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“Me he encontrado a través de la lucha lo mejor de mi vida”: David Roura

Poeta, actor y periodista que trabajó en la revista ¿Por qué?, maestro rural, ex preso político y miembro del Comité 68 pro libertades democráticas, David Roura, presentó su libro Palabras insurrectas, en el Centro Cultural Xavier Villaurrutia, en la Glorieta de Insurgentes, Ciudad de México. Durante la presentación, declaró que a través de la lucha social “he encontrado lo mejor de mi vida”.

Después de recitar el poema “Madera, Kuira-ba”, en conjunto con Tania Viramontes, contenido en su nuevo libro, habló de Fausto Trejo, luchador social y participante del movimiento estudiantil hace 50 años, fallecido en 2011, como su “padre ideológico” y recordó una frase atribuida al dirigente comunista Ho-Chi-Minh: “hay que canalizar la rebeldía en energía creadora”.

Durante la presentación, Roura fue acompañado por Viramontes, Nara Trejo – hija de Fausto –, Alberto Híjar y Rebeca Mundo, quien realizó danzas interpretativas a la par de los poemas recitados.

La conferencia comenzó alrededor de las 19:00 horas de ayer con la recitación por Roura y Viramontes en conjunto del poema “Prospecto” – también contenido en la antología –, acompañada de una danza de Mundo.

A partir de ahí, Viramontes fungió como presentadora, otorgando la palabra a los ponentes, quienes compartieron sus experiencias sobre el tema origen de todos los poemas: la lucha estudiantil de 1968, que resultó en la masacre del 2 de octubre, en Tlatelolco.

La primera en hablar fue Nara Trejo, hizo un homenaje a su padre, “que él con el corazón, toda su lucha fue a través del amor, el amor que sintió hacia toda la humanidad”, y relacionó el libro de Roura con lo que su padre decía: “no permitan la explotación del hombre por el hombre”.

Mencionó que su padre formó “una familia a través de la lucha, en la cual David siempre estuvo presente, siempre fue un colaborador incondicional con él” y que Roura ha luchado, como su padre luchó.

Por su parte, Híjar, filósofo, periodista, crítico de arte y luchador social, comenzó su aportación a la conferencia recordando a José Clemente Orozco – representante del movimiento muralista mexicano –, quien realizó para el periódico El Machete – órgano informativo del Comité Central del Partido Comunista de México – una caricatura en el que se burló de Villaurrutia, quien según Híjar recibió un barco italiano enviado por Mussolini antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial cargado de orquestas y otros elementos culturales para instaurar la primera república fascista en América.

Remarcó sobre el lugar en que se desarrollaba la presentación que “alguien con humor insurrecto le ha puesto “Xavier Villaurrutia” a este espacio por el que circulan trabajadores”, pues afirmó que Villaurrutia “estuvo siempre defendiendo la poesía pura y abominando todo lo que tuviera que ver con la relación política de las palabras.” Recordó las palabras de Dmitri Shostakovich: “no hay arte sin ideología”.

Híjar relacionó la historia sobre Orozco y Villaurrutia con un poema de Roura titulado “El otro arte” – también contenido en Palabras Insurrectas – , que contrasta el “arte puro” con el arte social.

“Esto es lucha de clases por la poesía” señaló Híjar, quien afirmó a su vez que estos dos artes no están separados y constantemente enfrentados, si no que llevan una relación dialéctica, cosa que el Estado mexicano “ya nunca aprendió a que esta división debiéramos suprimirla”.

El filósofo rechazó la relación que algunos encuentran entre el arte popular y el marginalismo o la vulgaridad, y aseguró que “estamos claros que nuestro deber es liberar las fuerzas productivas y la poesía es una fuerza productiva de frustraciones, de sentimientos, de emociones.”

Resaltó la habilidad de Roura para tener como referente a situaciones “no habituales” a la poesía, como las marchas, la represión, los mítines, y en especial, “que se haya acordado de los que hemos sido secuestrados y torturados” con un poema de su antología: “Silencio culpable”, que recitó.

“Todo esto es necesario darlo a conocer, darlo a entender, y en lugar de la narración escueta, periodística, o de la crónica, que también es necesaria, la poesía es un excelente recurso para dar a entender lo que siente, lo que se piensa, lo que se calla, la decisión de hasta dónde decir, hasta dónde callar frente a los miserables que lo están torturando a uno”, aseguró el luchador social, quien sufrió la represión del llamado “viejo PRI”.

Aprovechó a su vez para señalar los homenajes que Roura hace en su libro a otros distinguidos luchadores sociales del 68, como la cantante Judith Reyes, Roberta Abendaño “la Tita”, y José de Molina, “personajes que nos pertenecen”.

También mencionó la lucha de las mujeres en el 68, “que no sólo fueron estudiantes hombres muy machos” y la solidaridad de universidades como las de Sinaloa, la Narro en Saltillo, Coahuila, y la de Monterrey, “que a final de cuentas obtuvieron la autonomía”.

Con el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, y de Claudia Sheinbaum como la primera Jefa de Gobierno de la CDMX, lamentó que “no se hay corridos, no hay raps, no hay reguetton siquiera. No hay acompañamiento de música, de canto popular, y esto no sé qué quiera decir, pero se me hace gacho.”

Roura, quien fue el último en participar, amplió el recuento de su relación con Fausto Trejo, de quien considera a sus hijas “hermanas mías” pues “no todos tuvimos la suerte de tener un buen padre biológico”.

Recordó que durante el 68, el poeta cruzaba una secundaria, “por una directora que era muy autócrata. Pusimos en huelga una secundaria, oficial, y la directora, como era una zona federal, lo único que encontró fue echarnos al batallón 53 de infantería, que eran los que custodiaban ahí.”.

“Lógicamente que a mí me expulsaron de la secundaria”, explicó el luchador social. A su vez declaró que la lucha social, pero sobre todo, la enseñanza de los otros luchadores, “que nos enseñó a comprometernos en lo que hacíamos, y ese compromiso lo llevamos a fondo.”

Recordó a otros compañeros de lucha, como la señora Rosario Ibarra, que hizo una huelga de hambre en el 78 por su hijo, desaparecido durante el movimiento estudiantil. Mencionó que doña Rosario le contó que, en las marchas conmemorativas del 2 de octubre “siempre cargo un suéter, por si hoy es el día que me encuentro a mi hijo.”

Cuenta que desde esa época, ya escribía cosas para familiares como su madre y sus novias. Se disculpó diciendo que “siempre he regalado mis libros. Nunca he vendido uno solo de mis libros”, pero que esta vez los iba a vender a 50 pesos por dos razones “que no son para mí”: como apoyo a los padres de Ayotzinapa y como apoyo a Yeli Alarcón Reyes, hija de Judith, quien en ese momento requería ayuda para llegar a Estados Unidos.

En entrevista con estudiantes de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el poeta explicó que Palabras Insurrectas surgió “por un amigo que lo propuso en Zacatecas para rememorar el 50 aniversario del movimiento estudiantil” después de su primera edición diez años antes, y mencionó que hay dos poemas de la selección que le gustan mucho: El canto de los menores y Prospecto.

Mencionó que El canto de los menores habla sobre los más jóvenes del 68, y que empieza “yo no estuve el 2 de octubre en esta plaza./ no todos estuvimos”. “Porque ahora resulta que todo el mundo estuvo. Tú entrevistas a un millón de personas, un millón de personas estuvo. Yo creo que hay que tener la mínima honestidad como decía el Che, de narrar las cosas que sucedieron y como sucedieron.”

Opinó sobre el anuncio de Sheinbaum de disolver el cuerpo de granaderos, que era uno de los puntos del movimiento del 68, “espero que no nada más sea un buen deseo; ya sé que lo declaró. Pero que no vaya a cambiarle de granaderos por el “cuerpo de gorilas”, que es lo mismo, ¿no? De simios iracundos. Esperemos que no nada más le cambien el nombre.”

Declaró que está en desacuerdo con el nuevo presidente sobre sus declaraciones del ejército como pueblo uniformado. “Estoy en total desacuerdo. Los soldados han sido el brazo represor de la oligarquía, de la burguesía, y la policía es la versión lumpen de eso.

Hemos batallado con ellos por 50 años.”

“Siempre que la policía está cerca, siempre hay violencia”, aseguró.

El poeta y actor afirmó que la poesía tiene su importancia en los movimientos sociales porque “fue la primera que levantó la voz después de la represión. Fueron los cantantes y los poetas los que empezamos a decir “esto sucedió”. Gente tan valiosa que hacía parodia de música como Los nacos, Margarita Paz como poeta, Leopoldo Ayala, que empezaron a denunciar lo que pasó en la plaza, José de Molina, Judith Reyes. El cantante es un poeta con música, y yo creo que el movimiento del 68 se recuerda por los poetas.”

– ¿Cuál es el periodismo que se debe de hacer hoy en día?

– Yo creo que el periodismo que se tiene que hacer es el periodismo que impulse la crítica.

La crítica de donde venga, con el compromiso de estar siempre con las causas. Es muy fácil el periodismo que hacen estos jilgueros del sistema, que son Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, que FUE representante del Consejo Nacional de Huelga de la Carlos Septién.

“Se vuelven unas cucarachas; bueno, a veces ni a cucarachas llegan, se quedan en garrapatas.” los que hacen el periodismo pro-sistema, concluyó el poeta, antes de volver a leer su poema Prospecto: que termina con la siguiente frase:

“Sé bien que no soy un buen prospecto, nunca lo fui./ Pero tú sabes, amor/ piénsalo: a mi lado nunca te vas a aburrir.”

 

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