Por Fernando De la Vara

“¡Los obreros movemos a México, ¡pinches ridículos!”, ¿qué hizo falta para que un obrero, fastidiado, a bordo de un camión, tuviera esta reacción tan espontánea al toparse a la marcha del Frente Nacional Anti AMLO (FRENAAA) y, sobre todo, para que este gesto se volviera más significativo que la marcha misma?

¿Recuerdan la “guerra sucia” durante la campaña presidencial del 2006 en contra de AMLO, cuando la mismísima voz de Piccoro Daimaku nos advertía que el Peje era un “peligro para México”? Yo me acuerdo muy bien. En ese entonces trabajaba y recién volvía a estudiar en la universidad, y muchos compañeros de la Facultad de Ingeniería Civil y del despacho en el que trabajé, estaban realmente temerosos ante la posibilidad de la llegada de Andrés Manuel a la presidencia. El fantasma del comunismo le dio un buen susto a la clase alta mexicana… y a la clase media y media baja y a cualquiera que ignorara la situación política del país o se creyera burgués o fuera un lego en todos los sentidos. 

Recuerdo claramente que entre las pláticas con compañeros de trabajo y de la escuela, llegaron a comentar varias cosas risibles: “Si gana Obrador y tú tienes una casa con tres cuartos, van a meter a dos pobres a vivir contigo”, “Te van a poner un impuesto que te va a quitar el 10% de tu salario para dárselo a los huevones”, “Si gana el Peje te van a obligar a que sólo tomes Tecate lait”… Esos sinsentidos, y otros peores, eran repetidos una y otra vez, ad nauseam.

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Ganó “democráticamente”, haiga sido como haiga sido, la mejor publicidad gratuita que ha tenido el bacacho, pero AMLO se declaró “Presidente legítimo”, y la exigencia del voto por voto, casilla por casilla, de todos sus afines, culminó en un plantón en Reforma que duró cuarenta y cinco días, levantado solamente por el desfile anual de las fuerzas armadas, el 16 de septiembre. 

El sexenio de Calderón estuvo manchado de sangre. La “guerra contra el narco” desató una violencia nunca antes vista en todo México, ¿recuerdan el miedo que se siente cuando se escuchan balazos en la madrugada o cuando nos enteramos de los levantados, descuartizados y colgados a lo largo del país?, ¿qué decir de los miles y miles de desaparecidos?, ¿no les molesta el terrible eufemismo de los daños colaterales? El horror. El bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana pasaron con más pena que gloria. Ese año hasta el slogan de las gorditas de la esquina incluyó la palabra “bicentenario”.

El sexenio de Peña estuvo lleno de corrupción y buenos memes, pero más corrupción que buenos memes. Las manifestaciones, desde que Peña ostentó cargos públicos, pasando por los disturbios en Antenco, cuando era Gobernador del Estado de México, hasta las concentraciones del primero de diciembre del 2012, por su toma de protesta como Presidente, y sobre todo durante las históricas marchas por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, siempre tuvieron como algo latente la violencia y la represión por parte del Estado. Históricamente, a los gobiernos priistas, nunca les “ha temblado la mano” para amedrentar manifestantes. 

Tanta sangre y burla descarada perfilaron, sin discusión, fuertemente a la candidatura de AMLO en el 2018, y como era de esperarse, todo el resentimiento y el anhelo social por un cambio se conjugaron como la victoria aplastante e indiscutible de Morena, convirtiendo a Obrador en el presidente de México con mayor aprobación, y con mayorías tanto en la cámara de diputados como de senadores.

El sábado pasado, en varias ciudades del país, la manifestación del FRENAAA le quitaron algo de protagonismo a la contingencia que vivimos debido al covid-19. Los simpatizantes del frente decidieron circular por varias avenidas principales del país a bordo de sus autos, muchos de esos autos eran de lujo, lo que nos hace suponer a todos que los participantes de las marchas pertenecen a la clase alta mexicana, además, llevaban pancartas con consignas que, me dejan claro, demuestran que son las mismas personas que en el 2006 creyeron que el Peje iba a meter a dos pobres a vivir dentro de sus casas.

Algunas consignas eran las siguientes: “Fuera dictador comunista”, “AMLO vete ya”, “AMLO, fuera comunista abortista NO AL SOCIALISMO”, y la que más llamó mi atención; “Un soldado en cada hijo te dio, FRENAAA”. Citar un fragmento de nuestro bélico Himno Nacional y, asumirse como soldados en contra del comunismo (¿?), dejan claro que quienes marcharon, rodaron por las calles, no le temen para nada a la represión por parte del Estado.

Al toparse a esta “rodada”, en un video difundido por El Norte, diario de Monterrey, Nuevo León, un hombre, desde un camión de pasajeros, muestra el músculo de su brazo y les mienta la madre a los manifestantes y a su protesta: “¡Los obreros movemos a México, pinches ridículos!”, les grita. No pasó mucho tiempo para que se volviera viral y opacara a la marcha. Decenas de dibujos, fotografías e ilustraciones del obrero y su brazo aparecieron por Internet, reflejando más empatía hacia él que hacia los manifestantes.

La clase empresarial tiene muchos motivos para estar molesta con Obrador, y yo estoy de acuerdo con algunos, y también estoy de acuerdo en que todas las clases sociales tienen derecho a manifestar su inconformidad, incluso para defender sus privilegios, pero las protestas de los empresarios y de FRENAAA del sábado pasado, fueron una manifestación sin causa, pues busca solamente preservar su elitismo, no buscaba ningún tipo de justicia social. 

Las burlas y los memes sobre la marcha fueron muchas y contundentes, pero esto me alarma un poco, pues lo cierto es que los manifestantes estaban convencidos y firmes en sus posturas, y estoy seguro de que ellos son la promesa velada de un movimiento de derechas al que, si no somos capaces de advertir, y sobre todo, tomarlos en serio, se nos va a salir de las manos y próximamente podría encumbrar en la Presidencia de México a un Bolsonarito, con una Biblia en la mano derecha y al pueblo quieto en la izquierda.

Punto de contacto: @delavara 

* El punto de vista del autor no necesariamente refleja la postura de esta casa editorial, Red es Poder es un foro de voz libre y así será siempre.

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