Image default
Portada » No sólo la simetría es bella
Destacadas Literatura Red es Cultura

No sólo la simetría es bella

Por Sandra Soriano

Tus ojos

brillo ámbar

que sigue reflejando ternura.

Tu sonrisa

que nunca se desvaneció;

Incluso cuando tu sádico salvador,

se colaba por tus venas, con una pesadumbre vertiginosa,

en un afán de liberarte de aquel presagio canalla,

sin importarle luchar contra la persona que intentaba 

mantener con vida. 

 

 

Quizá eras más delgada,

creo incluso más pequeña,

más frágil, tu cabello había cedido en la disputa

y tu redondez olvidó su simetría,  

pero tu belleza dio una pelea inverosímil,

demostrando que no sólo la simetría es bella.

 

 

Mientras aquel salvador antagónico, como solo él puede ser,

te llenaba las entrañas y ventrículos 

alebrestándolos en incendio angustioso y despiadado,

corroyendo al enemigo y todo lo que encontraba a su paso.  

Los días se volvieron meses,

los cuales parecían eternidad,

bucles de tiempo agonizantes;

mientras te esforzabas por mantener 

dentro los nutrientes que, como una jauría furiosa, 

querían colarse por tu garganta ensangrentada, 

por las inminentes estampidas 

de lo que se supone te mantendría de pie.

 

 

Escribo esto con la admiración 

que lo hace el testigo impotente 

de ese sadismo que no merecías.

Pero no fue del todo verdad…

 

 

Quisiera creer 

que tú no perdiste tu semblante ni un solo día 

a pesar de la ingratitud de tu cuerpo,

el cual auguraba incertidumbre y muerte

después de que quizá olvidó ser fuente de vida.

Qué luchaste siempre al pie del cañón 

y con una espada desenvainada, 

siempre valiente sin que te flaqueaba el cuerpo entero

marchitándose por una guerra sin sentido contra sí mismo.

 

 

Sin embargo todavía resuena tu llanto 

lleno de miedo e impotencia, 

el cual más allá de ser por un dolor, 

ya lo suficientemente feroz al grado del desquicio;

era eco de tu miedo a dejar indefensas 

a las personas que siempre te esforzaste por proteger.

Pues sabias en carne propia lo cruel y aterrador 

que el mundo puede ser.

 

 

Un llanto que nos ocultabas 

detrás de una sonrisa dulce, 

por esa necia lealtad a la bondad maternal

qué llevas arraigada en el alma.

 

 

Ya fuera con cabello artificial,

maquillaje que en vano ocultaba tu cansancio 

acumulado debajo del brillo ámbar que nunca ceso,

al menos no en mi presencia,

o tu vivacidad altruista 

qué no te dejaba darte por vencida. 

 

 

Escribo estas líneas 

con un sentimiento familiar

que se arraiga en mi garganta 

y una pena salada que se me derrite 

en mis ojos tristes,

recordando mi repudiada inutilidad 

por no haber sido una aliada más fuerte 

en el batallón de tu injusto suplicio.

 

 

De aquella casualidad despiadada y déspota

quien antes de marcharse te arrebató, como trofeo, 

una parte de la armadura que protege tu espíritu,

una pieza que ahora me parece insignificante… 

Ilusa,

ya que a mí no se me arrebato

a pesar de haber pecado más que tu 

en tan pocos años…

 

 

Escribo estas líneas, como te digo,

con un sollozo infantil y lastimero,

incomparable a la tortura por la que transitaste

y de pronto no puedo evitar 

que se cuele una sonrisa que me consuela

ya que a pesar de todo…

…Estas aquí,

para leerme y más importante aun,

regalándome la poesía más dulce, mi favorita: 

Tenerte un día más en este mundo cruel y aterrador

qué ya no lo es tanto, estando tú en él.

 

Te puede interesar: Juventud

Artículos Relacionados

Poesía no eres tú

Alfredo Loera

Sobre lo bello y la literatura

Alfredo Loera

Jaime Augusto Shelley: IL MIGLIOR FABBRO

Alfredo Loera
Cargando....