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Masticar las noticias

Por Miguel Ángel Centeno

Vivimos en medio de un fuego cruzado de información, de noticias alarmistas, de supuestos analistas políticos que ponen la lupa en aspectos que conviene cuestionar a los intereses que representan mientras permanecen en la oscuridad los aspectos contrarios a los mismos, entre una polarización social educada en los debates de tipo confrontativo más que de intercambio de ideas, de un entorno intolerante. No en todos los casos es así claro, por supuesto que existen medios de información veraz, pero no podemos negar la poca oferta de noticias con un enfoque objetivo, desafortunadamente en medio quedamos quienes queremos estar informados pero estamos hartos de estar entre un remolino de acusaciones.

He tenido la fortuna de colaborar con Red es Poder que ha nacido como un medio de comunicación independiente, con el esfuerzo de personas entusiastas que tengo la oportunidad de conocer y que me brindan un espacio para hablar en voz propia, de verdad muchas gracias por eso. 

¿Se ha preguntado usted realmente cuántos periodistas con gran influencia son realmente objetivos? ¿Cómo se siente luego de escuchar datos contrarios, predicciones tan opuestas, cifras a modo; no llega hasta dolerle la cabeza con tanta confusión?

En fin, no es mi papel propiamente el tema de la comunicación o la política o la epidemiología, pero en este artículo he querido invitarlo(a) a reflexionar una serie de puntos desde el ámbito de la psicología, los cuales, pueden ayudarnos a masticar las noticias, a respirar y reflexionar con un ojo crítico, a preguntarnos sobre nuestra responsabilidad en los tiempos que vivimos, a ser también más tolerantes, y por otro lado, a traer un poco más de serenidad a nuestra mente.

Empecemos por aislar la emoción, cuando se nos presenta una noticia muchas veces está aderezada con un sentimiento que tiene el objetivo de impactarnos y llamar nuestra atención, por ejemplo un encabezado alarmista: “En medio del caos, México se convierte en el país con más infectados” o “Dejan en ridículo a este gobernador” o “Nuevo video escándalo por actos de corrupción”  y qué decir de los titulares gritados de los noticiarios televisivos, de los análisis cargados de enojo y de expresiones acusadoras, “Cómo es posible que la secretaría de salud…” tal o cual cosa.  O bien el aderezo de las poderosas imágenes de noticias por redes sociales que impactan sobre todo a los jóvenes, con un texto mínimo y poco fundado pero con imágenes chuscas, noticias disfrazadas de memes. En todos los casos anteriores el impacto inicial del sentimiento impreso en la noticia nubla el análisis o el raciocinio ubicado en nuestra corteza cerebral para llegar directamente a la respuesta de la amígdala que es la encargada de la emociones y las respuestas impulsivas. Es entonces necesario al escuchar este tipo de noticias respirar, identificar la mañosa emoción ajena y posteriormente comenzar a desmenuzar la lógica y el contexto de la información.

Es también de suma importancia cuidar a la delirante suspicacia, si bien podemos ver intenciones ocultas en acciones del gobierno, la iniciativa privada, los medios y demás instancias, y que ver esto puede ayudarnos a comprender una serie de acciones, casarnos demasiado con las sospechas propias o ajenas puede llevarnos a hacer un análisis sustentado en la fantasía, no propiamente en la conciencia, no propiamente en predicciones apoyadas en investigaciones serias. Incluso en el aspecto de la salud mental sospechar demasiado es un riesgo para nuestro principio de realidad, así que recuerde que es sano sospechar pero como dicen en los anuncios de la cerveza, todo con medida. 

Escuche los mensajes, los hechos y las ideas por encima de las personas, parte de nuestra psicología nos lleva a parcializar a las personas y a aceptar o rechazar casi de forma automática lo que nos dicen, tenga cuidado con sus simpatías y también con sus antipatías, es humano y esperable este fenómeno, generalmente las personas carismáticas por ejemplo tienen mucho éxito aunque no sean los mejores en lo que hacen pero es fácil consumir sus ideas, por otro lado las personas hacia las que tenemos un sentimiento negativo generalmente nos negaremos a escucharlas y rápidamente querremos desechar sus argumentos. 

Más de Miguel Ángel Centeno: ¿Autoestima o autoestigma?

Y en la misma línea de la parcialización y la polarización recuerde que tenemos también una tendencia a depositar lo bueno en unos y lo malo en otros, este mecanismo de defensa de escisión de la mente es un sistema de protección para la propia tranquilidad, creamos entonces en nuestra cabeza el bando de los buenos y el de los malos, de mentirosos y de veraces, de noticias buenas y malas, y eso nos hace tener un control imaginario, sin embargo, al parcializar de esa manera sacrificamos nuestra objetividad y nuestro pensamiento crítico.

Y por último tenga presente que en tiempos tan complicados como los que vivimos la angustia nos dispara alteraciones en la percepción, un deseo de culpabilizar, pensamientos fatalistas que se coluden con cifras exageradas, mecanismos de evasión ante la angustia que nos pueden llevar a leer o escuchar las noticias solo de forma superficial, pero luego de cualquier forma emitimos un juicio. Informarnos de manera objetiva es un acto de responsabilidad, al momento de emitir una opinión o simplemente de tener un panorama para nosotros mismos. Es entonces de vital importancia masticar las noticias, masticar una y otra vez, procesas los nutrientes de la información y desechar lo que no sirve, lo que nos empalaga y que no nos nutre, esto sin duda nos ayudará a tener una mejor percepción y de paso un estado de mayor serenidad mental. 

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