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El riesgo de editar una pseudo alternancia

Epicentro | Luis Alberto López | @luisalbertolo

En 2021 el país tendrá la elección más grande en su historia reciente y, en ese contexto, Torreón podría romper un bipartidismo histórico en su gobierno, aunque sería más en el papel que otra cosa.

Se lo explico con una cronología de los últimos procesos. Creo que toda administración deja cosas buenas y malas para la ciudad, pero desde hace mucho cobran más protagonismo las negativas.

La desesperanza y el hartazgo se refleja cada tres años cuando la comunidad castiga a los partidos políticos en el poder y nada más toma en cuenta que es contrario al que hizo ganar antes.

Y es que la alternancia política en Torreón -al igual que en gran parte del país- no alcanzó a cuajar porque no fueron eliminadas prácticas de antaño que mantuvieron por décadas al PRI en el gobierno. La corrupción que fomenta contratos que favorecen empresas cercanas a los gobernantes y la ejecución de proyectos alejados de las necesidades colectivas representan un muro irrompible.

Hace casi un cuarto de siglo esta ciudad creyó que sacar al tricolor de la alcaldía traería mejoras en automático. La expectativas fueron muy altas y se confió demasiado en el PAN sin vigilarlo, lo cual causó réplicas en cuanto a malos tratos y gestiones gubernamentales.

Desde entonces comenzó un juego perverso que no hemos podido romper. Recordemos que la primera gestión blanquiazul la encabezó el hoy alcalde Jorge Zermeño Infante y la experiencia no fue muy buena para la ciudadanía, pues en las votaciones para escoger su sucesor obtuvo el triunfo el priista Salomón Juan Marcos Issa. La historia se repitió tres años después que ganó Guillermo Anaya Llamas.

Después vino José Ángel Pérez por ese mismo partido que logró retener el poder y, posteriormente, su gestión conflictiva fue caldo de cultivo para la llegada del priista Eduardo Olmos Castro, quien después cedería su lugar al hoy gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís.

Hace unos años retomó la alcaldía Zermeño Infante y ahora está la incógnita de si repetirá el patrón de devolver al PRI el poder o la historia de alternancia tendrá una reedición con el partido de la Cuarta Transformación.

Y digo reeditada porque ese instituto reúne perfiles de antaño tanto del PRI y el PAN que ahora están arropados por un “manto purificador” con el que afirman que harán bien las cosas.

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Por decir algunos nombres tenemos el caso de los ex panistas José Ángel Pérez y Luis Fernando Salazar que se disputan la candidatura morenista a la alcaldía.

La crisis partidaria es explicable si tomamos en cuenta que los liderazgos en los partidos siguen siendo los mismos desde hace mucho y otros que entre sus ambiciones migraron a nuevos para no salir del foco político.

La ciudad tiene infinidad de problemas con una carga enorme por ser el corazón de una zona metropolitana desarticulada por sus gobiernos locales y estatales, sin embargo la oferta política de los viejos y nuevos partidos está lejos de proponer soluciones para ver la luz al final del túnel.

Las propuestas efectivas para hacer frente a esta realidad quizá no estén presentes en las próximas elecciones, pero podría estarlo en un futuro si reflexionamos y nos organizamos para cambiar el hecho de tener una alternancia de papel.

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