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Unas vidas por otra: La Masacre de San Valentín en la Cineteca Nacional

“O yo mato a Bugs Moran, o él me matará a mí”. Con este diálogo, el legendario gánster Alphonse “Al” Capone, personificado por el actor Jason Robards, pone en movimiento los hechos que culminarán en la Masacre del Día de San Valentín de 1929, como retrata la película La masacre de Chicago (The St. Valentine’s Day Massacre).

El film, dirigido por Roger Corbman, escrito por Howard Browne, estrenado en 1967, y actualmente en proyecciones en la Cineteca Nacional, recuenta el ambiente de violencia entre las distintas mafias que asoló las ciudades de Estados Unidos a principios del siglo XX, especialmente durante la época de la llamada “ley seca” (1919 – 1933), que prohibía el comercio y fabricación de alcohol en el país, y que favoreció el contrabando y enriquecimiento de las mafias y sus asociados.

Entre dichos asociados al tráfico estuvo Joseph Kennedy, cuyo hijo, John, fue electo presidente de Estados Unidos en 1960.

Por su cercanía a la frontera con Canadá, la ciudad de Chicago, Illinois – donde transcurre la película – se volvió uno de los puntos más importantes para el contrabando de licor. El control del contrabando pronto llevó a enfrentamientos entre las principales organizaciones criminales, lideradas respectivamente por Capone y Moran.

La película mezcla temas y características típicas del cine de gánsteres estadounidense (la ametralladora Thompson, asociada a las mafias en la cultura popular, hace su inevitable aparición) con una aproximación semi-documental a la masacre ocurrida en un local de la calle North Clark Street, en la que a cada personaje y hecho importante en lo ocurrido lleva su consecuente ficha bibliográfica o narración por un narrador omnisciente.

De esta manera se describen desde aliados de Capone, mafioso con ascendencia napoletana y crecido en Brooklyn, Nueva York, hasta a George Bugs Moran (el verdadero objetivo de la masacre) y sus allegados, como los hermanos Frank y Pete Gusenberg, quienes eran los mejores asesinos de Moran y murieron en la Masacre de San Valentín. Presuntamente, cuando verdaderos policías llegaron a la escena (pues los hombres de Capone utilizaron a dos gánsteres disfrazados de oficiales para desarmar a sus oponentes), Frank aún se encontraba con vida, y al preguntarle quiénes fueron los responsables, dijo “nadie me disparó”.

Este acercamiento semi-documental y cuasi-investigativo al recuento de la masacre recuerda a la película La ciudad desnuda (The naked city) de 1948, dirigida por Jules Dassin y escrita entre Albert Maltz y Marvin Wald, que retrata la investigación de un caso criminal con explicaciones narradas en off, como en la presente Masacre de Chicago.

La película se presentó el domingo 17 de febrero en la sala 2 de la Cineteca Nacional, ubicada en la Avenida México-Coyoacán #389, atrás del panteón Xoco, en la Ciudad de México. Entre otras actividades y proyecciones está la exposición Hitchcock, más allá del suspenso que finaliza el 3 de marzo de este año y películas como Atrás Hay Relámpagos (Costa Rica-México, 2017), El Planeta Salvaje (Francia-Checoslovaquia, 1973) y Roma (México, 2018).

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