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Cuando la lista del mandado se convierte en compra de alto involucramiento

Hacer la despensa para los hogares de la Comarca Lagunera pasa a ser de una compra de bajo involucramiento a una compra de alto involucramiento, en donde la necesidad de comer es diaria y el tiempo para buscar información y evaluar alternativas es muy limitado, sumado a que el presupuesto disponible día a día va mermando por efectos inflacionarios.

En mercadotecnia se manejan términos de “alto o de bajo involucramiento” en las compras de productos o servicios, dependiendo del nivel de esfuerzos que el consumidor debe comprometer en su toma de decisiones sobre la compra a realizar.

En el caso de compras de “alto involucramiento”, son aquellas decisiones de compra que por el monto que se paga, el tiempo en que se adquiere un compromiso o la trascendencia que esta compra tendrá en su vida, implica varias etapas dentro del proceso de compra, como el reconocimiento de la necesidad, la búsqueda de información y la evaluación de alternativas para poder tomar la decisión de compra más adecuada a su situación personal, al contexto económico y a la información que tuvo a su alcance antes de tomar la decisión final.

En este tipo de compras normalmente se consideran productos o servicios de gran relevancia en la vida de una persona como una casa, un auto, etcétera.

Con estas compras, el consumidor requiere tiempo para buscar información y evaluar alternativas de costo beneficio acorde al presupuesto que se tenga al comparar marcas de autos antes de decidirse por alguno en especial.

Por el contrario, una compra de bajo involucramiento es aquella en que, una vez reconocida la necesidad, la decisión de compra se hace de forma rápida y sin involucrar mayores etapas dentro del proceso de adquisición del producto o servicio, es prácticamente automática y se realiza en compras rutinarias que no contemplan un impacto fuerte en la economía, inversión de tiempo ni  trascendencia en la vida del consumidor.

Dentro de este tipo de compras tradicionalmente se tenían contemplados ejemplos como adquirir el mandado en un supermercado específico.

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Sin embargo, de acuerdo a datos publicados por el Observatorio de la Laguna citando al INEGI, en la Comarca Lagunera la inflación en alimentos y bebidas alcanzó un 12.2% anual, y en donde, de acuerdo a este mismo estudio del Observatorio, el poder adquisitivo de la población ha disminuido por presiones inflacionarias y 108,000 personas viven con carencias en alimentación.

Es en este escenario toma mucho valor esta información como aquella proveída por la Revista del Consumidor en temas de platillo sabio, estudios de calidad y tecnología doméstica, así como la necesidad de una versión lagunera del “Quien es quién en los precios” de actualización diaria o casi diaria en formatos compatibles con dispositivos móviles para una mayor cobertura, acceso y conveniencia de la población en la Laguna.

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