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Últimamente es domingo y luego es lunes y martes, bien raro, y es más raro cuando es domingo y luego llega el lunes y el martes y nadie se pone a publicar lo genial y lo perfecto que fue ver Vikings en el último Netflicseo. Es preocupante, me parece, porque en serio quién no quiere ver escandinavos del pasado real partiéndole la madre a católicos ingleses y franceses bien peinados, con olor a jabón y a flagelación.

En primera, sale éste actorazo de ciento ochenta y tres centímetros y de barba de diez centímetros, australiano y de unos ojos azules como el azul de los nomeolvides de la abuela: Travis Fimmel. La hace de líder, de revolucionario, de campesino, de drogadicto, de enamorado, de esposo, de padre, de infiel, de hermano, de Rey, de religioso católico, de amigo, de religioso nórdico, de guerrero y de trastornado; y todo con una calificación de nueve punto ocho que sube a diez por la puntualidad y por las participaciones.

La credibilidad de Travis como  el escandinavo Ragnar Lodbrok no opaca, de ninguna manera, el perfecto acompañamiento de sus co-protagonistas. Gustaf Skarsgard, por ejemplo, que la hace de Floki, uno de los mejores amigos y segundos al mando de Ragnar, y que durante todas las temporadas va y viene, entrando y saliendo del círculo de confianza del líder. George Blagden, otro ejemplazo de personajes que deberían llevarse la estatuilla, la hace de Athelstan, monje sumamente católico cuya creencia en Dios, en Jesús y en Inglaterra se pone a prueba cuando conoce la bestialidad, la sexualidad y la politeísmo de los barbones gueros, tatuados y mamados; y entonces no sabe qué hacer ante la seducción intelectual de Ragnar y su grupo de guerreros puros de sangre, por eso a lo largo de la serie vemos a varios Athelstan representando la duda religiosa que todavía actualmente sucede cuya confusión reside, definitivamente, en la creencia de los actos divinos como algo posible.

Después si lo que quieres es una guerrera de esas nórdicas, agresivas y que muerden cuando te besan para poder enamorarte durante las cuatro temporadas te tendría que presentar a Lagertha, que ya sin dreadlocks sin mugre ni sangre ni escudos y espadas en las manos es la actriz Katheryn Winnick. Aunque probablemente si te enamoras de ella te corte la cabeza, o el pene o algo más que se le ocurra porestarle viendo la cara bonita en vez de el talentazo gigante que tiene como actriz.

Luego están Rollo que es el hermano de Ragnar: y Bjorn, el hijo de Ragnar, o sea Clive Standen y Alexander Ludwig como actores respectivamente. Grandísimos personajes que suelen conseguir las luces sobre ellos porque resaltan, y no por sus peinados modernos/antiguos, ni por sus pectorales ni por sus oblicuos, sino por su emoción al hacer las cosas, por la pasión con la que defienden aquello en lo que creen, traicionan, pelean, aman y dan la vida por sus ideales.

Vikings está en Netlix para disfrutarse ahorita, ahoritita ya, como para poner unos cuatro o cinco capítulos y ver que sí tengo razón cuando les digo que en éste domingo de Netflicsear, que no hay nada más que lluvias en Torreón y contaminación en Ciudad de México y bares y restaurantes caros en Monterrey, costea más quedarse en casa y gastarse las horas con la serie más exitosa de History Channel.

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