“Sin duda, estamos viviendo el fin de la hegemonía occidental en el mundo”

Emmanuel Macron, Presidente de la República Francesa

 

La poderosa China que lidera el Presidente Mandarin Xi Jinping; enfrenta un obstáculo viral tal vez no contemplado en el proyecto geoeconómico más importante del mundo en el siglo XXI: la Ruta de la Seda.

El coronavirus denominado Covid-19 apareció en Wuhan, China esparciéndose por el mundo como un freno a la puesta en marcha de este estratégico plan en que el dragón asiático invierte gradualmente 8 trillones de dólares tan solo en infraestructura, -el mayor programa de inversión de la historia- participan más de 100 países con actividades comerciales, financieras, tecnológicas, militares y culturales. La Ruta de la Seda sufre con el virus global un golpe sanitario y mediático que hoy daña la marca Made in China, sin embargo ésta no se detiene ni se posterga, por el contrario, debe observarse desde una perspectiva de pensamiento oriental como un todo amplio e integrado a largo plazo, alineado a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del año 2017, en el que incorpora el concepto chino de construir una comunidad de futuro compartido para toda la humanidad, como aportación a la gobernanza global y no minimizarlo a un simple proyecto mercantil de índole occidental a corto plazo.

La estratégica Ruta de la Seda como plan intercontinental sin fronteras terrícolas abarca tierras, mares, circulo polar, tecnología y hasta la vía láctea; la cual se desarrolla en medio de una feroz guerra tecno-comercial con los Estados Unidos y que al entenderla en su conjunto dará a los países la oportunidad, ya sea de integrarse y participar activamente en un esquema ganar-ganar de beneficio mutuo -ShuangYing como los chinos le llaman- o alejarse y quedar aislado de ella, por lo que es importante despejar su ecuación integral para analizar cada uno de sus componentes y atreverse a jugar en el nuevo tablero geopolítico ante el ascenso de nuevas esferas de influencia que conllevan a un equilibrio de poder en la hegemonía hemisférica tripolar naciente, conformada por  Estados Unidos, Rusia y China.

La ruta terrestre: Es el mayor proyecto de infraestructuras vitales promovido por un país en la historia, revive el espíritu de la milenaria comercial Ruta de la Seda que en su origen se extendía por todo el continente asiático, atravesando Rusia, pasando por Irán y culminando en puertos de Italia que la conectan con Europa, hoy China la reconstruye, amplía y diversifica mediante colosales inversiones en infraestructura con su propio Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB por sus siglas en inglés) construyendo nuevos caminos, túneles, puentes, súper carreteras, oleoductos, gasoductos, redes eléctricas, ferrocarriles de alta velocidad que alcanzan los 431 kilómetros por hora y la conectan a nuevos aeropuertos y puertos marítimos, convirtiéndola en el puente terrestre del planeta que a su paso transforma regiones olvidadas en prosperidad para 3,000 millones de personas, creando así el mercado más grande del mundo.

La ruta marítima: Conectar la ruta terrestre a esta trascendental ruta que China extiende por los mares hacía occidente abarca desde el océano índico, vía el canal de Suez, hasta Europa en la que el gigante asiático está haciendo grandes inversiones y esfuerzos para obtener el control de los puertos en docenas de países de todo el mundo, la importancia táctica radica no solo en transportar mercancías en 36 días, sino asegurar de forma eficiente la operación de su comercio fuera de sus fronteras; así como ocupar zonas estratégicas a lo largo de la misma. Para valorar el enorme peso que la ruta marítima representa en la estrategia integral China, hay que analizar dos puntos estratégicos en su trayecto, el primero, el puerto de Gwadar en Pakistán, en el que los chinos lograron en el año 2015 alquilarlo como puerto marítimo de aguas profundas por un periodo de 43 años y en el que han invertido 1,620 millones de dólares para desarrollarlo en el marco del corredor económico China – Pakistán, unir la región occidental de China con el Mar Arábigo y el Océano Índico, transformándolo en un puente que conecta a la humanidad. El punto neurálgico de este puerto marítimo es que esa ruta clave transporta el 40% del petróleo de todo el mundo. Por otra parte, alcanzando el mar mediterráneo la ruta llega a Israel, país que mediante un acuerdo con China; cede la operación por 25 años del puerto de Haifa al Shanghai International Port Group, mismo punto que colinda con la base naval adyacente en la que se encuentran submarinos israelís con misiles nucleares, y el cual será inaugurado en el año 2021; así mismo también se concesiona la construcción del primer puerto privado en Ashdod a la China Harbour Engineering Company. 

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La ruta Polar: El cambio climático y el calentamiento global que experimenta el planeta ocasiona un deshielo acelerado en el anteriormente intransitable océano ártico, abriendo una nueva ruta de navegación que conecta al océano Pacifico de Asia con el mar del norte de Europa en tan sólo 18 días entre los meses de julio a noviembre, comparado contra los 36 días del canal de Suez, esto significa un ahorro del 40% en tiempo y distancia por cada viaje, así como miles de dólares menos en combustible, lo cual modificará el estado actual del comercio mundial. Ante este nuevo escenario, China ha invertido más de 100 mil millones de dólares en fuentes energéticas y vías comerciales en el ártico bajo el amparo nuclear e hipersónico militar de Rusia y su poderosa flota de 40 barcos rompehielos convencionales, 13 rompehielos pesados en plena construcción, de los cuales 9 serán impulsados por reactores nucleares, todo con la enorme inquietud y preocupación de Estados Unidos; pues el ártico alberga riquezas en recursos minerales valuados en trillones de dólares, aunado al valor del petróleo, gas y tierras raras que existen en esa región.

La ruta de la información (5G): La tecnología 5G no es sólo una simple ampliación o actualización tecnológica de la Internet, tampoco una nueva generación de teléfonos celulares, es la súper ruta de la información en un formato de hiperconexión nunca antes visto ni experimentado, su ancho de banda transmite datos, voz y vídeo a una velocidad 100 veces más rápida que la 4G, la cual se podrá dotar de Inteligencia Artificial (IA) con la que se catapultará la creación de ciudades inteligentes conectadas a coches autónomos, hogares automatizados, hospitales robotizados, y drones con cámaras de reconocimiento facial teledirigidos vigilando la seguridad en las calles, la red 5G sin duda alguna dará inicio a una nueva civilización y forma de vida.

El Consejo de Seguridad de Estados Unidos en un informe presentado al Presidente Donald Trump, alertó que la nueva red 5G era considerada una amenaza para los norteamericanos debido a que aún cuando ellos cuentan con su propia versión, China lidera la mayor parte de la instalación de antenas y equipos de transmisión en la construcción de esta súper ruta de la información en gran parte del mundo; ello significaría que ante la alta demanda de los estadounidenses por esta tecnología y al no tener la capacidad de frenar la penetración de China, se harían dependientes de los servicios prestados por las empresas del dragón asiático las cuales están vinculadas directamente al gobierno de Pekín, ello daría de facto acceso a los datos personales, comportamiento y hábitos de sus ciudadanos en medio de una guerra por monopolizar la Inteligencia Artificial, tomaría extraordinarias ventajas competitivas  para las empresas tecnológicas chinas tales como Huawei, WeChat, Baidu, y Alibaba sobre sus competidoras directas Apple, WhatsApp, Google y Amazon, lo cual tendría un fuerte impacto para la economía norteamericana así como vulnerabilidad en su sistema de seguridad nacional. Con el objetivo de tranquilizar los temores, alejar los miedos, suavizar las tensiones y crear una situación de equilibrio, el fundador y dueño de Huawei, Ren Zhengfei; propuso vender sus patentes de 5G ya existentes, las licencias, los códigos, los diseños técnicos y el conocimiento sobre la ingeniería de producción a empresas estadunidenses para que puedan construir su propia industria 5G. Si bien la apuesta de Zhengfei es sincera, generosa y audaz, no debe pasar por alto que China ya ha desarrollado la red 6g, la cual contempla tasas de transferencia de datos de hasta 1Tbps, 1000 veces mas rápida, menos latencia y amplia conectividad, esta red será el fin de las redes G y la Nación de oriente ya detenta liderazgo en ambas.

La ruta láctea. El programa espacial Chino es la última ruta que la nación asiática  explora y desarrolla en su recorrido por tierra, agua, hielo y datos de la multifacética  Ruta de la Seda, su creciente necesidad por insumos escasos en el planeta tierra para satisfacer la enorme demanda que generan sus 1,400 millones de habitantes, ligada a su crecimiento económico; los ha llevado a transitar la vía láctea mediante viajes al espacio que marcarían en el año 2016 un récord anual en lanzamientos espaciales con proyectos específicos tales como el del satélite Shijian-8, cargado con 2 mil semillas de frutas y verduras (215 kilos) plantadas para ser expuestas a fotosíntesis con nueve tipos de diferentes radiaciones cósmicas y micro-gravedad, logrando abundantes cosechas de alta eficacia y gran calidad para con ello solucionar parte del problema de la agricultura en un país con una porción de tierra cultivable de menos del 14% de su superficie. Por otra parte, China es el único país del mundo que ha realizado un alunizaje en el lado obscuro de la luna, su meta es minar tierras raras y minerales estratégicos que se agotan en la madre tierra o llegan al pico de su producción rentable para fabricar microprocesadores, baterías, computadoras y teléfonos celulares, de igual forma la luna tiene hidrógeno-3 (H-3), del cual se puede extraer su energía para usos diversos. Finalmente los chinos construyen su propia estación espacial para alojar al menos tres astronautas y ponerla en órbita en el año 2022,  su siguiente paso será el establecimiento de bases terrestres robotizadas en Marte, en su intento de obtener recursos diversos que en la tierra están por agotarse. Despejada la ecuación y entendido el plan maestro para convertirse en la primera potencia global en 2050, China abre su juego a los países con su modelo para el mundo del futuro, hoy.

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