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El Congreso de Coahuila no representa a la ciudadanía. Su trabajo ha dejado mucho que desear y dista de las necesidades que cada coahuilense tiene en sus regiones de origen.

Como cada año, Red es Poder, junto con Participación Ciudadana 29 Laguna, presentaremos Satélite Político, un estudio que desmenuza el trabajo de cada uno de los y las legisladoras locales.

Para determinar una calificación individual, el instrumento cuantifica iniciativas, decretos, puntos de acuerdo, asistencias a comisión y asistencias a sesiones de pleno, se fijan límites superiores, aplicamos reglas de tres, promediamos calificaciones y sacamos una cifra final.

El pobre desempeño del Congreso de Coahuila

Con los argumentos antes planteados, podemos asegurar que el Congreso de Coahuila ha sido pobre. Hay diputados, que gozan de bastante fama en la política estatal, que en 2021 no hicieron absolutamente nada, no presentaron iniciativas, ni puntos de acuerdo y sólo fueron requeridos a dos reuniones de comisión.

Estar en el Congreso de Coahuila, más que una oportunidad para nivelar los poderes y representar los intereses ciudadanos, es una brecha que ayuda a las y los diputados a ganar dinero con un mínimo esfuerzo.

Por ejemplo, el ingreso mensual bruto de un diputado asciende a poco más de 91 mil pesos mensuales. A esta cifra hay que sumar lo que se le paga por ir a cada reunión de comisión, que son 1,800 por sesión, en caso de sólo ser integrante y 2,000 si eres presidente. De esta manera, hay legisladores y legisladoras que fueron a más de 100 sesiones, por lo que garantizan un ingreso extra cercano a los 200 mil pesos anuales únicamente por registrar su asistencia. Todo un negocio, con poco esfuerzo.

Por otro lado, fuentes que consultamos al interior del Congreso aseguran que personajes como Eduardo Olmos o Tania Vanessa Flores pasan de noche en el trabajo legislativo. Por una parte, Tania Vanessa es la diputada con más faltas de todo el Congreso, pero también afirman que muchas veces va, checa asistencia y se retira.

Por otro lado, Eduardo Olmos, de acuerdo con la fuente consultada, es la representación de un «virrey» que toma la palabra, hace amistades, mete el desorden y recibe múltiples atenciones.

Más que por su trabajo legislativo, Olmos Castro ha sido visible porque es invitado constante en las giras del gobernador Miguel Riquelme dentro y fuera de Coahuila.

El Congreso de Coahuila es una oficialía de partes

El Congreso de Coahuila es una oficialía de partes. Por la mayoría calificada, el gobernador no necesita a ningún diputado o diputada de oposición para poder hacer modificaciones a la constitución. Con los 18 legisladores y legisladoras priistas tiene el control y todo el poder dentro del Congreso local.

Es, por este motivo, que sus propuestas para aprobar los presupuesto de egresos y las leyes de ingresos y modificaciones a leyes y a reglamentos, han sido aprobadas sin mayor trabajo ni cabildeo por parte de las y los diputados.

Desde el Congreso, se aprobó la creación de la flamante secretaría de inversión público productiva, se aprobaron los refinanciamientos de la deuda pública, la ley del servicio médico magisterial, con quien mantienen una deuda millonaria, entre otros temas de interés y dominio público.

El ejercicio que realizamos cada año para evaluar a las y los integrantes del Congreso de Coahuila tiene como fin principal dar a conocer a las y los lectores qué es lo que hacen los diputados, cuánto ganan y por qué, idealmente, sería importante dar seguimiento a su trabajo.

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En Coahuila, si tuviéramos un Congreso plural, opositor y aguerrido, no se permitirían virreinatos como los que consolidaron Miguel Riquelme o los hermanos Moreira. El Ejecutivo, invariablemente, necesita otro aparato que sirva como balance, que desconcentre el poder y que haga fuerte las demandas ciudadanas.

En teoría, las y los diputados sólo tienen tres obligaciones: representar, legislar y fiscalizar. En Coahuila, lamentablemente, sólo es una oficialía de partes, un endeble obstáculo burocrático para que no parezca que lo que dice el gobernador se hace.

Coahuila necesita un congreso que represente los intereses ciudadanos. Hasta el momento, esa aspiración sólo es un sueño ingenuo y guajiro.

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