“La forma en la que uno ve depende también de un estado emocional de la mente. Ésta es la razón por la que un motivo puede ser visto de muchas maneras, y esto es lo que hace que el arte sea tan interesante”

-Munch

Fascinación, estudio y discusión han provocado las diversas vanguardias artísticas surgidas desde finales del siglo XIX y maduradas durante el XX. Una de la más famosas; el expresionismo.

Aunque desde siempre el arte ha tenido cierto toque personal y de carácter por parte de los autores, en cada obra fue el expresionismo el que ofreció una visión estética completamente diferente, pues el naturalismo retratado en éste destaca los sentimientos decadentes del ser humano.

Interesante es también recalcar la repercusión que las vanguardias tuvieron a lo largo y ancho del mundo y cómo las Américas se convirtieron en terreno fértil para que artistas exiliados, sobre todo por la guerra, encontraran en estas exóticas tierras un espacio para que sus creaciones se pudieran desarrollar.

Durante el año de 1927 una familia judía en Ucrania daría a luz a un pequeño niño al que llamarían Luis, poco fue el tiempo en el que el niño viviría en Europa, pues las persecuciones heredadas de la Revolución Rusa harían que la familia se viera forzada a huir y establecerse en la Ciudad de México, más específicamente en el conocido barrio de “La Lagunilla”.

Las cualidades artísticas se manifestarían desde muy temprana edad en Luis y su gusto por ellas lo haría decidir inscribirse en la academia de San Carlos. Su padre no aceptó en primera instancia esta vocación, pero con el paso del tiempo fue observando la seriedad y el éxito que él tenía en su carrera.

En 1949 participó en el Taller de Gráfica Popular, posteriormente y a comienzos de los años 50 participó en concursos que le permitieron representar en México en Chile, Japón e Inglaterra, lo que permitiría conseguir una beca para estudiar durante 2 años en París y Roma, a lo que después él mismo afirmaría que más que aprender de la escuela, su influencia y aprendizaje provendría de los  museos de las grandes capitales europeas.

Participó en más de 300 exposiciones individuales y colectivas a lo largo de todo el mundo, exponiendo también en grandes espacios del arte mexicano como el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y el Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM.

Como influencia, siempre admitió sentir admiración por el trabajo de Van Gogh, Goya y José Clemente Orozco. Sus líneas, como en todo arte expresionista, son gruesas, continuas y muy bien definidas. El colorido retrata la crudeza de las circunstancias en las que sus personajes se desenvuelven. Su trabajo no parte de idealismos, pues se interesó en mostrar a los personajes de mercado, las mujeres y los mineros. Desarrolló trabajos relacionados a la Matanza de Tlatelolco, los casinos de las vegas, la cotidianidad del metro de la Ciudad de México y hasta temas relacionados a la sacralidad y el misticismo.

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El maestro Luis Filcer, fallecería en México en el año 2018 a los 91 años, dejando un vacío en un capítulo tan interesante como desconocido de la historia reciente del arte nuestro país como lo es el expresionismo. Aunque haya quienes se interesen por esta temática, no habrá nadie más que haya vivido en carne propia los horrores de la guerra, ni quien tenga un entendimiento de la marginación y la decadencia actual ni tampoco otro trazo similar.

“Yo pinto todo lo que vivo, incluyendo mis fantasías y demonios; soy un expresionista y pinto lo que revuelve mis emociones”. 

-Luis Filcer

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