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Desde el lunes 4 de febrero, y hasta el domingo 10, la Segunda Calle de Dolores, que señala tradicionalmente el Barrio Chino de la capital, se vistió de vivas farolas color rojo, puestos de venta, estallidos de fuegos artificiales y actividades para celebrar la llegada del Año Nuevo chino. Con fecha oficial del 5 de febrero, empezaba el año del cerdo para la cultura oriental.

También conocido como el Año Nuevo Lunar o la Fiesta de la Primavera, es la celebración más importante del gigante asiático, y la renovación del calendario con más antiguo registro en la historia, pues según el Instituto Confucio de la Universidad Santo Tomás, data del año 2,637 antes de Cristo.

Se conforma por ciclos de doce años, cada cual dedicado a uno de doce animales: cabra, mono, perro, gallo, cerdo, buey, rata, tigre, dragón, conejo, serpiente y caballo. Según la leyenda, Buda, antes de partir de la tierra, convocó a todos los animales para despedirse. Sólo los doce animales mencionados asistieron, y en recompensa, se les fue otorgado un año del calendario que hoy conocemos.

Debido a que el calendario chino está basado en los ciclos lunares, el Año Nuevo se celebra durante la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, que puede suceder entre el 21 de enero y 20 de febrero del calendario gregoriano. Aunque los días oficiales de celebración suelen ser tres días, los festejos pueden durar hasta 15 días.

Algunas tradiciones durante este periodo son limpiar por completo la casa para deshacerse de la mala suerte acumulada durante el año anterior y la entrega de sobres rojos con dinero llamados “hongbao” a niños y adultos sin pareja.

En la Ciudad de México, el Barrio Chino se fundó en los años sesenta. No sólo se conformó por inmigrantes del país del cual lleva referencia, si no también de coreanos, filipinos e indonesios. Con sólo una cuadra de tamaño, es uno de los más pequeños del mundo.

A continuación presentamos una selección de momentos de esta celebración en la CDMX:

Farolas cuelgan de los techos del Barrio Chino. El color rojo es importante durante el Año Nuevo, pues se cree que atrae la buena fortuna para el año que empieza.

Venta de decoraciones con luz artificial. Durante los días de festejo, decenas de vendedores aprovecharon la ocasión para comerciar productos originarios del país asiático, como el refresco Dot.
Asistentes a la celebración contemplan el Baile del Dragón.  Según la tradición, el dragón, guardián del cielo, baja las buenas energías a la tierra, y el león (otro baile característico en estas fechas) se encarga de distribuirlas y proteger a las personas de malos espíritus.

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Hombre vende una farola con características de cerdo.

Los animales del calendario chino sirven también de horóscopo para las personas nacidas en su año, pues presuntamente heredan ciertas características del animal en turno.

Los nacidos en los años del cerdo (1923, 1935, 1947, 1959, 1971, 1983, 1995, 2007, 2019 y próximamente 2031) son presentados como compasivos, generosos, de trato fácil, serios, ambiciosos, responsables y modestos.

Decoración de dragón sostiene unas bolsitas de galletas de la suerte, colgado al techo de un puesto ambulante.

Contrario a la creencia popular, las galletas de la suerte o de fortuna no son originarias de China. Su invención se atribuye a Makoto Hagiwara, para el Jardín Japonés del Té del Golden Gate (San Francisco, California), en 1909.

A pesar de eso, recientemente restaurantes en Pekín, Shanghái y Hong Kong para complacer a los turistas.

Puesto callejero con la imagen de Frida, la perra de raza labrador que saltó al reconocimiento internacional debido a su labor durante los rescates tras el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Vendedora ofrece amuletos de la suerte a los transeúntes.
Tendero en medio de sus productos, sobre todo estatuas doradas y figuras del Buda, centro de la religión y filosofía budista, ampliamente practicada en China.

Vendedora de algodón de azúcar descansa mientras el público mira el danzar de los equipos de dragones.

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