Portada Reportaje
Image default
Destacadas Lo cotidiano

Moreira y Peña: Gracias por la paz

La paz es el estado que todos añoran y que pocos consiguen. La tranquilidad es un sueño que parece irrealizable para un estado lacerado por puñaladas arteras que desprendieron las raíces en lugares en donde antes la noticia no llegaba y la sorpresa era una utopía.

El cinismo con el que la clase política del país promueve sus obras y sus presuntos logros asoma una patología mitómana nunca antes vista; ni la sangre, ni los desaparecidos, ni los secuestrados, ni los asesinados, ni las viudas, ni los viudos, ni los huérfanos, ni los roedores hambrientos por la ausencia de quienes dejaban caer sus restos de comida como gotas de lluvia, han sido suficientes razones para convencer y sensibilizar a los políticos de que México vive en un estado pleno de abandono y desorganización.

El gobernador del estado de Coahuila, Rubén Moreira Valdés, recibió en Ramos Arizpe al presidente Enrique Peña Nieto con un espectacular que decía: “Peña: Gracias por la paz”. Las redes sociales se conmocionaron y el descontento de los coahuilenses se replicó a través de todo el día.

¿Paz en Coahuila? ¿Paz en La Laguna? ¿Paz en México? ¿Dónde están los desaparecidos de Allende? ¿A quiénes pertenecen los miembros humanos que han brotado desde las áridas tierras de Patrocinio, Coahuila? ¿En qué lugar o fosa común se encuentran todas aquellas personas que no han aparecido desde los conflictos con la delincuencia organizada? ¿Dónde están los jóvenes baleados en la Quinta Italia Inn? ¿Dónde están los responsables de la tragedia de Pasta de Conchos? ¿Dónde está tu hermano quien, en complicidad con diversos funcionarios, desfalcaron al estado y a la población? ¿Qué pasó con los métodos rudos y arcaicos de Adelaido Flores, director de seguridad pública en Torreón? ¿Qué sucedió con los asesinatos borrados por la espesa arena del desierto durante los últimos diez años? ¿Por qué tú, Rubén, te embriagas en tu copa de cinismo y decides recibir a Peña de esa manera? ¿Por qué tú, Peña, correspondes al halago y evades la realidad de un pueblo enfurecido y harto de tanta incompetencia?

Lo que sucedió ayer en Ramos Arizpe y Saltillo fue sólo una muestra del desinterés y la evasión de una realidad escabrosa y lúgubre para un estado que necesita un cambio emergido desde su raíz.

En el acto oficial que Peña Nieto abanderó en la ciudad coahuilense, un grupo significativo de manifestantes le exigieron al presidente la identificación de 458 cuerpos que se han encontrado en fosas comunes durante los últimos años, también exigieron la investigación y la identidad de los más de quince mil restos óseos que también han sido encontrados en tiempos cercanos sólo en el estado de Coahuila.

Torreón, hasta hace muy poco, estaba dentro de las ciudades más violentas del mundo. El índice se mide por medio del número de asesinatos en proporción con los habitantes. La sangre que corrió por las calles de Coahuila fracturó y pudrió la cohesión social de todos.

Peña: Gracias por la paz, es un símbolo del desinterés de un gobernador que aminoró lo que está sucediendo en Patrocinio, Coahuila al afirmar que los más de tres mil restos humanos que han sido encontrados ahí, a lo mucho pertenecen a cuatro personas. Un gobernador que ha rayado en la vulgaridad al prometer que investigará y castigará a quienes resulten responsables por la creación de las empresas fantasma para desviar recursos y enriquecerse ilícitamente. Un gobernador que ha solapado a su hermano Humberto y a todos quienes destruyeron la economía y la seguridad del estado. Un gobernador que, empeñado en conservar su poder político, ha venido a Torreón con una frecuencia nunca antes vista con tal de seguir apoyando a su favorito para sucederlo, Miguel Ángel Riquelme. Un gobernador que no ha bajado los niveles de marginación, que ha traído muchas empresas del orden automotriz a cambio de condonaciones de impuestos, terrenos regalados y mano de obra barata, empeñando así, por migajas, la solvencia y el progreso de la población. Un gobernador que ha sido blanco de golpes frecuentes y cada vez más certeros de la prensa nacional e internacional.

Coahuila vive tiempos de crisis. La aparente bonanza que han traído las empresas automotrices sólo maquilla la realidad de una población marginada y hundida en el atraso y el abandono. El presidente Enrique Peña Nieto ha demostrado su incapacidad para gobernar, declarar y tomar decisiones y, además, sus aliados, como Rubén Moreira, defienden la postura y el trabajo de un político que ha manchado de vergüenza y sangre y hastío el nombre del país.

Cuando Allende deje de llorarle a sus muertos y Torreón deje de transpirar la sangre derramada por sus calles y Patrocinio deje de vomitar cadáveres y todo Coahuila supere el estado de coma en el que se encuentra, entonces será un momento ideal para pensar en que la paz esté cercana, mientras tanto reflexionemos, propongamos, critiquemos y participemos para construir un mejor lugar para vivir y un ambiente en donde la agonía de un pueblo martirizado sea sólo un terrible recuerdo.

 

 

Cargando....