“La creatividad del hombre da lo mejor de sí en tiempos de grandes crisis”

Mathew R. Simmons

 

El esquema de Home Office ha permitido a algunas organizaciones el poder continuar con sus operaciones durante la contingencia sanitaria del COVID 19, y aunque algunas empresas estén preparadas para este tipo de trabajo, y que a la mayoría de las personas que lo han realizado les agrada este tipo de esquema, no todas las personas se sienten cómodas con ella, ya que para que el trabajo en este esquema sea productivo, se requiere de actitudes, habilidades, conocimientos y hábitos muy específicos.

Hace aproximadamente dos años tuve la inquietud por realizar esta investigación, a instancias de mi amigo Luis Carlos Aceves, director y fundador de las empresas de consultoría USARIA y Aprende UX de Monterrey NL, pero la misma se fue posponiendo por cuestiones de agenda, y de que en ese entonces el trabajo desde casa era un esquema de trabajo muy poco común en México, salvo en trabajos muy específicos relacionados con consultoría y sistemas informáticos, a pesar de que está contemplado en el artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo.

Sin embargo, a partir de la fase 2 de contingencia sanitaria por el COVID 19 en México, este esquema de trabajo tuvo un incremento que permitió a algunas organizaciones, que por la naturaleza de sus funciones y la visión de sus directivos, el poder continuar con sus operaciones, siempre y cuando estuvieran preparadas con el equipamiento y uso de tecnología, así como el contar con las habilidades de sus colaboradores para manejar este tipo de herramientas. Citando a Alvin y Heidi Toffler en su obra La Revolución de la Riqueza, “La riqueza de la tercera ola se basa cada vez más en el conocimiento, lo que devuelve la economía a su sitio como parte de un sistema mayor”.

Los colaboradores de estas organizaciones que fueron alentados por sus organizaciones a trabajar en casa se pueden considerar afortunados de poder trabajar con menor riesgo de exposición a contagios, y como trabajadores privilegiados en un país en el que la inmensa mayoría del sector productivo no pueden laborar bajo este esquema.

Esta investigación que se desarrolló de forma electrónica de finales de marzo a principios de abril del 2020, tuvo como objetivo conocer las percepciones de personas de diferentes organizaciones que por la naturaleza de su trabajo y por la situación actual de pandemia tuvieron que llevarse el trabajo a casa y desde ahí continuar laborando.

Se obtuvo una muestra de 150 personas de las zonas metropolitanas de la Comarca Lagunera, Monterrey, Nuevo León, Guadalajara, Jalisco y Ciudad de México, de los cuales el 90% está comprendido en rangos de edad desde los 26 a los 61 años, tanto del sexo femenino como masculino, a quienes agradecemos su apoyo por participar en esta investigación.

Los resultados de la investigación arrojaron que el 80% de los encuestados trabaja en el esquema de Home Office por cuestiones de seguridad ante la pandemia, por lo que este estilo de trabajo ha sido muy reciente, ya sea algunos meses o semanas solamente, aunque una parte de ellos ya habían combinado el trabajo en oficina y casa eventualmente.

El restante 20%, por la naturaleza de su trabajo, ya trabajaban en casa desde tiempo atrás, ya sea porque su trabajo se desarrolla principalmente a través de internet o porque viven en una ciudad diferente a la ciudad dónde se encuentran las oficinas de su empresa.

El 90% de la muestra acostumbra compartir con sus colaboradores, clientes o proveedores archivos de trabajo, bases de datos, etc., siendo las herramientas más utilizadas para este fin, por orden de preferencia Google Drive, Drop Box y MS One Drive.

Las herramientas más usuales para estar en contacto por temas de trabajo fueron, por orden de preferencia Whatsapp, correo electrónico, llamadas por teléfono celular y videoconferencia.

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En el caso de videoconferencia, el 85% de la muestra la usan, siendo las herramientas más utilizadas Zoom, seguida de Skype y Google Hangouts/meet. La mayoría aprendió por su cuenta en base a ensayo y error a utilizar estas plataformas de videoconferencia, seguido de aquellos que aprendieron a utilizarla porque compañeros y amigos los enseñaron, mientras que sólo el 28% fue capacitado en su trabajo para utilizar estas tecnologías.

Las funciones de trabajo, y por lo tanto las organizaciones que se vieron beneficiadas con el esquema de trabajar en casa durante la pandemia son principalmente en áreas de administración, educación, consultoría, ventas y atención a clientes, así como en áreas de comunicación.

Lo más común en la muestra es que a la mayoría de las personas encuestadas les ha gustado trabajar en el esquema Home Office, sienten que trabajar así es igual o más productivo que trabajar desde la oficina y los ha obligado a aprender nuevas tecnologías.    Para ellos lo menos común ha sido aprender esas tecnologías a través de tutoriales en YouTube o en tutoriales del proveedor del servicio.

Haciendo análisis de pruebas t a la base de datos recopilada, se encontró que es más común en los hombres utilizar llamadas en celular para estar en contacto por temas de trabajo, así como preferir el Skype para videoconferencias, mientras que para las mujeres ha sido más común sentir que en el esquema de Home Office el poder coordinarse con otros compañeros de trabajo ha sido sencillo, y que el trabajo ha fluido de forma adecuada.

Asimismo, en otro análisis de pruebas t, se encontró que para aquellos que tuvieron que adoptar este esquema de trabajo por la pandemia, es más común preferir el uso de videoconferencias que en aquellos que ya trabajaban en este esquema desde hace tiempo.  En aquellos que ya trabajaban bajo este esquema desde tiempo antes de la pandemia, es más común utilizar otras herramientas como Slack y Facebook Messenger para su trabajo.

En este mismo tipo de pruebas t, se descubrió que el tener un espacio designado en casa en dónde trabajar bajo este esquema sin muchas distracciones, es mayor en hogares en dónde viven dos personas solamente, y paradójicamente es menor en hogares en dónde viven personas solas.

En análisis de ANOVA a la base de datos, se encontró con que las personas que laboran en empresas grandes con más de 101 empleados es mayor la costumbre de tener establecido horarios y rutinas laborales para trabajar en esquema Home Office, además de que en conjunto con las micro empresas de 1 a 10 empleados ha sido donde más les ha gustado la experiencia de trabajar bajo este esquema, a diferencia de las medianas empresas de 51 a 100 empleados, que fue en donde menos ha gustado este esquema de trabajo.

Asimismo, se descubrió que para las personas que viven en hogares en donde viven tres o más personas es mayor la creencia de que cuando termine la contingencia, a su familia y pareja les gustaría que continuaran trabajando en este esquema, mientras que en los hogares en dónde solo viven dos personas es menor esta creencia.

En análisis de correlaciones a la base de datos, se encontró con que establecer horarios fijos y rutinas laborales para trabajar en Home Office está asociado a sentir que coordinarse con otros compañeros de trabajo es sencillo, y a que el trabajo fluye de forma adecuada. En este mismo análisis de correlaciones se encontró estadísticamente significativo que para aquellos que la experiencia de trabajar en Home Office les ha gustado, está asociado a sentir que este esquema de trabajo es igual o más productivo que trabajar desde la oficina.

Dedicado a todas las personas que trabajan en el sector Salud, tanto público como privado que día a día arriesgan su vida con su noble labor.

Texto vía Linkedin

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