Por Federico Sáenz Negrete

“Las élites…deben atreverse a hacer cosas que nunca han hecho…No es momento de ser codo si se quiere salvar la democracia”.  Viri Rios

Pienso en dos empresarios, ambos tienen muchísimo dinero, son excelentes personas y les aprecio bastante, son para mí un ejemplo. Los dos están enfrentando de muy distinta manera la turbulencia social que nos está alterando nuestra forma de vida, los dos han asimilado de muy diferente manera  la irrupción del gobierno de AMLO  y su muy publicitada Cuarta Transformación.

El primero de ellos ha replanteado sus estrategias, clausuró su activdad en unos mercados e inició operaciones en otros,  modificó  varias de sus líneas y  reestructuró sus finanzas. Atemperó  sus objetivos de utilidades, y diseñó un plan de reinversión bastante ambicioso. Su situación personal es  holgada y por lo pronto  renunció a incrementar su patrimonio personal. Planea fortalecer  su empresa en este nuevo entorno de mucho mayores exigencias sociales.

El segundo  de ellos  ha entrado en pánico, suspendió inversiones y canceló sus planes de expansión. En reuniones con sus colaboradores les ha transmitido su miedo a que la economía sea estatizada de nuevo como ocurrió en los setentas y ochentas. Teme que el gobierno de izquierda de AMLO los deje fuera de la jugada. Piensa que la economía va a colapsar y que el Estado de Derecho caerá  víctima del machetazo ideológico que preparan los radicales.  Opina que hay que gritar en noticieros, redes sociales y en cualquier medio denunciando que el Presidente es un inepto y que está destrozando la economía.

El primero acaba de tener una reunión muy importante con todos sus colaboradores. Primero se reunió con los directivos, luego, acompañado de los directivos, con los gerentes y supervisores y por último, acompañado de directivos, gerentes y supervisores con todos los miembros de la línea de producción.  Su estrategia ha sido la de escuchar a la gente, de recabar la impresión que tiene cada uno, desde el más humilde hasta el más encumbrado, desde el que cuenta con mayor antigüedad laboral hasta el recién ingresado. Su propuesta ha sido la de aportar datos  concretos, la de poner cierto orden y transmitir un mensaje de esperanza. “Claro que si se puede, hemos podido y lo volveremos a hacer “ expresa en sus juntas.  En su empresa reina una atmósfera de cautela, la situación es sumamente complicada pero se va a enfrentar y hay confianza y recursos para salir adelante.

El segundo ya hace planes de retirar todo su capital y ponerlo a buen recaudo en el extranjero. Ha diseñado una estrategia límite para indemnizar al total de la plantilla o para declarar la empresa en quiebra llegado el momento. Ha evaluado los costos de perder los activos y de enterrar a la empresa. “Así no se puede” expresó contundente en la última junta con sus socios.

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El primero, ha leído en la historia que los gobernantes se pueden clasificar por su ubicación según la ley del péndulo, el que toca la izquierda, anuncia que vendrá un moderado después, y así va la narrativa. Ya está explorando nuevos mercados que quedaran huérfanos por las empresas que cierren ya sea por insolvencia o por decisión de sus dueños.

Son dos maneras de enfrentar la realidad.

He indagado en sus biografías y he descubierto asuntos que ignoraba. El primero, creó su empresa de la nada, inició como agente de ventas tocando puertas. Poco a poco fue agrupando a vendedores que fueron ganando mercado junto con él. Luego compro maquinaria en un remate de saldos industriales  y se puso a fabricar lo que vendía.  Poco a poco, concentrado en el mercado y sus vaivenes, construyo un verdadero emporio que no depende de nadie mas que de su propio esfuerzo.

El segundo heredó la empresa por parte de su familia,  una familia muy honorable que ha sabido mantener su fortuna a través de varias generaciones. Descubrí algo  que me sorprendió,  la división del negocio que maneja mi conocido depende mucho de las compras de gobierno, de hecho, es un proveedor del Gobierno Federal.  Ante el cambio de “régimen”, ha quedado fuera de la jugada e incluso hay rumores, están en proceso varias investigaciones, que en el pasado le otorgaron muchísimos contratos “fuera de norma”.

Supuestamente facturó con precios inflados y su empresa logró sobrevivir gracias a los jugosos contratos que le asignaron sus amigos. Tiene tiempo que no le reinvierte las utilidades, no ha renovado la maquinaria, ha descuidado sus instalaciones  y ya perdió mucha penetración en su mercado. Últimamente ha optado por subcontratar a empresarios independientes de menor tamaño que son los que cargan con el trabajo mientras que mi conocido es el que, gracias a sus contactos, parte el pastel.

Uno no pierde el tiempo rasgándose las vestiduras señalando a diestra y siniestra que tenemos un mal gobierno, mejor se concentra en entender la realidad y actuar en consecuencia. El otro, todo el día se lamenta de la mala suerte que tuvimos los mexicanos, no le da entrada al argumento de que el peor Presidente del mundo, es el Presidente mejor evaluado del mundo.

Ante un escenario extremo en el que la propiedad privada se vea amenazada, el primero ha sopesado transferir acciones a sus empleados y colaboradores, hacerlos socios para que sean ellos y ellas los que enfrenten la perdida de libertades al defender “su” negocio.

El segundo está planeando rematarlo todo y transferir al extranjero su patrimonio.
Uno va a dar aquí la batalla, el otro, llevará a cabo una “graciosa” huida.

En realidad no conozco a estos dos empresarios, los he imaginado.
Lo que si me queda claro es que a un empresario se le conoce por sus hechos, no por su retórica.

Por sus comentarios, por su actitud….los conoceréis.

* El punto de vista del autor no necesariamente refleja la postura de esta casa editorial, Red es Poder es un foro de voz libre y así será siempre.

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