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Patricia era una mujer sociable. Le gustaba emprender y hacer amistades nuevas hasta que en la madrugada del 19 de abril de 2020 fue violada por su hermano. El recuerdo de la agresión aún cala hondo. Ahora es introvertida, vive con miedo y dolor.

El 7 de enero de 2021, tras procesar el impacto emocional y físico que dejó la huella de su agresor, presentó una denuncia penal en contra de Òscar «N», por el delito de violación. El presunto violador es médico internista, trabajó en el Club Santos Laguna y en el Sanatorio Español. Actualmente labora en la clínica ·71 de especialidades del IMSS en la ciudad de Torreón.

Patricia fue violada por su hermano; autoridades ignoran denuncia red es poder
FOTO: Òscar «N»

La denuncia en contra del presunto violador fue presentada en la Agencia Especializada en Delitos contra las Mujeres en Torreón y, hasta el momento, las autoridades ni siquiera han llamado a comparecer al señalado.

La agresión en contra de Patricia

La madrugada del domingo 19 de abril, después de un convivio familiar en casa de su madre, Patricia se sintió cansada y subió a dormir a su recámara. Momentos después, su hermano ingresó a la habitación, la tomó por la fuerza y consumó el delito de violación.

Desde aquel momento, la vida de Patricia se transformó por completo. Su familia le dio la espalda, las autoridades la revictimizaron y tuvo que irse de Torreón para velar por su seguridad.

«Aquí tiene más derechos un violador que una victima gracias a las autoridades. En ningún momento se le molestó, se le citó, yo tuve que ir a rogar las órdenes de restricción.«, relata Patricia.

Al presentar la denuncia, Patricia cuenta que la agente del Ministerio Público no la trató con dignidad. Su nombre es Andrea López Hernández.

FOTO: M.P Andrea López Hernández
FOTO: M.P Andrea López Hernández

«La MP se burlaba de mí, fue muy grosera, me hacía sentir que había sido mi culpa lo que me había sucedido, nunca hizo nada por darle seguimiento al caso».

La Ministerio Público le comentó a Andrea que le contara lo que realmente había pasado, que no se imaginara cosas, la hizo pensar que ella tenía la culpa, que eso le pasaba por «andar de borracha». El proceso de revictimización completó el ciclo de violencia.

Un antes y un después para Patricia

«Han estado buscando la manera de invalidad las denuncias, de desaparecerlas. Lo lamentable es que siempre está en contacto con personas vulnerables», explica Patricia.

No es la primera denuncia que Óscar recibe en su contra por delitos relacionados con violación sexual y agresiones. Él fue diagnosticado por un especialista como psicópata, los rasgos de su personalidad así lo demuestran.

«Psicópata (trastorno antisocial de la personalidad)…falta de empatía, no le importa el sufrimiento ajeno, manipulación…Conducta de riesgo. No aprenden del error ni ante la amenaza de castigo«, indica el reporte del especialista.

Aquella noche de convivencia familia, de carne asada y cervezas entre seres queridos, Patricia se fue a dormir. De pronto, llegó su hermano e intentó bajarle el pantalón. Hasta ahí llegan sus recuerdos. En la mañana siguiente, Patricia tenía sangre seca en su mano derecha y su pantaleta enrollada. Al ir la baño, sintió dolor. En ese momento entendió que había sido víctima de violación.

Tras comunicar lo que sucedió a su familia, su madre, particularmente, le dio la espalda. Hoy en día, en Torreón, no tiene a nadie que la apoye y le ayude a evitar que otras mujeres sean víctimas de su hermano, entre ellas su pequeña sobrina.

«Yo tengo mucha fortaleza y la verdad que lo estoy haciendo por la menor que está en riesgo su integridad. Con mi familia yo no cuento, me tuve que ir del país porque intentaban hacerme ver como si yo no fuera capaz de ver por mí misma, como si yo estuviera lo de la denuncia porque no estoy bien de mis facultades, que invento cosas. Tuve hostigamientos en mi teléfono, entonces llegó el momento en el que no me sentía segura con ellos mismos«, relata Patricia.

Nada reparará el daño

Nada reparará el daño. A casi dos años de la agresión, Patricia todavía se siente insegura. No ha dejado de ir a terapia, se alejó de su tierra, de su hogar. En contraste, Óscar, el presunto violador, sigue ejerciendo, goza de total libertad, no está escondido y no ha sido requerido por las autoridades.

«Emocionalmente sí me destruyó esa situación, he tenido que estar en terapia todo este tiempo, la terapia que me dieron en el Centro de Justicia no funcionó. Me destruyó porque tenía mi negocio que iba avanzando, profesionalmente siempre me he destacado, he sido emprendedora y de pronto me quedé sin nada, tuve que volver a empezar. Con nada me van a recuperar todo el daño que me hicieron». 

Se mantiene la esperanza; la sanación es un deseo aún lejano

Patricia mantiene la esperanza de que algún día el 19 de abril de 2020 será solo un amargo recuerdo. Fuera de Torreón, ella está reconstruyendo su vida, su interior, su visión de las cosas. El delito de violación no sólo daña en lo inmediato, deja una cicatriz que duele y hiere por muchos años.

«Ya lo estoy haciendo por salvar a más mujeres. Me destrozaron la vida, la tuve que reconstruir y estoy en proceso todavía. Fue destrozarme tanto con la violación como con la forma de tratarla tan fríamente, de simplemente ignorarme, minimizarme».

El mayor deseo de Patricia es que se haga justicia, ella ya cumplió con su parte, ya presentó la denuncia y ya hizo del conocimiento público su caso.

De acuerdo con México Evalúa, tan solo entre julio y diciembre de 2019, el 99.7% de los casos de violencia sexual no fueron atendidos por las autoridades. El INEGI también indica que cuatro de cada diez mujeres en México sufrieron algún tipo de agresión sexual en el segundo semestre de 2019. El patrón, en los años subsecuentes, no ha cambiado. La esperanza se marchita con la inoperancia del sistema de justicia mexicano.

Violaciones en La Laguna crecen sin medida

Los delitos de violación sexual se duplicaron en La Laguna en el primer semestre de 2021 con respecto al mismo periodo del año anterior. De 65, en 2020, pasaron a 137 en 2021. El crecimiento fue del 110.8 por ciento. En Torreón, por su parte, pasaron de 23, en el primer semestre de 2020 a 72 en el mismo periodo de 2021, con un aumento del 213 por ciento.

La violación de Patricia, como las de muchas otras mujeres, sólo se quedan en las estadísticas. El acceso a la justicia es limitado. La falta de capacitación de las y los agentes del Ministerio Público revictimiza constantemente.

«Ya quedará en las manos de las autoridades si dejan a un psicópata en la calle dañando a más personas o van a hacer justicia y van a seguir el proceso como debe de ser. No estoy pidiendo nada extra, simplemente que se apeguen a la legalidad, que se apeguen a los procesos y que este sujeto deje de dañar a más personas», concluye Patricia.

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