libres a quienes la opinión pública considera culpables y construyendo una clara confrontación entre sus adversarios y la propia Cuarta Transformación.

«En este México de Andrés Manuel López Obrador, que a la vista del mundo es otro México. Hace un tiempo atrás a un presidente europeo, de una potencia europea, que me preguntó cómo veía la situación del continente y me preguntó puntualmente por México, le dije definitivamente México tiene un presidente como merecen los mexicanos, por primera vez México, en muchos años, tiene un presidente con valores morales y éticos como merecen los mexicanos», dijo Fernández en el estrado. De fondo, López Obrador esbozó una discreta sonrisa.

Y es que Fernández, López Obrador y otros líderes sudamericanos, podrían formar un bloque ideológico más que pragmático.

La popularidad del mandatario nacional, a pesar de las adversidades, no se ha visto mermada. En Argentina, la imagen de Fernández se fue al cielo luego de que promoviera y se aprobara la legalización y despenalización del aborto, una de las banderas de las izquierdas modernas y una lucha incansable del movimiento feminista.

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Posteriormente López Obrador se tomó un momento para lamentar la conmemoración del fallecimiento de Francisco I. Madero, personaje histórico al que el mandatario nacional le dedica toda su admiración. Alberto Fernández observaba atento. Las mañaneras son la plataforma de réplica y difusión de información de López Obrador. En promedio, le dedica 10 horas a la semana para contestar a sus adversarios, impartir clases de historia y responder, de manera lacónica, a quienes le cuestionan decisiones puntuales de su gobierno.

Llega el momento de la sesión de preguntas y respuestas. Un reportero de la BBC le cuestiona a López Obrador el motivo por el cual no usa cubrebocas y solicita una comparación entre las medidas que tomaron en Argentina y en México.

Alberto Fernández señala que tuvieron que ser estrictos porque le entregaron un sistema de salud colapsado. No podía permitir que murieran muchas personas. Hasta el momento, 50 mil argentinos han perdido la vida por la COVID-19, esto equivale al .11 por ciento de su población.

En México,  la medida fue totalmente distinta. La estrategia tuvo relación con informar diariamente y permitir que las personas tomaran decisiones. Si bien hubo una jornada nacional de sana distancia, cuando ésta terminó, los contagios y muertes se fueron al cielo. Hoy son más de 180 mil mexicanos fallecidos, es decir, el.14 por ciento de la población. Al final, con medidas opuestas, los resultados, en proporción, son similares.

Argentina y México son países con tantas diferencias como similitudes. Sus presidentes, como si fuera una casualidad, también caen en el mismo patrón. Se elogian, se abrazan, no se critican, se protegen. Hacen una oda al trato diplomático. En ningún momento aparece la tensión, ni los malos entendidos, ni la falta de acuerdos. Pareciera que todo está ensayado.

A pregunta de otro reportero, en este caso de La Nación, AMLO aprovecha para lanzarle un dardo a la Organización de las Naciones Unidas. Opina que está de «florero», que ha permitido la acaparación de medicamentos y vacunas.

«Consideramos que es necesario el que intervenga más la ONU para garantizar que todos los países del mundo tengan acceso a las vacunas. Nosotros presentamos una resolución desde hace 6 meses, que fue aprobada casi por unanimidad, con este propósito de evitar el acaparamiento de medicinas y de vacunas, se trata de derechos humanos, del derecho a la salud, del derecho a la vida. Se crea un mecanismo en la ONU pero no está funcionando, porque de 80 países que cuentan con la vacuna, como se ha dicho, 10 están concentrando el 80 por ciento y los 70 restantes tenemos el 20 por ciento. Hay más de 100 países que no tienen una sola dosis, eso es injusto, ¿dónde está la fraternidad universal? De modo que la ONU tiene que intervenir porque parece un florero, está de adorno», comentó López Obrador.

Los mandatarios actuaron con naturalidad, relajados. La opinión pública ha empezado a reaccionar, al final se trató sólo de un encuentro diplomático. Mañana, todo será igual, la rutina será nuevamente la fiel protagonista; se hablará de la Reforma Eléctrica, de Emma Coronel, del periodo electoral, de los fifís, de los chairos, del neoliberalismo y del comunismo.

Hoy se trató del encuentro entre dos mandatarios con personalidades similares, pero con resultados distintos. Habrá que ver si logran construir un eje comercial entre ambas naciones. Por lo pronto, al menos hubo un acuerdo para producir, envasar y distribuir la vacuna de AstraZeneca en todo el continente.

Si una cosa está clara es que, tanto López Obrador como Alberto Fernández, para bien o para mal, no pasan desapercibidos y, como lo mencionó el mandatario argentino, fueron los presidentes de la pandemia y las opciones de cambio de régimen en ambas naciones.

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