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¿A poco no…? | Juan Ceballos Azpe | @licjuanceballos

“La verdadera catástrofe es la perspectiva de idiotización y manipulación total del hombre”. Roger Bastide

¿A poco no es cierto que los tiempos cambian y las generaciones de los jóvenes también? No existe punto de comparación en la juventud conformista y sometida de los años 40 y 50, con la rebelde y contestataria de los 60s y 70s, la apática desencantada de los 80s, la cínica de los 90s, hasta llegar a las generaciones de la internet y las redes sociales, cuya participación social y política, en su mayoría, sólo se da a través de “likes” y pulgares arriba para apoyar cierta causa.

Esto es lo que los sociólogos denominan el pasaje de la rebeldía a la integración sistémica. La juventud se identifica con la etapa en la que se da la rebeldía y se va contra las reglas, pero tal parece que los jóvenes de hoy prefieren pasar el tiempo pegados al celular o a la tablet. Los jóvenes del 68 luchaban por ideales. Querían cambiar el mundo que les habían heredado las generaciones anteriores; se rebelaron contra el sistema autoritario y represor que finalmente los reprimió y los sometió a punta de balazos.

Los jóvenes de hoy, en su gran mayoría, ni siquiera saben que pasó en 1968 o en 1971 con los movimientos estudiantiles y las matanzas; algunos de los que saben, tienen una visión tergiversada o falseada, muy distinta y distante a la realidad. La convicción cedió su lugar a la conveniencia; los ideales son prácticamente inexistentes, al igual que la conciencia política y social. Hay sus excepciones, desde luego, al igual que en aquellos años también había jóvenes apáticos, indolentes e indiferentes.

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Lo lamentable es que en la actualidad, paradójicamente la apatía parece ser en realidad la nueva rebeldía. La verdadera rebeldía conlleva inquietudes e ideales y preludio de cambios que pueden y deben transformar el mundo; lucha para combatir la injusticia, la pobreza, la corrupción y la ignorancia, siempre aportando, proponiendo y construyendo.

De ahí el reto que tenemos de cambiar el repudiable panorama de la pasividad y el valemadrismo juvenil por el alentador horizonte de la participación activa y comprometida con las causas sociales y políticas por parte de las nuevas generaciones para acabar con la inútil e inofensiva rebeldía light y la idiotización inducida por el sistema establecido productor de mentes manipuladas y espíritus domesticados. ¿A poco no…?

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