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Opinión | Gustavo García Torres

Al final de la Columna pasada expuse que el Gobierno del Estado ha obstruido el funcionamiento del Consejo Ciudadano de Cultura de Coahuila y ha impedido que este órgano, legalmente establecido, participe en la toma de decisiones sobre planes, proyectos y presupuestos para cultura.

El principal pretexto con el que tanto el Gobernador anterior, Rubén Moreira, como el actual, Miguel Riquelme, han desacatado los acuerdos del Consejo, es el hecho de que desafortunadamente la Ley del mismo no señala expresamente que sus decisiones tengan carácter vinculante, por lo que la autoridad no está obligada legalmente a cumplirlas. El ordenamiento más explícito en ese sentido es el contenido en el Art. 135, que describe las atribuciones del Consejo: “El Ejecutivo, a través de la Secretaría de Cultura, ejercitará las funciones que le correspondan conforme a la ley, tomando en cuenta las decisiones del Consejo de Cultura en el ámbito de su competencia.”

La renuencia e indisposición del gobierno para acatar las decisiones del Consejo quedó descrita claramente en el Pronunciamiento que emitimos hace tiempo algunos integrantes del primer Consejo Ciudadano. Por la vigencia e importancia de su contenido, transcribo algunos de sus planteamientos:

PRONUNCIAMIENTO DE INTEGRANTES DEL SECTOR ARTÍSTICO DEL CONSEJO CIUDADANO DE CULTURA (leído en la Sesión Ordinaria del 01 de abril de 2019). 

Los suscritos, integrantes del Sector Artístico del Consejo Ciudadano de Cultura, exponemos las siguientes apreciaciones sobre el origen, el devenir, el funcionamiento y el futuro de este órgano ciudadano:

  1. Destacamos en principio un hecho digno de reconocimiento: la confluencia y el acuerdo de la comunidad cultural y artística para darle sentido, forma y estructura al añejo planteamiento de establecer en la ley un instrumento de participación formal en el diseño de la política pública en materia cultural.

Crear y establecer el marco jurídico para instituir el Consejo representó en su momento un firme y alentador ejemplo de unidad y organización entre artistas y promotores culturales. Varios años fueron necesarios para que cristalizara la idea. En este sentido es importante subrayar la capacidad de organización del grupo promotor de la Iniciativa para establecer en la Ley el Consejo Ciudadano de Cultura. Queda como ejemplo de conjunción social el trabajo de 334 voluntades impulsando un proyecto contra viento y marea y ante la oposición de los grupos de poder en el sector. Quedan en la memoria social el entusiasmo y la disposición que dieron origen a su gestación, la etapa de presentación de la Iniciativa, la gestión legislativa, su publicación como ley, la elección ordenada y democrática de consejeros, la defensa legal y su instalación contra la voluntad del gobernador en turno.

  1. Destacamos el esfuerzo de buena parte de los miembros del Consejo para concretar propuestas basadas en estudios rigurosos como los que llevamos a cabo en la Comisión de Planeación y Presupuesto y la Comisión de Desarrollo Cultural. En su momento se realizó un intenso trabajo de diseño y conceptualización de los principios y lineamientos rectores de lo que debería haber sido la política pública en materia cultural. En este punto destaca la elaboración de varios documentos que quedarán ya como base para el trabajo subsecuente:

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-EL REGLAMENTO DEL CONSEJO 

-LOS CRITERIOS FUNDAMENTALES PARA LA ELABORACIÓN DE PLANES 

-EL DIAGRAMA SOBRE EL PRESUPUESTO. 

Quedarán también como antecedentes muy significativos los DICTAMENES DE AMBAS COMISIONES, que serán referencia para el trabajo que desarrollen los siguientes consejeros.

Como Consejeros del Sector Artístico, actuamos siempre con principios éticos, expresando con énfasis planteamientos críticos pero acompañados siempre de propuestas y recomendaciones que, hay que reiterarlo, lamentablemente la SEC no consideró.

  1. Sin dejar de reconocer la gestión de la SEC en la primera etapa de conformación del Consejo, es inevitable señalar también la renuencia permanente del Gobernador anterior, el actual y la propia SEC para permitir posteriormente el efectivo funcionamiento del Consejo, su oposición constante y su resistencia a considerar recomendaciones, dilatando procesos, retrasando reuniones, restando importancia a acuerdos, incurriendo en omisiones graves respecto a la formalidad del funcionamiento del Consejo, alterando tiempos, evadiendo responsabilidades, en suma violando la ley y el reglamento, eso sí, dando muestra de una gran capacidad para eludir, como en muchos otros órdenes de la vida social, económica y política del estado.
  2. Consideramos que la figura del Consejo sigue siendo un instrumento ideal, una base conceptual que contiene principios y normas que recogen la aspiración de la comunidad cultural para democratizar y transparentar los procesos relacionados con el funcionamiento de esta área de la función pública. Nos corresponde a todos, artistas, ciudadanos, funcionarios y legisladores rescatar este espacio de “vinculación, deliberación, colaboración y corresponsabilidad entre la autoridad y la sociedad” tal como lo describe la propia Ley. A partir de esta idea, proponemos lo siguiente: 

a) Exhortar a la Legislatura actual para modificar la Ley de Cultura a fin de fortalecer la figura del Consejo dando carácter VINCULANTE a sus recomendaciones. 

b) Impulsar un programa cultural de calidad, abatir el gran desequilibrio presupuestal en las distintas áreas artísticas que debe apoyar la SEC, instituir un sólido programa de fomento a proyectos y coinversiones culturales, incentivar los procesos de formación, creación, producción y difusión de la obra de creadores coahuilenses y detener urgentemente el plan de desmantelamiento del patrimonio y la infraestructura cultural del estado que se implementó desde el gobierno anterior. Pero todo ello solo será posible si el Gobierno valora e incorpora la opinión de la ciudadanía, especialmente de artistas y promotores culturales; siendo así podrá, aún con las limitantes económicas que imperan, diseñar e impulsar un proyecto que realmente fomente y promueva el desarrollo cultural y artístico de Coahuila.

Maribel Lugo Saucedo, Martha Eugenia Chávez Vélez, Mercedes Murguía Arizpe, Martha Matamoros Cázares, Graciela Lizeth Martínez Romero, Gerardo Segura Medina, Armando Martínez Morales, Sinuhé Delgado Ramírez, Gustavo García Torres.

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