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Diez años después…

El reto de los 10 años, o como bien se le ve en internet, “#10yearschallenge”, llenó las redes sociales de imágenes de personas mostrando un antes y un después en su imagen, buscando así su mejor fotografía, hubo también a  quien se le ocurrió bromear y robarte una sonrisa con fotografías graciosas o hasta sarcásticas, también se observaron imágenes impactantes del planeta, pero quizá la única constante, es el cambio que se hace presente con el tiempo, el cual en su sentido real es movimiento, oponiéndose a dejar todo exactamente en el mismo lugar, siendo ahí donde me detengo a pensar, si nos preocupa más ver como el tiempo pasa sobre nuestro frágil cuerpo o cómo el tiempo nos recuerda nuestro progreso, nuestros sueños y nuestros miedos, esas historias terminadas o que aún continúan; de forma personal  me vino a mi mente cómo la vida me ha sorprendido, como cambio mis planes y mis sueños, pero nunca logró modificar mi esencia, mis anhelos y mi visión de la vida.

Diez años después, nos dejan ver cómo los planes cambian y nos transforman, quizá de manera personal nunca me visualicé donde estoy ahora, mi vida cambió, me sacudió, pero también la vida me levantó, haciéndome ver cómo los sueños pueden cambiar, pero el dejar de soñar solo depende de cada corazón.

El tiempo pasa y nos muestra oportunidades de vida, nos lleva a decidir, nos empuja, queramos o no, a crecer, a experimentar, nos hace fuertes y nos muestra lo débiles que podemos llegar a ser en medio de situaciones que jamás veríamos en nuestros sueños pasados, entonces me pregunto: ¿por qué nos da miedo envejecer y que el tiempo tome nuestra juventud física? Olvidamos que es el tiempo quien nos ha dejado ser mejores personas, nos permite aprender y conectarnos con una gran variedad de seres humanos a nuestro alrededor, nos maravilla con tanta sorpresas, nos toma sutilmente y nos invita a bailar diferentes melodías para sentir el movimiento que nos fortalece el corazón.

Diez años después, deja ver a quienes eran niños que su juventud está en sus manos, a los que eran jóvenes que ahora son adultos con tomando decisiones importantes en el  presente y a quienes la vida les ha dado más experiencias, que aún tienen el privilegio de seguir contando historias y dejando huella en quienes cruzan miradas en este camino llamado vida.

Es entonces un buen momento para detenerse, aprovechando la simplicidad de un reto salido de la ociosidad de quien ahora ha despertado la curiosidad de hacer un recuento de vida, para detenernos a reflexionar y sobre todo para agradecer, esta en nuestras manos aceptar seguir en movimiento, compartir la vida con  seres queridos y sobre todo encontrar ese sentido al paso de los días, los meses y los años.

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