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El viaje de los gansos

Emigrar, es lo que escucho todas las mañanas cuando los gansos cruzan un cielo nublado y frío, allá van, en grupo con su líder al frente, anunciando a sus observadores que van a nuevas tierras, pero… ¿y cuando se trata de emigrar solo?

Cambiar el lugar que conocemos por experiencias que nos abrirán la puerta a otros mundos. Dejar los aromas y sabores que nos deleitan para dar la bienvenida a esa sensación que nos hace extrañar lo nuestro. No hay líder a quien seguir, se sigue al interior, perderse es fácil, tanto, que puedes llegar al lugar correcto, como quien da infinitas vueltas para llegar al punto exacto, empujado por quienes vienen detrás  en el camino, no vas con ellos, pero vienen contigo.

Dejar atrás los tiempos certeros y las risas conocidas, los chistes buenos y los atardeceres pasajeros, sin dejar de ver lo que se presenta. La vida sigue su rumbo en un camino silencioso, a menos que te detengas a escuchar de pronto a los gansos que emigran con la certeza de encontrar su nueva tierra.

Así nuestra mente y nuestra alma pueden conocer que la tierra se extiende más allá de la vista, que nuestros pies pueden llevarnos a lugares anhelados, espacios escondidos en una parte de nuestros sueños de niños.

Emigrar deja tiempo para pensar, para abrazar el presente, para crear nuestro propio firmamento. En el origen dejamos casi todo, o mejor dicho, todo, no puedes traer más de lo que tus manos pueden sostener. Podrás  empacar cualquier recuerdo o sentimiento que te lleven a estar seguro, dejar que las alas de la esperanza te tomen para transformarte, puedes cantarle al viento que ahí vas, con el cabello despeinado para poder sentir la libertad de tus propias ataduras y sinsabores. Deja que tus ojos vean más de lo que pueden contener, ya entenderás que el tiempo es imaginario, tan imaginario que cuando lo quieres tomar se aleja de ti con facilidad.

¿Quién quiere emigrar cuándo la vida sonríe? No se trata de huir, se trata de ciclos que por ahora han terminado Despídete de todos, pero no por siempre, que te alcanzarán en una esquina donde ofrecen sueños y tiempos, ahí podrás detenerte, ya estás cerca, ya te espera el amanecer. ¿Alcanzas a escuchar a los gansos?…salieron antes que tú, pero has llegado antes, únete a su hazaña, ten en cuenta la historia más importante, tus pies nunca dejaron tu tierra real, emigras en tu propia historia, en tus momentos y tus tiempos, ahora has dejado lo que eras para seguir siendo esa alma viajera que no se detiene aunque sus pies siempre estén en el mismo lugar.

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