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Duele. Duele ver cómo las autoridades manejaron el caso de Debanhi Escobar. Tenía sólo 18 años. Salió el fin de semana con sus amigas. Lo normal sería que regresara a su casa, pero en México el riesgo de no retorno es alto. No hay Estado de derecho, no hay garantías, no hay seguridad, no hay certidumbre.

A falta de confirmación, las autoridades sugieren que encontraron el cuerpo de una mujer con las mismas características al de Debanhi dentro de la cisterna de un Motel. El lugar ya había sido registrado cuatro veces y no se dieron cuenta o no se quisieron dar cuenta. Algo está mal. La información no fluye, los padres de Debanhi están desechos. La opinión pública no puede creer lo que pasó.

Debanhi Escobar y la frivolidad de Samuel García y Mariana Rodríguez

Nuevo León está viviendo una época convulsa. En lo que va del año se han reportado a 20 mujeres desaparecidas. Diez regresaron a sus casas con vida, el resto no contaron o no han contado con la misma suerte. El caso de Debanhi Escobar es uno más a la cuenta. Las versiones indican que fue recogida por un «chofer de confianza». Éste, tiempo después, la dejó sola en la carretera. De ahí en más la historia está llena de huecos.

Si Debanhi pasó por el motel, ¿por qué no pidió ayuda? ¿Por qué apareció su cuerpo inerte dentro de una cisterna? Evidentemente, y sin temor de especular, Debanhi no pudo solicitar apoyo, no tuvo oportunidad. Algo pasó ahí que la autoridad no ha querido dar a conocer.

El padre de la víctima señala que faltan videos de seguridad. Que la cronología de las grabaciones está cortada, que faltan de 10 a 12 minutos de registros.

Mientras tanto, ¿qué hacen Samuel García y Mariana Rodríguez? Continúan con sus actividades normales. Mariana con una capa rosa invitando a los niños y las niñas a festejar su día, Samuel subiendo selfies a su Instagram. El único pronunciamiento, emitido el día de hoy, indica que solicitarán a la Fiscalía un minuto a minuto de evidencias, fotos, videos y declaraciones sobre el caso de Debanhi, ¿es creíble que el gobernador del estado de Nuevo León no tenga ni idea de lo que ocurrió, del avance de las investigaciones? No, Samuel, no, Mariana, su indolencia y frivolidad marcarán un antes y un después en su gestión, en su historia como funcionarios públicos.

Debanhi Escobar y millones de mexicanas están solas

Debanhi Escobar estuvo sola y eso no debería poner en riesgo su vida. Cualquier persona que toma la decisión de regresar a su casa, sola o acompañada, debería lograrlo sin mayor contratiempo. Lamentablemente en México el contexto no es así. Las mujeres están expuestas, son vistas como objetos, como carne de cañón, como instrumentos de placer, como mercancías, como envolturas que pueden ser desechadas en cualquier momento.

Debanhi no cometió la imprudencia de irse sola a su casa. Sus amigas tampoco son las responsables de su trágico final. El Estado Mexicano, en general, no garantiza y no ha garantizado en muchos años la seguridad de las mujeres. Nuevo León y México son territorios feminicidas, hostiles, peligrosos.

Los varones, desde el privilegio sistémico y estructural, abusan, las toman, las desechan, las golpean, las humillan, las asesinan, las minusvaloran.

La muerte de Debanhi Escobar es el fiel reflejo de lo que pasa todos los días en un país desigual, violento, machista. La falsa indignación de Samuel García y Mariana Rodríguez no ayuda. Los padres de Debanhi se merecen la verdad. Su muerte no fue un accidente, no fue producto de una imprudencia, no fue consecuencia de una aventura.

Nuevo León está en el ojo del huracán, así como toda la estructura política y social mexicanas deberían estarlo.

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Duele ver cómo se esfuma la vida. Indigna ver cómo se marchita la existencia de una joven de 18 años. Frustra leer en redes sociales mensajes de miles de mujeres que tienen miedo de salir solas a la calle.

Más allá de todo lo que pueda hacer la autoridad de aquí en adelante, ellos no le devolverán la vida a Debanhi Escobar. La joven jamás podrá abrazar a sus padres, ni a sus amigos, ni a su familia.

México es un cementerio. Nuevo León es epicentro de la violencia de género, o al menos así lo es en lo mediático. Debanhi nos faltará siempre, así como todas aquellas mujeres que salieron vivas de su casa y que jamás regresaron.

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