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Creador de un universo cósmico que trascendió su materia, sobre la que estaba plasmado. Dueño de las ideas que sobrepasan, vuelan y se expanden, de esas que entran al ojo de un espectador incauto.

La pintura de Rogelio Hermosillo Rembaud no conoce género ni estilo aunque se le identifica como uno de los más importantes representantes del Realismo Mágico en México, aunque la historia no le ha hecho justicia.

Nació en el Chihuahua en 1934, desde muy joven sintió interés y afinidad a las artes, principalmente las visuales. Durante más de 6 décadas de incesante trabajo logró perfeccionar una técnica novedosa, usando como referencia el realismo, el trazo claro y la luminosidad que los maestros holandeses del siglo XV, XVI y XVII usaban. También incorporó aglutinantes, tierras y acrílicos para puntualizar y exagerar aún más los efectos.

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Portador de una vasta imaginación, la temática de sus obras es diversa; desde paisajes en donde extrañas criaturas deambulan sin ninguna complicación, hasta bodegones y espléndidos retratos que están llenos de su ideología y sello personal.

El mes de septiembre del 2018 despidió a este artista que deja un profundo legado artístico que bien vale la pena conocer y rescatar aunque sea solo por deleite visual.

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