Portada Reportajeinvestigación deuda, influencias y gastos sobre secretaría de inversión público productiva de Miguel Riquelme
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Por Leonardo Crespo

El día 17 de agosto de 2020, Rubén Humberto Moreira, hijo de nuestro exgobernador Humberto Moreira, publicó en su cuenta de Twitter un mensaje que decía lo siguiente:

Ojalá las investigaciones de los sobornos de Lozoya sean amplias, el panista Torres Cofiño era el segundo al mando de Ricardo Anaya en la cámara de diputados (Sic).

Un mensaje que a cualquiera (menos a él, al parecer) le parecería un monumento al cinismo, ya que su padre tiene algunas cuentas pendientes en nuestro estado. Pero no hagamos que el hijo pague los pecados de su padre. Él mismo, en su recién formado partido político Unidos, fue señalado por el IEC (Instituto Electoral de Coahuila) por irregularidades en siete documentos de los 23 que fueron utilizados para su registro.

Además, en dos ocasiones el partido incumplió con la comprobación de gastos, una vez durante 2018 y otra vez en 2019. Por esa falta de comprobación, en enero de este año fueron multados con casi 80 mil pesos.

Entiendo que 80 mil pesos en el ámbito de la política son nimiedades. Sin embargo, me sorprende el desprendimiento que sufren estas figuras políticas a la hora de hacer acusaciones. El mismo Torres Cofiño, por ejemplo, en más de una ocasión señaló a Riquelme siendo alcalde, por haber tolerado la corrupción en Tránsito y Vialidad, por no haber priorizado la mejora del drenaje pluvial en vez del teleférico, por haber sido protegido por Rubén Moreira en las elecciones para gobernador, etcétera.

Y al mismo tiempo, Marcelo ha sido el diputado con la mayor cantidad de faltas registradas durante la actual Legislatura, pero eso no lo ha impedido para descalificar continuamente el trabajo de la administración federal.

Más de Leonardo Crespo: Legalidad y ética

Según la visión del diputado, las decisiones de AMLO durante su primer año de gobierno fueron caprichos; además de haber acusado al presidente de “amenazar todas las instituciones, demeritarlas, despreciarlas, todo lo que esté en contra de sus ideas, de sus parcas busca destruirlas, destrozarlas”.

Y en esto se une Riquelme, quien “no se raja” a la hora de demeritar el trabajo de Hugo López-Gatell y los esfuerzos (chicos o grandes) del Gobierno Federal por manejar la situación de la pandemia.

Claro que él no es el único que ha descalificado al presidente; y el presidente mismo se ha dedicado a ello en muchísimas ocasiones. Por ejemplo, Andrés Manuel en algún momento llegó a descalificar las maniobras del expresidente Felipe Calderón (hoy perseguido político) durante el brote de influenza AH1N1. También en los temas relacionados con la prensa. De ahí que su frase “yo tengo otros datos” se hubiese vuelto tendencia. El presidente ha sido constante en su incapacidad de respetar aquellas cifras que exhiben las diversas incapacidades del gobierno.

Al final, el circo politiquero de los dimes y diretes abre su función cada que hay elecciones. Podríamos pasar todo el día hablando de cómo se señalan. Todos se dedican a ver un rato la paja en el ojo ajeno, pero la viga en el propio permanecerá invisible a todos los actores de esta farándula llamada Política Mexicana.

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