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¿Alumnos flojos o alumnos tristes? de Miguel Ángel Centeno

¿Crees que la flojera es algo normal? ¿Consideras que es una característica de personalidad de cierta gente?

Algunos profesores piensan que sí, muchos de ellos así lo creen, casi todos. Y no sólo lo creen, lo dimensionan como un vicio de la personalidad, como una agresión al medio, la cual debe ser castigada y corregida.

Regaños, reportes, puntos menos, algunas veces segregación, son algunos de los correctivos que se emplean para castigar la flojera. Ah, y generalmente estos correctivos vienen acompañados de una cara de desaprobación y hartazgo, la cual impacta directamente en el alumno que observa a su profesor o profesora y quizá también en él o ella, ciertos rasgos de sus padres.

Claro está que los profesores cuidan el nivel de calidad y exigencia, sin embrago, es importante la lectura que podemos dar a la flojera como un síntoma y no solo como un vicio.

La depresión con sus distintos niveles desde la distimia hasta la melancolía se caracteriza por la desmotivación, por la apatía hacia nuestras actividades cotidianas, falta de interés por aprender, por trabajar, por construir nuestro futuro. Aprendí de uno de mis mejores profesores que la depresión es la desesperanza, es esta la característica principal de un cuadro depresivo, el cual puede variar de acuerdo a cada persona y cada edad. Por ejemplo, los niños y adolescentes pueden experimentar la depresión y expresarla con enojo, rebeldía u otras conductas que difícilmente creeríamos que algo tienen que ver con la depresión, sin embargo, es importante, detectar otros elementos decisivos para el diagnóstico tales como la desesperanza, la baja estima, la percepción ser poco querido y hasta las pocas ganas de vivir.

Desafortunadamente los adolescentes viven una época de crisis, la taza de suicidios ha tenido un aumento significativo, y los cuadros depresivos por los que atraviesan estos jóvenes muchas veces son imperceptibles por el medio, desde la escuela, hasta los hogares donde pasan todo el día pero pocos minutos de ser realmente observados.

Es importante saber leer en nuestros hijos y alumnos los mensajes que pueden darnos con su conducta, las ganas de aprender son algo natural, parte de los seres humanos. Jean Piaget en una ocasión dijo: Desde que se nace el aprendizaje se origina en el deseo natural del niño de sentir, explorar y moverse en el mundo.

Por lo tanto, no te resignes a creer que un alumno es flojo, y si te cuesta trabajo reconocer qué está tratando de decir con su conducta, apóyate en un profesional de la psicología. No caigas en una de las tantas trampas que tiene nuestra cultura. Cuando veas a un alumno apático, flojo, desinteresando, pregúntate dos veces si es que es un alumno que es realmente flojo, quizá solo es un alumno realmente triste.

Psic. Miguel Ángel Centeno Campos, Cel 8713784265.

Atlántida 319 entre Turín y Nápoles, Torreón residencial.

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