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Diferentes perspectivas de la vida en la tercera edad (Primera parte) Relaciones interpersonales y sexualidad

Diferentes Perspectivas | Tomás Del Bosque

Es importante revisar propuestas que fortalezcan de manera especial las amistades y las convivencias, que impidan la soledad y la segregación, eventos lúdicos o reuniones especiales que le permitan a todo aquel adulto mayor que lo desee,  poder tener una vida social propia y acorde a sus intereses personales.

De acuerdo a los datos publicados por INEGI en el Censo de Población y Vivienda 2020, la población comprendida por edades entre los 60 y más de 85 años representaba en 1990 el 2.85% de la población, y treinta años más tarde, en el 2020 representó el 12.00 %. La Organización Mundial de la Salud, en su documento “Decade of Healty Aeging 2020-2030” menciona que en este fenómeno mundial la población de personas mayores a 60 años crecerá de forma más acelerada en los países en desarrollo, siendo América Latina y el Caribe la segunda región con mayor crecimiento, sólo por debajo de África, y que, a nivel mundial, en el 2017, una de cada ocho personas tenía 60 años o más, y pronostica que para el 2030 será una de cada seis personas en el mundo.

Jessica Montalvo del Toro (1997) denomina como edad social a los hábitos sociales y roles del individuo relativos a las expectativas de la sociedad, incluyendo las actividades y las actitudes hacia temas específicos, por lo que los roles de estas personas de mayor edad, normalmente se definen en base a las percepciones y concepciones de otras personas, por lo que  conocer las percepciones de la tercera edad hacia sí mismos, coadyuva a comprender la situación desde la perspectiva de estas generaciones.

De acuerdo a Cecilia San Martín Petersen (2008), el proceso de envejecer no está preestablecido, sino que es una etapa y proceso de desarrollo más en la vida, y existe una diversidad en la que hay tantas formas de envejecer como estilos de vida.

La Organización Mundial de la Salud estipula por el término de “Calidad de vida” las percepciones de los individuos respecto a su entorno y sus principales preocupaciones y expectativas.   Vaillant (2002), menciona que las relaciones interpersonales, los vínculos informales, familiares y sociales, son los que favorecen un envejecimiento exitoso, lo cual está en consonancia con la denominada teoría de la continuidad Atchley (1972), en la cual el envejecimiento es un proceso que simplemente continúa las diferentes etapas de la vida de las personas.

Grace J. Craig (2001) propone segmentar la vejez por décadas, en dónde identifica a los “Senéctos Jóvenes” que son los individuos de entre 60 y 69 años, “Senectos de edad intermedia” de 70 a 79 años, “Senectos Viejos” de 80 a 89 años y “Senectos ancianos” aquellos de entre 90 y 99 años, y el presente artículo está basado en una investigación en dónde se encuestaron a 160 personas,  cuya edad corresponde a los dos primeros segmentos, con un nivel de confianza del 95% con un margen de error del 7.7%.

Describir el contexto en el que vivió la persona, así como los valores de la sociedad en la que se desenvolvió son determinantes clave de como pasará su vejez, y por lo tanto como podría ser su calidad de vida dependiendo de cómo sea concebido por esa sociedad, de la clase social a la que pertenezca, el estado de salud en que se encuentre, y el grado de recursos con los que se cuenta para satisfacer sus necesidades básicas, así como el resto de las necesidades como lo son las de seguridad, sociales y de estima (Maslow, 1943).

Los miembros de la tercera edad en el momento en que se realizó esta investigación nacieron en el siglo XX, a finales de la década de los cuarenta y principios de los años sesenta, y conforman la generación caracterizada principalmente por un crecimiento de la población a nivel mundial que precedió a la segunda guerra mundial, y que fue conocida coloquialmente como la generación “Baby Booomers”, precisamente por la explosión demográfica que caracterizó a las décadas entre 1946 y 1964.

En su niñez y juventud, en nuestro país estuvieron expuestos a medios de comunicación tradicionales y unidireccionales como la radio, prensa y televisión, mismos que jugaban un papel homogeneizador en formas de pensar y comportamientos por parte del Gobierno, sectores empresariales y segmentos conservadores de la sociedad.       Aunque en su niñez y adolescencia se suscitaron movimientos sociales posteriores al 68, como los movimientos guerrilleros, tanto rurales como urbanos, y la posterior guerra sucia de los años setenta, estos les pasaron casi o completamente inadvertidos, al ser movimientos muy focalizados y poco o nada difundidos debido al control de los medios de comunicación.

Crecieron bajo el esquema económico de estabilidad derivado de la sustitución de importaciones e industrialización conocido como la época del “Desarrollo estabilizador” durante la mayor parte de los años cincuenta hasta el inicio de los años setenta, y ya como estudiantes de nivel superior o trabajadores les tocó vivir tiempos de déficits fiscales y devaluaciones, así como la implementación del modelo neoliberal de los años ochenta.  A partir de los noventa vivieron tiempos de recuperación y lento crecimiento, así como las recesiones globales de los primeros años del siglo XXI.

La sexualidad en general, a pesar de ser un proceso natural en el ser humano, es una forma de auto realización y de identidad personal, y, de acuerdo a Yaniet Cobas (2011) es también una forma de expresión de deseos, fantasías, sentimientos y emociones, amor y afecto, independientemente de la edad que la persona tenga, se ve condicionada por creencias de tipo religioso, moral o por prejuicios sociales, y más cuando se es un adulto mayor, ya que esta faceta de su vida se considera que debe estar disminuida o incluso agotada.

De acuerdo a Víctor T. Pérez Martínez (2008), la sexualidad es posible y satisfactoria entre hombres y mujeres mayores de 60 años, sin embargo, los prejuicios sociales por pautas culturales rígidas, resultan en una desinformación y desvalorización de la sexualidad del adulto mayor, aunado a lo que Pérez Martínez señala en cuanto a que el nivel de interés sexual en el anciano está en correspondencia con el que haya desarrollado y mantenido a lo largo de su vida, ya que si no se ejercita, merma hasta desaparecer.

Con el fin de conocer las perspectivas de esta generación respecto a estos temas, en conjunto con el Padre Javier, SJ y un servidor, realizamos esta investigación en el 2020 con una muestra de 160 personas mayores de 60 años, y en cuyos resultados encontramos que el 93% consideró ser muy feliz con la vida que tienen, el 91% se siente cerca de Dios, y el 90% consideró que la espiritualidad les dio fuerzas para superar los problemas, sin embargo, sólo el 75% considera que todo lo bueno o malo que hacemos en esta vida se regresa.   El 82% se reúne con sus amistades una vez al mes, y el 58% acude a reuniones sociales por lo menos una vez al mes.

El 76% consideró que tener una pareja es importante, sin embargo, sólo el 53% manifestó disfrutar de su vida sexual.  El 80% considera tener buena salud, pero sólo el 63% hacía ejercicio de manera frecuente.

Sus preferencias para informarse en medios tradicionales son a través de la televisión en un 58%, 43% a través del periódico y 39% a través de la radio.

Usan la red social Whatsapp para saber de sus amistades y contactos, les gusta salir a pasear, consideran que la espiritualidad les ha dado fuerzas para superar los problemas, sienten que todavía tienen muchas cosas que les gustaría aprender, son muy felices con la vida que tienen, les gusta viajar a lugares nuevos, y se sienten cerca de Dios.    No es común que hablen un idioma extranjero, ni usar hojas de cálculo en computadora, no es común para ellos tener que apoyar a sus hijos económicamente, pero tampoco sus hijos los apoyan económicamente.

Se encontró con que a las mujeres les gusta más viajar a lugares nuevos, leer por lo menos tres libros al semestre, el disfrutar estar sola y sentir que la espiritualidad les ha dado fuerzas para superar los problemas y sentirse cerca de Dios.   En los hombres, se encontró con que es más común considerar que el tener una pareja es importante, el disfrutar de su vida sexual, así como enterarse de la situación en el país y de política nacional, e informarse a través de la radio.

Para los individuos con educación universitaria es más común usar Whatsapp para saber de sus amistades y contactos, salir a pasear, ser feliz con la vida que tienen, tener amigos de todas las edades, navegar por internet frecuentemente, tener un pasatiempo que les apasiona,  el gustar usar la computadora, enterarse de la situación en el país, enterarse de la política nacional, el tener una pareja, enterarse de tendencias en su campo profesional, estar en contacto con compañeros de trabajo y gente que trabaja en su ramo, emprender nuevos proyectos personales y profesionales, saber usar procesadores de texto y hojas de cálculo, y hacer actividades que les permite ganar dinero extra. En el caso de las personas de la muestra sin estudios universitarios, lo más común es que todos sus amigos sean de su generación.

Para aquellos menores de 71 años, es más común considerar que tienen buena salud y saber usar hojas de cálculo en computadora, mientras que para los mayores de 71 años es más común el gusto por enterarse de política internacional, y sentir que su situación económica está resuelta.

A través de análisis de ANOVA, se encontró con que en aquellos que viven con su pareja son más felices con su vida, han emprendido proyectos personales y tienen un pasatiempo que les apasiona.

Realizando un análisis de correlaciones con el fin de encontrar asociaciones significativas, se encontró que en las personas que han emprendido nuevos proyectos personales está asociado a emprender nuevos proyectos profesionales, a considerar que tienen muchas cosas que les gustaría aprender, a tener muchos planes a futuro y a leer por lo menos tres libros al semestre.   El leer por lo menos tres libros al semestre está asociado a hacer ejercicio de manera frecuente y a emprender nuevos proyectos personales.

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El que la religión sea muy importante en su vida, está asociado a sentirse cerca de Dios, a sentir que la espiritualidad les ha dado fuerza para superar los problemas y a no hablar un idioma extranjero.

Asimismo, el disfrutar de su vida sexual está asociado a considerar que tener una pareja es importante, a emprender nuevos proyectos personales y a gustar usar la computadora.   De acuerdo a los hallazgos, el disfrute de la sexualidad fue mayor en los hombres que en las mujeres, por lo que, si tomamos en cuenta que el nivel de interés sexual está en correspondencia con el que haya desarrollado y mantenido a lo largo de la vida, nos habla de que en su juventud muchos de los encuestados, sobre todo las mujeres vivieron su sexualidad en un contexto muy conservador.

Dedicado al Padre Javier Peña, SJ, coautor de esta investigación y cuyas aportaciones y apoyo hicieron este trabajo mucho más interesante.

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