investigación deuda, influencias y gastos sobre secretaría de inversión público productiva de Miguel RiquelmePortada Reportaje
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La caída de los puentes

La negligencia que impera en los constructores de obra pública del país es deslumbrante. La corrupción que habita entre las mentes lúgubres y rudimentarias de los funcionarios se representa en edificaciones de mala calidad, peligrosas, precarias y costosas.

En la Ciudad de México se vivieron tiempos de angustia cuando comenzaron a construir el segundo piso del periférico a la altura de San Antonio. Las vigas que soportarían los colosales puentes lucían enclenques y delgadas para tanto peso pero, al fin y al cabo, todo es ingeniería, dijeron.

En la Comarca Lagunera, existen dos ciudades que están separadas por el Río Nazas, la conexión entre estas dos entidades está constituida por puentes y, uno de ellos, comienza a mostrar signos de flaqueza.

El día de ayer el periódico Milenio informó que el presidente del Colegio de ingenieros, José Reyes Martínez Estrada, le advirtió tres meses atrás a las autoridades que era urgente reforzar los cimientos del Puente Solidaridad, pero la SCT no permitió que se trabajará ahí por la inminente liberación del río.

Durante la administración de Enrique Martínez y Martínez, se edificó una de las obras cumbre dentro de su sexenio; el DVR, también conocido como Distribuidor Vial Revolución.  La millonaria inversión estaba sustentada por una serie de puentes que conectarían varias entradas y salidas de la ciudad. A los pocos meses de su inauguración, muchos accidentes comenzaron a suceder, camiones cayeron y el transitar era peligroso y tenso. Al final, se concluyó que el puente estaba mal construido y que era preciso y urgente derrumbarlo, obra que tardó también varios meses en ejecutarse.

Recientemente el puente de Villa Florida sufrió un hundimiento que espantó y llamó la atención de cientos de personas. La edificación sufrió un daño severo en su estructura y también tuv
o que ser derrumbada para volver a construirla. A la fecha, la obra sigue en curso, la maquinaria y los trabajos lucen lentos, casi fantasmales y los responsables continúan sonriéndole a las licitaciones que siguen cayendo en abundancia.

El día de ayer, el puente que conecta a la Universidad Iberoamericana con la carretera  Torreón – San Pedro, sufrió un hundimiento. Las autoridades justificaron la falla por las intensas lluvias que nos han azotado, afirmaron que la base del puente está hecha con tierra y con una serie de materiales que tienden  a aflojarse por el exceso de humedad. ¿Acaso eso es una buena excusa para justificar la falta de visión y habilidad para construir infraestructura confiable y duradera?

Los errores humanos son comprensibles. Que una persona se equivoque es normal, la perfección jamás ha sido una virtud que le corresponda al hombre, pero ¿Es válido que en los últimos años se sigan presentando este tipo de situaciones? ¿Es correcto que los constructores de estas obras no salgan a dar la cara? ¿Es justo que las millonarias inversiones estén mal empleadas por nuestros funcionarios? Sin duda, las preguntas retóricas siempre han sido un arma punzante para la crítica y la indignación, de eso sí estoy seguro.

Como ciudadanos y periodistas, nos queda denunciar, exigir y promover que la sociedad sea más activa, que se involucre más con lo que sucede a nuestro alrededor. Durante muchos años hemos cometido la negligencia de no cuestionar, de no proponer y de ignorar las faltas graves de muchos funcionarios que se creen libres de hacer y deshacer a su antojo. También debemos entender que nuestro ejemplo es clave para, después, poder exigir.

Los puentes son  una pequeña muestra de lo mal que se ejerce la administración pública en nuestro país. Ahora, como ciudadanos, es de suma importancia exigir, señalar, proponer y denunciar cualquier acto carente de sentido común, honestidad y profesionalismo.

El puente solidaridad está en riesgo latente. Uno de los brazos más importantes que conecta a la comarca está por romper la edificación que en su nombre lleva lo que los funcionarios jamás han tenido hacia la ciudadanía.

Fuentes:

Milenio Diario

Noticieros Grem 

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