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Mujeres sin quehacer

“Ora que se traen esas mujeres con tanto alboroto, por qué andan de negro, ¡son muchas! van chamacas, hasta señoras. Les entiende lo que dicen, allá van las patrullas, pues sí, no vaya siendo que terminen en pleito. Si las ven, muchas de ellas van enojadas, será por todo lo que dicen en la tele, por eso de las desapariciones, y de que las matan. Pero es que también ya no tienen freno las muchachitas, y claro, después andan las mamás haciendo de todo pa´ encontrarlas y cuidando de sus chamacos. Ya no saben educarlas. A veces la mamá está igual de chiflada que la hija. No, no, es que ya no hay valores. Ya las mujeres no tienen virtud, andan desatadas. Quieren ser como los hombres, ¡cómo ve! pues no, eso no va. Fíjese, en mis tiempos no sólo era uno o dos chamacos, yo tuve siete hijos. Y todos muy buenos hombres, mis hijas son buenas madres. Es que todo está en la mata, mujeres de bien. Yo vengo de Sombrerete, de Zacatecas, nos vinimos pa Torreón mi esposo y yo.

Estábamos muy chavalos, era jornalero, acá, hizo de todo, a puro lomo se partió la madre pa sacar adelante a la familia. Se fue a Los Ángeles, de mojado y ya desde allá mandaba el chivo, bueno… después no supimos más, dejó de mandar, de hablar… sabrá dios que le pasó y no me quedó de otra que seguir. Sin él conmigo las cosas fueron todavía más canijas, trabajé en casa. Planchar y lavar ajeno eran mis extras, pero le digo, tuve buenos hijos, pa que me quejo…Mire, ya hasta le conté mi vida […] Ay no, pos que mujeres, mujeres sin quehacer. En vez de estar de alborotadas vayan y cuiden de sus hijos, hijas, que buena falta les hace”.  

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Las mujeres sin quehacer, son mujeres de lucha, madres, abuelas hermanas esposas e hijas, pertenecientes a las colectivas feministas que han sabido organizarse y que han sido una luz en el camino tortuoso, oscuro de las víctimas. Aprendieron en ese avanzar, las definiciones, los términos más apropiados para saberse defender: De la desaparición forzada, arresto, detención, secuestro, aquiescencia, terrorismo de Estado, represión, represión política, miedo, hostigamiento, guerra integral de desgaste, abuso, violación, tortura, mutilación, muerte y tantos otros del vocabulario doloso. Entraron a paso lento, en ese mundo desconocido de las minucias jurídicas, para exponer los vacíos, que juegan los destinos, que no protegen, que arriesgan sus derechos y garantías. Llevaron una ardua tarea de investigación sobre leyes, acuerdos y comisiones universales como respaldo para formular y presentar propuestas e iniciativas de Ley en los Congresos Locales. Todo ese enorme trabajo de acompañamiento y conducción,  han tenido eco, La Ley General de Victimas, la Fiscalía Especializada para Desaparecidos, la petición de Alerta de Género, la Reparación del Daño, son el resultado de la insistencia de procurar justicia.

Hoy, están, estamos, una gran parte de la sociedad con ellas, acciones sin precedentes para las nuevas generaciones. De los Derechos en la Igualdad de Género, primeramente y de ello en la Equidad de Género como consecuencia. La Marcha del 8M, y el Paro de Un día sin Mujeres del 9M, quedarán para la charla matutina, la comida familiar, el almuerzo en el trabajo, en las calles, en los paseos, en las escuelas, los niños harán preguntas. Algunos harán mutis. Y los gobiernos, los gobiernos tendrán en sus manos la gran oportunidad de acoger peticiones y transformarlas en realidades, dejando posturas innecesarias. Todos, algunos, otros, de acuerdo o en contra, pero creando la energía necesaria para un replanteamiento. Y también, seguramente, un nuevo estereotipo. Un estremecimiento, un parteaguas de lo que se viene. Si nos ponemos atentos, el ejercicio de esa enorme voluntad que tuvimos, de un fenómeno cuya comprensión y explicación demandan, ciertamente, ir más allá de la nota, de los datos que se ofrecen en los medios o en redes sociales. Es el reconocimiento del tema, de la no violencia contra las mujeres, como el paso firme que trasciende, un hecho histórico donde el contexto se expande se extiende y en su trayecto van sumado fortalezas, alianzas que hoy ya marcaron desafíos.

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