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Un lugar, dos realidades

En las faldas del cerro, en el Torreón antiguo, se encuentra afincada en medio de la marginación una vetusta escuela primaria que fue fundada por el ex presidente y célebre enemigo nacional, Gustavo Díaz Ordaz.

Dirigiendo la mirada hacia el portal de transparencia, encontramos una obra destinada a la Escuela Primaria Sertoma, ubicada en la Colonia 2ª Rinconada. En ésta, llamó nuestra atención una inversión de medio millón de pesos para el levantamiento de una barda perimetral, ¿Era necesaria esa cantidad de dinero para dicha obra?

Como es sabido, el poniente de la ciudad es la raíz de la región y el punto más olvidado por las autoridades. Las calles lucen sucias y cuarteadas, las banquetas fisuradas y pulverizadas por el tiempo y la infraestructura educativa presume una carcasa consumida por el desinterés y el olvido.

La barda no fue lo que se esperaba, el golpe de realidad no lució tan contundente como lo había sido, por ejemplo, el caso del baño millonario de la Escuela Primaria Leonila Giammatei Ramos, en la colonia Fidel Velázquez, en donde el presupuesto no cuadraba con la realidad de la obra. En el caso de la barda, con medidas de 50 por 52.19 metros y otros segmentos de 49.08, 10.4 y 28.3 metros respectivamente, avalaban presuntamente el presupuesto requerido. Sin embargo, autoridades del plantel aseguraron que la tardanza fue extenuante, relatando que la construcción inició en agosto de este año y que apenas la semana pasada habían terminado a medias tintas las labores.

Las puertas de lámina que guarecen a los niños fueron mal soldadas, fue tan ineficiente el trabajo que una de ellas fue vencida por el viento, poniendo en riesgo la integridad física de algunos de los niños.

El piso de la cancha de baloncesto que está construida en la escuela está dañada y atestada de hoyos y baches, igual que las calles de la ciudad. El escombro y la basura que generó la construcción de la barda siguen ensuciando y poniendo en peligro a los alumnos del plantel. La malla ciclónica que fungió como perímetro durante cincuenta años se encuentra en el suelo y otra parte aún sigue en pie como un militar ante el asta bandera.

A un costado de la escuela, se encuentra el Complejo Cultural y Deportivo La Jabonera, una obra que ha sido de las más publicitadas por el alcalde y, también, uno de los proyectos estrella de su administración.

Los niños, al no tener donde practicar de manera segura y digna la materia de educación física en sus instalaciones, son enviados hacia el complejo deportivo. Para llegar, los infantes son guiados a través de un camino sucio que desemboca en un hoyo a través de una barda. Para ellos,  es como una aventura hacer el cruce, pero en la realidad, esto resulta peligroso para ellos y para los maestros que los cuidan en el camino.

El proyecto de La Jabonera tiene bases sólidas y un objetivo claro pero ¿Por qué se mantiene el contraste con una escuela que comparte barda con el complejo? ¿Por qué los niños tienen que ser expuestos a este tipo de riesgos? ¿Por qué, las autoridades, se tardaron más de cuatro meses en levantar una barda perimetral?

El poniente es, con toda claridad, la zona más descuidada de la ciudad. Una prueba latente está en las condiciones de la Escuela Sertoma y así como ella, muchos planteles educativos de La Laguna y el país se encuentran sumidos en la prehistoria.

México es un país de contrastes, los barrios pomposos y millonarios, en ocasiones, limitan con zonas marginadas. La Jabonera y la Escuela Primaria Sertoma son el ejemplo más vivo y claro de la desigualdad social de la ciudad y del desinterés por mejorar las condiciones en las que crecen y estudian los niños de la región.

 

 

 

 

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