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El culto al dióxido de cloro

El viernes pasado, Torreón fungió como sede de una conferencia internacional titulada «¡CDS!: la solución más poderosa para vencer la pandemia«, mediante la cual se promovió el uso del dióxido de cloro como remedio infalible para la enfermedad COVID-19.

Antes que nada, hay aclarar qué es el dióxido de cloro que mucha gente está comprando y consumiendo en México y en el mundo como medida sanitaria en contra del coronavirus.

Existen tres términos importantes para entender el proceso con el que se produce en este particular dióxido de cloro.

Primero, hay que conocer el llamado Suplemento Mineral Milagroso, creado por el norteamericano ingeniero aeroespacial Jim Humble y expuesto al público en 2006 en su libro «The Miracle Mineral Solution of the 21st Century«, una solución con 28% de clorito de sodio (NaClO2) en agua destilada, que luego se mezcla con ácido cítrico creando la primera versión del dióxido de cloro: un agente oxidante normalmente utilizado para desinfectar en la industria. Similar al hipoclorito de sodio, una sustancia tóxica para el ser humano.

El «invento» de Humble nace cuando, trabajando en un proyecto de minería en la jungla de Guyana, buscando oro, gran parte de sus trabajadores enferma de malaria y, sin atención médica, otorga a las personas clorito de sodio, un compuesto que él utilizaba para potabilizar el agua y consumirla en lugares insalubres.

En un golpe de suerte, Jim Humble descubrió que esta solución, suministrada a las personas enfermas, les provocaba la curación debido a la reacción del clorito con los ácidos gástricos del estómago humano. O al menos eso cuenta en su libro.

Así es como nace la leyenda del dióxido de cloro: Jim Humble construye una iglesia en torno a la «sustancia milagrosa«. Literal, levantó la «Iglesia de Salud y Sanación Génesis II» (Genesis II Church of Health and Healing) que hasta nuestros días sigue funcionando y promueve, de hecho, el uso del dióxido para la curación contra coronavirus; tanto como promovió en el 2006 el dióxido de cloro como «cura» para el autismo.

A pesar de que nunca han sido comprobados mediante métodos científicos los supuestos resultados del compuesto milagroso, Jim Humble comenzó a ingresar de sus ventas, aseverando que la solución curaba el cáncer, la diabetes y el autismo.

Una quincena de años después, uno de los admiradores asiduos de Humble, Andreas Ludwig Kalcker, siendo licenciado en Economía y doctor en Biofísica en la Salud Alternativa, creó el actual CDS, que es el dióxido de sodio moderno.

Este dióxido contiene una fórmula distinta, ya que el ácido cítrico en la fórmula original era usado al 50%, y en esta nueva fórmula se utiliza ácido clorhídrico al 4%. Presuntamente esta fórmula provoca menos efectos secundarios. Sin embargo, esa mezcla es llamada únicamente CD.

El resultado comercial es el CDS, que, en palabras de Andreas en su sitio web: «CDS es el gas de la mezcla (CD) burbujeado por el agua que es pH neutro y que tiene muchas ventajas. Y que no suele causar irritaciones o efectos secundarios…«.

Es decir, el CDS que hoy se compra es el gas de la mixtura original, diluido en agua.

Andreaskalcker.com, el origen del CDS

El sitio andreaskalcker.com se crea en abril del 2020, según los registros de dominio de Whois. Un mes después de que Andreas Kalcker pusiera en el mapa el dióxido de cloro como recurso para tratar la COVID-19 y cuatro meses después de haber estallado la pandemia en China.

En el artículo «Coronavirus información especial para fisiólogos e investigadores» sugiere que el dióxido de cloro, usado hace más de 100 años para combatir bacterias, virus y hongos (mismo argumento de Humble), es la solución urgente para curar el coronavirus, por lo cual su solución acuosa promete ser rápida, ideal y efectiva.

El sitio News Guard Tech, que evalúa y califica miles de fuentes noticiosas por medio del análisis riguroso, asegura que las afirmaciones de Kalcker son falsas, puesto que no hay evidencia que las confirme.

Además, News Guard explica que en andreaskalcker.com se asevera una correlación entre las vacunas y el autismo, preocupación pública que se desvirtuó mediante estudios que probaron en 13 mil niños y niñas alemanes.

«La Organización Mundial de la Salud y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han dicho que no existe un tratamiento específico para el coronavirus. No hay evidencia de que el MMS pueda tratar la COVID-19 o el VIH. Desde el 2010, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha dirigido múltiples advertencias sobre el uso del MMS y el dióxido de cloro«, advierte News Guard Tech.

Y es cierto, ninguna organización seria ha dicho que el dióxido de cloro tenga buenas repercusiones en el organismo, incluso, hay evidencia de que esa solución puede incluir efectos secundarios como vómito severo, diarrea severa y niveles críticos de presión sanguínea, causados por posible deshidratación y agudo fallo en el hígado.

Por años, de hecho, organizaciones de salud se han dedicado a tratar de advertir sobre las terapias alternativas de Kalcker, quien insiste en promover la solución química que el Colegio Oficial de Médicos de Alicante (España) definió como «no más que una lejía industrial diluida al 28% y mezclada con ácido cítrico«.

Inclusive, en 2019, la Fiscalía General del Estado en España hizo público que había comenzado una investigación en contra de Josep Pàmies y Andreas Kalcker por delitos contra la salud pública, debido a sus ventas en línea de «clorito de sodio» (MMS) que estaban prohibidas en ese país desde 2010 porque consideraban a esa sustancia como un «medicamento ilegal«.

«Porque Andreaskalcker.com frecuentemente publica falsas y desinformativas aseveraciones, casi siempre para promover tratamientos con dióxido de cloro no comprobados y potencialmente peligrosos, NewsGuard ha determinado que el sitio publica repetidamente contenido falso y fracasa en obtener y presentar información responsable«, aclara la iniciativa periodística contra desinformación.

Comarca Lagunera, laboratorio de pruebas para dióxido de cloro

En la Comarca Lagunera, la distribuidora más dedicada es Marien Barrientos González, quien fuera candidata para diputada local del distrito 9 por el Movimiento Ciudadano en esta pasada contienda del 2020, perdió contra Eduardo Olmos del PRI.

Marien recientemente apareció en un video promocionando el dióxido de cloro junto al empresario, ex miembro del consejo administrativo del consorcio comercial de Soriana, Pedro Luis Martín Bringas.

El más grande de los Martín apareció en la cuenta de Instagram de Marien luego de que ella lo presentara como su invitado especial, él habló del dióxido de cloro y sus maravillosos efectos.

En su página de Facebook, Marien Barrientos se promociona como distribuidora en Torreón, mostrando su número de celular,  mismo que aparece impreso en el bote de CDS que vende.

Otro pilar importante en la propagación del dióxido de cloro en la Comarca Lagunera ha sido el alcalde de Francisco I. Madero, Jonathan Avalos Rodríguez, licenciado en medicina.

En una publicación en su cuenta pública de Facebook, Jonathan asevera que está dispuesto a distribuir mil tratamientos con dióxido de cloro a quien decida tomarlo de manera voluntaria, aún cuando la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) comunicó que el dióxido de cloro no estaba autorizado por ninguna autoridad sanitaria y que su uso era riesgoso.

Inclusive se dijo que podrían haber multas para quien distribuyera esta sustancia para tratar la COVID.

La COFEPRIS aseguró que: «La Organización Panamericana de la Salud (OPS), Autoridades Sanitarias de diversos países y esta COFEPRIS suman esfuerzos para prevenir el uso de productos a base de Dióxido de Cloro, Clorito de Sodio o sus derivados, así como la presentación denominada ‘Solución Mineral Milagrosa (SMM, MMS o CDS)’, mismos que se comercializan de manera irresponsable para la prevención y el tratamiento de diversas enfermedades entre ellas, cáncer y COVID-19, dichos productos se pueden encontrar a la venta ilegalmente en internet y en algunos establecimientos de atención médica y cuyo principal uso es como desinfectante industrial«.

Ignorando a las autoridades federales, Jonathan fundamentó su decisión siguiendo los «principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos que dicta la declaración de Helsinki de la AMM (Asociación Médica Mundial)». Mismo argumento que cita Andreas Kalcker en su sitio web.

Como fiel adepto a la palabra de Kalcker, Jonathan Ávalos usa la misma base que el alemán para promover y justificar una sustancia no comprobada científicamente. La declaración que toma Jonathan Ávalos se define como una «propuesta de principios éticos que sirvan para orientar a los médicos y a otras personas que realizan investigación médica en seres humanos«.

Este código ético llamado declaración Helsinki no supera las obligaciones nacionales e internacionales que tiene el mandatario municipal de Madero con la salud pública, tanto como médico como presidente. Ése documento no es ningún instrumento legal.

No obstante, la premisa que aborda la declaración Helsinki es la de permitir la experimentación en seres humanos mientras se «abogue» por el bien sanitario de las personas.

En ese sentido, el acalde Jonathan Ávalos estaría diciendo que experimentará con esas mil personas voluntarias a las que suministrará el dióxido de sodio, sin saber exactamente cuáles serán los resultados de esta experimentación puesto que no hay evidencia clara.

En el apartado 8 de la declaración Helsinki, el documento asevera que: «Se deben reconocer las necesidades particulares de los que tienen desventajas económicas  y médicas. También se debe prestar atención especial a los que no pueden otorgar o  rechazar el consentimiento por sí mismos, a los que pueden otorgar el consentimiento bajo  presión, a los que no se beneficiarán personalmente con la investigación y a los que tienen la investigación combinada con la atención médica […]».

Actualmente, el acalde de Francisco I. Madero pudiera terminar rompiendo con esta regla de los principios médicos a los que acude para justificar la distribución de dióxido de cloro si no reconoce las desventajas económicas y médicas en las que se encuentran las personas quienes se someterán al dióxido de cloro.

Torreón, en medio del culto al dióxido

El día 4 de diciembre, a las 11 de la mañana (hora México), se celebró una conferencia internacional titulada «¡CDS! La solución más efectiva para vencer la pandemia«, organizada por la Coalición Mundial Salud y Vida (COMUSAV).

En ella, participaron las siguientes personas: Pedro Martin Bringas (empresario), Marien Barrientos González (empresaria), Jonathan Ávalos (médico), Pedro Chávez (médico cirujano), Manuel Aparicio (ortopedista y traumatólogo), Adriana Torres (pediatra), Andreas Kalcker (licenciado en Economía y doctor en Biofísica en la Salud Alternativa), general Víctor Rico (doctor en medicina aeroespacial y del trabajo) y el ingeniero Martín Ramírez (doctor en física y microbiología).

En un organizado y bien ambientado evento, los y las ponentes fueron desarrollando toda la información sanitaria que tenían al alcance para convencer que el uso del dióxido de cloro está comprobado y es eficaz para tratar COVID.

La explicación circundó las mismas pautas que describe Andreas Kalcker en su sitio web.

Así mismo, sostuvieron sus argumentos basados en presuntos estudios clínicos que se hicieron en la Universidad Autónoma de Querétaro, donde se defiende que allí existen pruebas contundentes sobre la efectividad del dióxido de cloro.

La organizadora del evento, la COMUSAV, es una organización presuntamente creada por tres mil médicos y médicas a favor del dióxido de cloro en agosto de este año y su popularidad creció tanto como las cifras de personas enfermas de  la COVID-19.

En sólo tres meses reunieron una comunidad mundial, especialmente en países latinoamericanos: Chile, Bolivia, Ecuador, Perú, República Dominicana, Costa Rica, México. Inclusive en La Paz, Bolivia, han autorizado el uso del dióxido para personas contagiadas con COVID.

El dominio del sitio web de la COMUSAV fue registrado el 10 de junio del 2020, de acuerdo a Whois; de modo que es una asociación reciente, creada a mitad de la pandemia por el coronavirus y, siguiendo sus publicaciones en redes sociales, parece ser que el objetivo es promover el consumo del CDS, dióxido de cloro, de Andreas Kalcker, que tiene un costo aproximado de entre 700 y 1000 pesos mexicanos por litro.

En la ponencia de la COMUSAV en Torreón, se dijo que ya instancias federales habían tomado los documentos científicos que expusieron en la conferencia para reconsiderar el «medicamento«. No ha habido respuesta oficial.

(Todas las fuentes para este artículo se agregan en el texto)

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