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Por Patricia Hernández González

Después de escuchar lo que dice y como lo dice, efectivamente lo compruebo, se siente cómoda Doña Olga.

Me he sentido muy contenta en estas conferencias de prensa, y bueno, las críticas siempre van a estar presentes».  

En Palacio Nacional, Olga Sánchez Cordero  Secretaria de Gobernación, es la sustituta para encabezar las conferencias al Presidente Andrés Manuel López Obrador tras dar positivo a COVID-19.

Es verdad que el primer día trastrabilló en sus opiniones y por un momento creí que el grueso de representar la investidura caería por unos días. Para mi sorpresa, verla al frente de los medios y dirigirse a la audiencia mejoró el ejercicio de propuesta informativa.

La ministra en retiro,  tiene algo que no tiene el  Presidente ˗no está  en guerra˗ al menos las mañaneras fluyen sin ese formato de templete. Abrió la posibilidad de enterar, aportar sin ataque o controversia. Pero hay algo más, adelantó la oportunidad de la figura presidencial con otras habilidades políticas y personales.

Sé que más de uno comparte la misma percepción y sé también que más de cien advirtió que una vez fijada la agenda, su actuar sería muy pegado a la forma, decidió en cambio, sutilmente pasarla de largo. 

De la misma manera que un líder no es igual a otro y quienes lo siguen tampoco lo son, asimismo Olga, ella conoce  los temas fundamentales que siguen atorados por causa y origen, sabe de la necesidad de ampliar mayores redes, voces que ahora mismo se construyen en la orfandad por la apatía o indiferencia de las instituciones.  

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Dos años antes, en el 2018, el rostro del otro México mostraba su voluntad a través del voto para llevar un proyecto de Nación, miembros de sectores, comunidades y organizaciones acudieron a las urnas como un pacto de fe. Dos años después, un censo de inconformidades han desfilado, algunos han externado claramente el enojo hacia la cepa del partido cuyos tocados legítimos Obradoristas rechazan con severidad a los que cuestionan. Una izquierda negada y fraccionada. Coinciden y más ahora en tiempos de elecciones intermedias, que todo se hace por AMLO, pero ojo, quien será el valiente que diga lo mismo al final de su sexenio. Qué pasará si el Movimiento decae, donde estarán los nuevos perfiles sin que el sello del Obradorismo pese tanto que los incomode. Qué nuevas élites se irán formando, cuántas de impulso popular. Qué futuro están construyendo realmente sobre paridad de género en las elecciones presidenciales, que tan viable para considerarlo, que tan cierto para consolidarlo en la boleta electoral.

Por lo pronto, Olga está de vuelta, con toda su visión de procurar justicia.

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