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Torreón fue una ciudad que se distinguió, durante muchos años, por su arquitectura diversa y multicultural. Al formar parte de una región poblada por migrantes, en sus edificios y casas se podían percibir rasgos de Medio Oriente, Europa, Norteamérica y Asia.

En la ciudad, proliferaron y prosperaron comunidades de chinos, japoneses, españoles, franceses y árabes, principalmente originarios de Líbano y Palestina. Los chalets, edificios moriscos y camellones franceses eran parte de la arquitectura que conglomeraba en la ciudad. Durante la primera mitad del Siglo XX, Torreón se distinguió por ser  una ciudad vanguardista.

La cuenta de twitter «Mi viejo Torreón», recuerda las calles de lo que alguna vez fue un municipio organizado y cuidadoso con sus edificios históricos. Hoy, lamentablemente, gran parte de ese patrimonio está olvidado.

Aunque la mayoría de estos edificios son de la iniciativa privada, las autoridades también tienen parte de responsabilidad en el abandono de la arquitectura de la ciudad;  el crecimiento desorganizado de Torreón, la proliferación del vehículo y la gentrificación desplazaron las bellas fachadas por negocios de todos tipos que se instalaron sin ningún lineamiento estético coordinado y ordenado por el Ayuntamiento.

Es así que lugares como el Hotel Galicia, el Salvador, los chalets de la Falcón y Juárez o Juárez y Comonfort hoy brillan por sus paredes vandalizadas, sus vidrios rotos y sus precarias condiciones en la estructura.

«El patrimonio arquitectónico y urbano de Torreón representa un caso único por su formación y desarrollo en México; es la urbe no fundada, sino desarrollada en base a un boom económico, específico de una época y altamente ligado a la producción e industrialización de productos altamente redituables en la economía
mundial de aquellos años. Una ciudad integrada, por medio del ferrocarril, a un sistema de comercio mundial. Un caso único de globalización en un país que por aquel entonces apenas salía de un siglo trágico y perdido.», escribió Luis Carlos Herrera en el texto «Anatomía de la memoria. El patrimonio construido en el conjunto histórico de Torreón». 

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Actualmente organismos como el IMPLAN y el propio Ayuntamiento de Torreón, con proyectos aislados por la recuperación de la Casa Mudéjar o la remodelación de la Plaza del Eco, tienen la intención de recuperar el centro histórico, sin embargo, hasta el momento todo se ha quedado en una idea vaga. Hoy el centro histórico es un vestigio de una ciudad que fue diseñada a partir de una explosión comercial.

La arquitectura impresa en las calles de Torreón está olvidada. La identidad se comienza a difuminar y con ella el patrimonio histórico de nuestra tierra.

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