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El curioso accidente de Nintendo

PRIMERA PARTE

Mi infancia quedó marcada por los videojuegos, sobre todo los videojuegos de Nintendo, compañía japonesa líder en la industria del entretenimiento electrónico.  Famosa por crear íconos reconocidos alrededor del mundo. Cada día al jugarlos me motivaba un poco más conforme avanzaba los distintos niveles de Super Mario World para el Super Nintendo Entertaiment System (SNES), vencer a los jefes en Megaman X y explorar los diversos mundos en Super Metroid. No tengo queja alguna, puesto que mis mejores momentos de pequeño quedaron enmarcados en esas impresionantes imágenes: aventuras intrincadas, niveles imposibles y villanos que rebasaban el poder de los diversos héroes que, humildemente y con mucho trabajo, llegaban a convertirse en seres ultra poderosos para vencer el mal.

The Legend of Zelda, Metroid, Pokemón, F-Zero, Donkey Kong,  entre muchas otras sagas de videojuegos, inspiraron mi gusto por este universo lleno de formas, colores y personajes. En mi televisor desfilaron muchísimas historias que me hicieron sentir parte de ellas.

Jamás imaginé que mi pasión por ese hobbie crecería tanto, al igual que mi gusto por coleccionar todo artículo relacionado a las diversas franquicias.

Pero, ¿que los personajes que veía en la televisión se enfrentaran? Eso nunca lo imaginé. ¿Sería posible? Francamente no lo creí.

No fue hasta 1999 que un título para el Nintendo 64 se anunciaría. Super Smash Bros era el nombre de tan particular juego. Las estrellas de la compañía Nintendo peleaban en diversos escenarios sacados de los universos de éstos. ¡No podía creer lo que veía! Ser un niño de siete años de edad y ver a los personajes icónicos de mi infancia pelear entre sí era un sueño hecho realidad. Mario, Link, Pikachu, Fox Mc Cloud, entre otros, batallaban en una frenética competencia por ver quién sería el vencedor.

Cuando al fin pude jugarlo lo comprobé: sería un título que se quedaría toda mi vida en mi colección, hasta que dos años después saldría la secuela de éste: Super Smash Bros. Melee, el cual fue aún mejor. Este juego rebasó mis expectativas: era una nueva manera de ver el concepto de un juego de peleas.

Frenético, veloz y muy adictivo, así era esta nueva entrega para el Game Cube de Nintendo, con el que el rooster de peleadores se incrementó de 11 a 25. Toneladas de contenido extra y secretos por descubrir hacían de Melee una franquicia completa y muy exitosa. El juego salió prácticamente dos años después del lanzamiento del primero. Se desarrolló a marchas forzadas para tenerlo listo para la nueva consola de la compañía nipona. Parecería broma, pero el desarrollo de este título, dejó un curioso “accidente” dentro del mundo de los videojuegos. Ahora les cuento.

La siguiente consola de la compañía japonesa, el Nintendo Wii, no se quedaría sin su Smash. Llegó el año del 2008. Super Smash Bros. Brawl llegaba a mis manos. La crítica lo alabó por ser una versión más completa que su predecesor. Y sí, era más completo.

Para esos años la franquicia Smash Bros. había crecido tanto que se gestó un grupo muy particular de jugadores que llevaron el título a otro nivel. El juego Super Smash Bros. Melee pasó de ser un party game (juego apto para toda la familia, fácil de disfrutar y accesible para todos) y se transformó en un juego competitivo que desfilaba junto con otros juegos hardcore (de mayor dificultad que el promedio para dominarlos y que requieren entrenamiento y horas de juego para competir contra otros rivales o el CPU) del mercado. Entre esos juegos estaban Street Fighter, Halo, King of Fighters, Call of Duty, Star Craft etc. Poco a poco Melee se convirtió en un juego de culto: pocos podían dominar el juego, e incluso los jugadores comenzaron a crear técnicas que los mismos desarrolladores desconocían que existían o que eran posibles de realizar en la física del juego.

La comunidad de jugadores hardcore de la saga creció y el título se hizo de un nombre entre los pesos pesados de la industria de los juegos a nivel competitivo. Lo que se pensaba como un juego familiar y amigable se convirtió en un juego técnicamente difícil y que requería cientos de horas para dominarlo y convertirse en un jugador competitivo. A partir de este momento, la famosa franquicia de Nintendo comenzó a crecer aún más desde un particular sector que nadie esperaba (ni la misma compañía asiática).

Brawl decepcionó a muchos conocedores y jugadores dedicados a su predecesor de manera competitiva, puesto que era lento y estaba desarrollado de tal manera que los programadores “arreglaron” lo que habían hecho con Melee (el cual era muy veloz, sus personajes estaban desbalanceados y tenía muchos “errores”). El juego no era competitivo, puesto que la gente encargada de su desarrollo limitó la física del juego y lo dotó de características más “amigables” para jugarlo. Este título demostraba que Nintendo había ignorado a aquella comunidad que había convertido un juego “simple y accesible” en un juego ultra competitivo de peleas al nivel de Mortal Kombat o Street Fighter.

Sin embargo, con la decepción de Brawl, Melee se quedó en el corazón de los fans y siguió vigente después de siete años de haberse lanzado. Éste entro a las ligas competitivas del mundo de videojuegos. Es decir: torneos para jugadores profesionales y competitivos.

Al contrario de lo que se pensaría, la franquicia se dividió en dos: los jugadores casuales irían tras Brawl por amabilidad y los hardcore jugarían Melee. A pesar de esto, el título del Wii tuvo un pequeño auge y algunos fans se tomaron muy en serio lo de “competir” en un juego con muy pocos “errores” y buscaron que pasara lo mismo que lo que sucedió con el hermano mayor del Game Cube, pero éste se quedó lejos y no alcanzó la fama de Melee.

Una esperanza para los fanáticos surgió: Project M sería un intento por crear un “nuevo” Smash que cumpliera las expectativas que Brawl no pudo. Este título -desarrollado por los fans para los fans- fue un buen experimento que concluyó con un juego totalmente nuevo y distinto, más parecido en jugabilidad a la versión del Game Cube. No obstante jamás se popularizó y pudo obtener la atención que Melee tenía.

En 2011, Nintendo anunció el lanzamiento del Wii U y con éste una nueva entrega de Smash. ¿Qué pasaría con el futuro de esta franquicia? ¿Sería otro fracaso para los fans competitivos de esta saga? ¿La compañía japonesa escucharía a ese pequeño segmento de público?

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